Opinión y análisis

El Frente Amplio y la necesidad del debate político para la reconstrucción nacional

Foto: EFE

Carlos Romero Mendoza

19 de marzo de 2018

El 20 de febrero 2018, el padre Luis Ugalde invitó a los dirigentes políticos y a todas las organizaciones sociales, a superar las diferencias e intereses y activarse para “salvar al país” exigiendo elecciones democráticas este año y la construcción de un frente nacional.

Además, el padre Ugalde destacó que el desafío del presente es levantar, entre todos los actores, las bases de la gobernabilidad y la reconstrucción nacional a los fines de “pasar del caos y la muerte a la vida para todos”[1].

“La gran unidad, es la única posibilidad que tenemos para salir de esta catástrofe”, afirmó Ugalde el 15 de marzo de 2018, y valoró los encuentros realizados en la UCV y en el Centro Cultural Chacao, como un “despertar esperanzado de Venezuela que se pone de pie para marchar de la muerte hacia la vida libre y digna[2]”.

El Frente Amplio aspira a unir a todos los actores de la sociedad civil, a los fines de rescatar la democracia, cambiar al Presidente y el modelo anticonstitucional que se nos ha impuesto, tal y como expresamente lo señala el propio Manifiesto del Frente Amplio Venezuela Libre del 8 de marzo de 2018.

No cabe duda de que hay consenso entre todos los actores de la sociedad civil sobre la necesidad de exigir el libre ejercicio del voto, para que a través de la soberanía popular se cambie al Presidente, y se facilite el camino para el reencuentro entre los venezolanos y hacia la reformas políticas, sociales y económicas que el país reclama para salir de esta grave y aguda crisis.

Todo parece indicar que la reconstrucción del país se convierte en una suerte de pegamento para el Frente Amplio Venezuela Libre, pero para que el mismo sea suficientemente resistente, es urgente restaurar niveles óptimos de confianza entre todos sus actores, a los fines de facilitar la suficiente cohesión social entre los integrantes del Frente para generar la credibilidad necesaria para convocar a todos los venezolanos hacia la transformación política del país.

El Frente Amplio Venezuela Libre claramente es una iniciativa que intenta superar la desconfianza ciudadana hacia los partidos políticos y su dirigencia, pero preocupa que los días van pasando y desde la acera de enfrente no se percibe una estructura organizativa concreta y, menos aún, una hoja de ruta a corto plazo que no sea la tradicional estrategia de movilizarnos por una estricta razón electoral.

Foto: Cortesía Aita

La MUD como plataforma electoral y aquel Frente Nacional de la Defensa de la Constitución[3] impulsado en el 2017 por la Asamblea Nacional, deben servirnos de experiencia para entender que esa unidad política y social que la gran mayoría exige, necesariamente debe superar una estrategia estrictamente electoral.

La hoja de ruta electoral debe complementarse con una estrategia política y social, que reivindique el ejercicio de la política, la noción de ciudadanía y la vigencia de la Constitución, todo ello enmarcado en el artículo 333 de la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela.

Esa estrategia política y social no debe limitarse a la protesta pacífica, por el contrario, debe complementarse con una acción política concreta, que sea capaz de sembrar esperanza, a través de la construcción de consensos básicos para un Gran Acuerdo Nacional por la Reconstrucción del País, que como documento público reitere a los gobiernos del mundo la decidida voluntad de reconstruir el país en un marco de unidad electoral, política y social, expresada en un compromiso nacional.

Pensar en un Gran Acuerdo Nacional aprobado por la Asamblea Nacional, como producto de un debate nacional previo, en cuyo contenido se legitime el Frente Amplio Venezuela Libre –reivindique la Asamblea Nacional y presente los consensos sobre las líneas programáticas generales para abordar en un futuro Programa de Gobierno para la Reconstrucción Nacional– podría ser un ejercicio político importante a los fines de sembrar esperanza y restaurar niveles básicos de confianza entre todos y cada uno de los actores que integran el Frente, y entre éste y la sociedad civil en general.

Un Gran Acuerdo Nacional por la Reconstrucción del País, además, vendría a ser un instrumento útil para alimentar el espíritu democrático que debe inspirar la acción y la movilización política-electoral.

