Opinión y análisis

Tres premisas falsas sobre Capriles y el 6D

Foto extraída de: Contrapunto

Andrés Cañizález
@infocracia



Las redes sociales son tierra fértil para la propagación de información, pero también son caldo de cultivo para la generación de noticias distorsionadas, premisas falsas y, en no pocos casos, tribuna para la descalificación y señalamientos sin basamento real.

En Venezuela, las redes sociales han sido una suerte de hervidero de opiniones tras el anuncio hecho por Henrique Capriles. El dos veces candidato presidencial volvió a la escena pública llamando a participar en las controvertidas elecciones parlamentarias, que ha organizado el régimen de Nicolás Maduro, con fecha del próximo 6 de diciembre .

Tras las elecciones de 2017 (Asamblea Nacional Constituyente) y 2018 (elección presidencial), el chavismo tiene el gran desafío de realizar unos comicios mínimamente creíbles, a los ojos de (una parte) la comunidad internacional. Estados Unidos y algunos países latinoamericanos no van a reconocer ninguna elección mientras Maduro esté en el poder, al menos si nos guiamos por las declaraciones de altos funcionarios, pero la Unión Europea es otra cosa.

La UE ha venido sosteniendo una política diferente a la de Washington y el Grupo de Lima, en relación a cómo debe encontrarse una salida a la crisis prolongada que padece Venezuela. Para no pocos gobiernos europeos, la opción de una salida de fuerza no es viable, y en general se apuesta por una solución acordada, pactada. La palabra negociación, entre chavismo y opositores, no es mal concebida para las naciones con más peso en el seno de la UE.

Estamos, creo, en un momento en el que no debe verse en blanco y negro la dinámica venezolana conectada con los actores internacionales. Como lo hemos escrito en este mismo espacio desde inicios de 2020, más allá de la estrategia de intimidación que siguió Estados Unidos, haciendo creer que se podía considerar una invasión a Venezuela, tal posibilidad nunca estuvo realmente sobre la mesa.
Lo peor del discurso amenazante, que tuvo en John Bolton su epítome, es que no debilitó o resquebrajó al chavismo, lo cual era su intención, sino que terminó siendo una alternativa tomada como cierta por determinados factores internos, como ha sido el caso de María Corina Machado.

No es Venezuela, ciertamente, una amenaza para la seguridad de Estados Unidos, y el tema venezolano, como ha quedado claro en las primeras semanas formales de campaña electoral en ese país, terminará siendo un recurso discursivo para decirle a los estadounidenses que no voten por los demócratas. Biden, según Trump, convertiría a Estados Unidos en otra Venezuela.

También señalamos hace algún tiempo, en este mismo espacio, que la decisión de Juan Guaidó de hacer dependiente su estrategia de la política de Washington, tendría severas consecuencias. Una, la más visible, es tal vez la inacción que rodea en estos días al presidente de la Asamblea Nacional.

Dicho esto, que estamos ante una invasión que no sucederá y con un liderazgo cohibido de ejercer como tal, repaso lo que me parecen tres premisas falsas que rodean ahora a Capriles. No formo parte de su equipo, escribo como un observador de lo que viene aconteciendo.

Capriles destruyó la unidad. La unidad de los actores democráticos en Venezuela hace bastante tiempo es una mera entelequia. Las malas decisiones tomadas por Juan Guaidó y Leopoldo López (especialmente los sucesos del 30 de abril de 2019) dejan al desnudo, por un lado, la incapacidad de actuar articuladamente con el resto de las fuerzas, y la apuesta por una salida mágica: creer que un acontecimiento derrumbaría al chavismo.

Capriles se vendió. Como cualquier político, que a fin de cuentas es un ser humano, Henrique Capriles puede equivocarse con su decisión de llamar a participar el 6D, pero es una falacia sostener que esto se debe a una razón monetaria. Hay un claro deslinde entre esta propuesta, que la resumo en no dejemos perder del todo a la Asamblea Nacional, y la presencia en las elecciones de una oposición títere sujeta a los designios del chavismo.

Esta oposición títere, que se prestó para quitarle las siglas de los partidos a sus dirigentes reales, ha quedado descolocada. No le sirve al chavismo para que las elecciones ganen credibilidad.

El cambio llegará el 6D. Así como se enjuicia a Capriles también se le endiosa. Si efectivamente las elecciones tienen lugar el 6 de diciembre, y lo pongo en duda por el contexto sanitario que parece podría estar más grave en las próximas semanas por la pandemia de COVID-19, estos comicios no serán el fin de nada. El chavismo no se acabará el 6D, no tiene Capriles una varita mágica. A diferencia de otros dirigentes, sí creo que ha sido honesto en sus planteamientos públicos.

El chavismo anunció a inicios de 2020 que este año se realizarían las elecciones parlamentarias contra viento y marea. Pasaron los meses sin que se preparara una respuesta política. No hay ni un plan, ni se ha construido una estrategia unitaria.

Si a lo que apuesta Capriles sale bien, sin olvidar que puede estar equivocado en su estrategia, tal vez lo que veamos el 6 de diciembre sea el inicio de algo.

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