Opinión y análisis

Democracia y Ciudadanía: El valor de la Libertad.

Foto extraída de: ShareAmerica

Por: Pedro González Caro

La democracia, es un concepto mucho más amplio que una simple forma de gobierno “del pueblo para el pueblo”, La Democracia es una forma de vida. En democracia, los ciudadanos tienen la oportunidad de aprender y ayudarse unos a otros a formar los valores y establecer las prioridades que servirán de guía para instrumentar sus planes de desarrollo. Pero para lograrlo es imperativo promover cultura cívica que permita construir comunitariamente los valores y principios que determinarán esa forma de vida y nuestra relación con el resto de los ciudadanos, con nuestra historia y nuestro gentilicio.

Las circunstancias que atraviesa Venezuela exigen respuestas casi inmediatas frente a los abusos y arbitrariedades del régimen. Sin embargo, generar respuestas irreflexivas o impulsivas nos empuja al riesgo de perder la brújula, el norte, que guía la resistencia no violenta contra el régimen, y a caer en la trampa de la anarquía.

Existe una mayoría amplia del país que reclama el respeto a sus derechos ciudadanos y políticos, incluido el derecho a elegir, pero existe en Venezuela, una gran dependencia hacia las iniciativas de otros actores políticos o internacionales, lo que genera una sociedad civil pasivamente espectadora ante la evolución de los eventos políticos y sociales. Es así como mientras una mayoría de los venezolanos centra sus esfuerzos exclusivamente en la subsistencia y en adaptarse para sobrevivir, una porción cada vez menor de los ciudadanos participa en alguna forma de organización ciudadana, local, o regional, al tiempo que las pocas organizaciones existentes no están empoderadas ni confían en sus propias capacidades, ni en el impacto que pueden lograr mediante su acción sistemática y debidamente planificada.

Los últimos meses en Venezuela hemos sido testigos de una de las más cruentas luchas por la Libertad, han surgido múltiples protagonistas, unos más apasionados que otros, pero todos con una sola aspiración subyacente: Recuperar la democracia y la libertad, para el beneficio de todos los ciudadanos.

En un régimen autoritario se elimina la disidencia en forma sistemática para garantizar la propia permanencia en el poder. Por eso en la lucha por recuperar la democracia, el primer derecho que debe rescatarse es el derecho a disentir.

En los sistemas democráticos lo ciudadanos deben estar bien formados para recibir las distintas opiniones de manera crítica y activa, esta idea se conoce como “Tolerancia Política”. La tolerancia política tiene que ver con la convivencia de distintas fuerzas ideológicas, sin que ello conduzca a enfrentamientos violentos, a la persecución o la descalificación y el trato peyorativo, especialmente, de mano de quienes detentan el poder político o de quienes por alguna circunstancia ejercen el liderazgo.

Es muy difícil, para no decir imposible, que una sociedad pueda enfrentar a un régimen intolerante si dentro de su propio seno existen rasgos de intolerancia. Insisto, en la lucha por la democracia y la libertad, el primer derecho que se debe defender es el derecho a la libertad de expresión de quien piensa diferente. Justamente de eso es que se trata, debemos mantener muy presentes los objetivos que perseguimos; de otro modo el trabajo arduo y difícil, la lucha sin cuartel, puede hacernos olvidar para qué estamos luchando y con ello hacer nuestra lucha más larga y más cruenta.

Es imperativo que mantengamos una línea ética que garantice todos los derechos para todos los ciudadanos con una conducta congruente, ordenada y orientada sistemáticamente al logro. No es posible luchar contra la arbitrariedad esgrimiendo otra arbitrariedad como arma de lucha. No podemos llamar traidor a alguien porque no piensa igual.

La lucha por la libertad es una decisión que tomamos los ciudadanos en forma individual, pero tiene efectos colectivos, el libre albedrío es la potestad que el ser humano tiene de obrar según considere y elija. Esto significa que las personas tienen naturalmente libertad para tomar sus propias decisiones, para atender el llamado para defender la democracia, sin estar sujetos a presiones, necesidades o limitaciones.

Puede ocurrir que nuestra libertad se vea obstruida por cualquier motivo, lo peor sería dejarnos llevar por el desánimo o el pesimismo, la Libertad siempre estará latente en nuestro ser y en nuestra mente. Siempre contaremos con la libertad de elegir cómo nos afectan las circunstancias. Nuestra libertad, aún cuando sea obstruida, permanece en nuestro interior cuando elegimos si lo que nos ocurre nos derrota, o nos mantiene de pie frente al opresor y el tirano.

Decidir recuperarla, una vez que se ha perdido, es la más sublime de las libertades que puede tener un ciudadano. Venezuela ha despertado y ha decidido recuperar la libertad perdida, pero en su esfuerzo por recuperarla debemos estar muy atentos a no olvidar los fundamentos éticos de nuestra lucha. No podremos equivocarnos si solo hacemos lo correcto.

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