Las piezas del rompecabezas llamado Gran Acuerdo Nacional para la Reconstrucción del País, están allí al servicio del país, lo que  hace falta es definir quién o quiénes son los actores que facilitarán el proceso político para la construcción de ese rompecabezas.

Pareciera que la Conferencia Episcopal Venezolana y los rectores de las Universidades, son los actores más adecuados para asumir la noble tarea de facilitar ese proceso político de construcción de los consensos básicos sobre los lineamientos generales para reconstruir a Venezuela, que luego sean registrados para ser aprobados en un Gran Acuerdo Nacional.

Es claro que una pieza fundamental es la Asamblea Nacional, que como único poder público legítimo, puede en el marco constitucional revestir ese proceso político de debate en un Gran Acuerdo Nacional. Por su parte, la sociedad civil puede, a través de asambleas de ciudadanos o cabildos abiertos donde sea posible, validar ese acuerdo demostrando políticamente que hay unidad nacional y reivindicando así la vigencia de la Constitución.

Las distintas exigencias programáticas de los actores sociales se convierten en piezas efectivas de ese mismo rompecabezas. En tal sentido, si comparamos la Proclama de la Sociedad Civil, presentada el 6 de marzo en la UCV, con el Manifiesto del Frente Amplio Venezuela Libre, presentado el 8 de marzo de 2018 en el Centro Cultural Chacao,  se puede identificar con claridad el consenso de todos los actores en la necesidad de priorizar el tema de la ayuda humanitaria y la transformación económica del país.

Hay una pieza útil de ese rompecabezas que no debería perderse de vista, pues resulta uno de los documentos útiles para la discusión y el debate político nacional sobre un Gran Acuerdo político y social, ese documento es el Compromiso Unitario para la Gobernabilidad que fue presentado por la Unidad Democrática el pasado 19 de julio 2017.

Si empezamos a unir las piezas, encontraremos que incluso la propuesta programática que Soy Venezuela ha divulgado por los medios sociales, resulta complementaria a las propuestas o exigencias de la sociedad civil en su proclama del 6 de marzo y a las mismas propuestas presentadas en el Compromiso Unitario para la Gobernabilidad del 2017. En otras palabras, no son contradictorias y menos aún incompatibles.

Si cada pieza se pudiera unir en una suerte de agenda para el debate de un Gran Acuerdo Nacional político social, como base o pegamento para el Frente Amplio Venezuela Libre, el resultado de la comparación de las distintas propuestas podría resultar de la siguiente manera:

  1. Situación humanitaria: con énfasis en salud y alimentación.
  2. Economía: superar hiperinflación, desarrollo productivo, mejorar salarios. Autonomía del Banco Central de Venezuela.  Economía de Mercado Abierto.
  3. Reinstitucionalización del país: BCV. Separación de poderes. Recuperación del Senado de la República. Refundar la justicia. Recuperar la confianza en la FANB. Reivindicar la participación ciudadana.
  4. Modelo federal descentralizado: Reconocimiento de los actores regionales y municipales. Descentralización.
  5. Electoral: No reelección, segunda vuelta presidencial.
  6. Política internacional: Mejorar las relaciones internacionales.
  7. Políticas sociales: Seguridad ciudadana. Inclusión de la sociedad civil.

Resulta oportuno señalar que el Compromiso Unitario para la Gobernabilidad propuso, en julio 2017, un programa común desarrollado en tres etapas, que podría ser objeto de un claro debate entre los actores del Frente Amplio, a saber: atención de la emergencia social, estabilización del país bajo un nuevo modelo social y económico que procure el progreso y ejecución de reformas necesarias para lograr el bienestar del país.

Las piezas de este rompecabezas están sueltas, no se contradicen, por el contrario, se complementan.  ¿Seremos capaces de valorarlas para construir la gran unidad a la que hace mención el padre Ugalde y lograr con ellas sembrar esperanza en un futuro posible y viable para Venezuela?

@carome31

[1]El Nacional.  Alianza democrática para la liberación. 20 de febrero 2018.

[2]El Nacional. Venezuela despierta. 15 de marzo de 2018.

[3]Caraotadigital.net.  Juramento al Frente Nacional en defensa de la Constitución.  25 de mayo 2017.

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