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La violencia en Venezuela no conoce de cuarentena

Cortesía de: A Simple Vista

Luis Manuel Esculpi | 4 de mayo de 2020

Parlamentario, ex presidente de la Comisión Permanente de Defensa del Congreso de la República, Analista Político

@lmesculpì

La verdad es que no podríamos calificar de riguroso el cumplimiento de la cuarentena, la realidad que, por ejemplo, se vive en los mercados de Catia, Coche y Quinta Crespo, y la multitudinaria presencia de transeúntes y compradores en Petare, entre otros lugares de las principales ciudades del país, constituyen, cuando menos, indicadores de la difícil situación que confrontamos la mayoría de los venezolanos.

Resulta comprensible, por tanto, la explicación de ese fenómeno, tomando en cuenta la inmensa cantidad de trabajadores por cuenta propia, que viven de los ingresos que perciben diariamente y que constituye el sustento familiar. Lo mismo sucede  con la mayoría de los empleados públicos quienes reciben salarios que no alcanzan para satisfacer las necesidades básicas por lo que se ven en la obligación de recurrir a otras actividades para compensar, en alguna medida, la precariedad de sus ingresos.

Los altos costos de los alimentos, medicinas y productos esenciales, así como los más recientes cálculos en torno a la hiperinflación y la devaluación del Bolívar, demuestran que el salario mínimo desapareció como valor referencial, en su lugar opera de manera inexplicable el dólar, es decir, la moneda norteamericana, en consecuencia el trabajador informal, los trabajadores públicos y todos aquellos que no perciben mensualmente divisas no pueden adquirir productos básicos  para sí y para sus hijos. Ante una situación tan dramática el llamado “rebusque” pasó a ser la manera  de buscar sustento y proveerse de los bienes más esenciales.

La violencia tampoco cumple con la cuarentena, la semana pasada los colectivos armados o paramilitares en el 23 de enero, una de las parroquias más populares del oeste de Caracas, hicieron demostraciones de su actuación en ese lugar, cuando diversos sujetos recorrieron, vestidos de negro y portando armas largas la zona de Monte Piedad, ubicada muy cerca del Cuartel de La Montaña, donde yacen los restos del finado comandante Hugo Chávez Frías. Los irregulares, megáfonos en mano y en tono amenazantes, hacían llamados a los habitantes del sector para que cumplieran las pautas del “aislamiento social”. La ocasión fue propicia para realizar un ejercicio de “defensa” en el lugar donde reposan los restos del finado ex presidente de la República.

Durante cuatro días consecutivos, con mucha mayor intensidad el sábado y este domingo en horas de la noche, durante horas, se produjeron intensos enfrentamientos e intercambios de disparos con armas largas, en el barrio José Félix Rivas de Petare, al este de la ciudad.  Presuntamente el hecho responde  al control de la zona por parte de sujetos que portan ilegalmente armas de alta potencia. Las ráfagas de tiros han alcanzado a diversos apartamentos  en las urbanizaciones cercanas.

La noticia más trágica y lamentable de las últimas horas es la referida a la de la masacre en la Cárcel de Los Llanos, ubicada en la ciudad de Guanare, estado Portuguesa, donde fueron asesinados a tiros más de cuarenta reclusos. Los familiares de los presos desmintieron la versión de un intento de fuga, por el contrario, señalaron que la protesta de los privados de libertad, obedeció a la retención de los alimentos que es enviada por la familia de los internos. La nutricionista y especialista en seguridad alimentaria Susana Rafalli, señaló en sus redes sociales lo siguiente: “Que medicina forense de a los reclusos masacrados esa mirada que al fin les escuche y deje impresa la memoria pegada a sus huesos”. “Las prisiones están bajo tutela del Estado. La emaciación de esos cuerpos es asunto de Estado. Paz a sus familias, honramos su duelo”.

Mientras se ha pronunciado la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, solicitando una exhaustiva investigación, el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, ha condenado la masacre y Human Rights Watch ha hecho lo propio, los voceros del régimen han guardado un escandaloso silencio. Hasta la hora de escribir este artículo, el antiguo defensor de los Derechos Humanos, Tareck William Saab, en la actualidad Fiscal designado por la ilegítima Constituyente, no ha emitido opinión sobre estos hechos tan graves y lamentables.

El artículo 43 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece: “El derecho a la vida es inviolable. Ninguna ley podrá establecer la pena de muerte, ni autoridad alguna aplicarla. El Estado protegerá la vida de las personas que se encuentren privadas de su libertad, prestando el servicio militar o civil o sometidas a su autoridad en cualquier otra forma”.

El domingo 3 de mayo,  muy temprano en la mañana, declaró el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, general Néstor Reverol, denunciando un supuesto desembarco de mercenarios en el estado Vargas, en lanchas rápidas procedentes de Colombia. El alto funcionario señaló: “Se trató de una embarcación que llegó a Macuto…con la finalidad de cometer actos terroristas en el país, asesinatos de líderes del gobierno revolucionario, incrementar el espiral de violencia, generar caos y confusión en la población y con ello generar un nuevo intento de Golpe de Estado…”

Reverol anunció que varios sujetos resultaron abatidos y otros fueron detenidos. Durante la operación lograron incautar varios fusiles de asalto. En paralelo circularon por las redes sociales, fotografías de  los cadáveres y el listado del material presuntamente capturado. De igual manera circularon varias versiones de lo sucedido basadas algunas, en testimonios y opiniones de pescadores y vecinos de Macuto.

La multiplicidad de denuncias de conspiraciones realizadas por el régimen, unidas a su escasa credibilidad, dio lugar a las dudas que surgieron en torno a las extrañas circunstancias en que supuestamente se produjeron los hechos, más aún cuando en nuestro país se producen tantos eventos noticiosos, que se solapan y unos opacan a otros.

Una de las versiones más difundidas, fue la que le atribuía al régimen la tergiversación o exageración de los hechos, con el claro propósito de propiciar el olvido y evitar pronunciarse sobre la masacre de Guanare y los enfrentamientos armados en Petare. Sin asignarle veracidad a ninguna de estas interpretaciones en particular, objetivamente la alocución del Ministro Reverol, y seguramente el aprovechamiento que harán de ella en lo sucesivo, a través de todos los medios de comunicación que controlan, intentarán colocar en un plano muy secundario los crímenes de la cárcel y la confrontación armada en el barrio José Félix Rivas y sus alrededores. El llamado es que los venezolanos no olviden cada suceso, cada acontecimiento. Prohibido olvidar!.

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