Opinión y análisis

Democracia y Revolución: ¿Razones para entender por qué ambos conceptos no son lo mismo?

Extraído de: El Español

Eduardo Valero

Dentro de la historia de la política como actividad humana, existen dos conceptos ligados al devenir de los sistemas de gobierno, así como a la historia de las ideas políticas. Esos conceptos son Democracia y Revolución.

En primer lugar, hablaremos de la democracia, conocida por muchos como el mejor sistema político por ser garante de libertades políticas y de respeto al individuo frente al Estado.

La monarquía, la aristocracia y la democracia, son ejemplos de tipos de gobierno donde muchas veces y dependiendo de las circunstancias, en las que determinado tipo de gobierno cesa su vigencia, la palabra “revolución” puede aparecer como elemento de ruptura política con el pasado inmediato por lo que, la democracia cuando se presenta ante la historia como una manera de exigir derechos políticos para ampliar la zona de garantías de libertades políticas, puede de manera previa tomar el camino de la revolución como fase de quiebre.  

Las revoluciones implican cambios y transformaciones radicales, pues con algunas excepciones históricas tal y como lo argumenta Raymond Aron, los cambios para desbancar a un régimen tradicional o conservador “pasan necesariamente por la violencia”. Por tanto, esta afirmación nos lleva directamente a establecer una tipología del conflicto. Las revoluciones cuando buscan democracia, plantean un conflicto existencial para eliminar al enemigo, posteriormente desde el poder se hacen las reformas necesarias para corregir esos desequilibrios previamente diagnosticados.

El equilibrio de ese gobierno democrático dependerá de la promoción de un tipo de conflicto agonal y la aceptación de las reglas de juego. Dentro de la tipología de los conflictos, el primer tipo de conflicto se caracteriza por la eliminación física del contrario, el segundo entiende a los rivales como adversarios.

Estabilidad e inestabilidad histórica en el devenir de ambos conceptos

La democracia tal cual como su nombre lo expresa, es un sistema de gobierno que implica varios elementos: a) el ejercicio de la autoridad de gobierno proveniente de la consulta popular donde existen varias fórmulas, b) el gobierno tiene un tiempo específico en el control y distribución del poder, c) la democracia es susceptible de ser poseída por los demonios de la demagogia y el populismo, d) la democracia necesita de equilibrios en el ejercicio del poder; de no hacerlo, puede convertirse en un ejercicio “democrático” de un solo partido, con un sólo líder en la conducción del Estado.

Los filósofos de la antigüedad se refirieron, a esta desviación natural en la democracia como la Oclocracia o, dicho de otra manera, la dictadura de las mayorías.

 Sin duda alguna dentro de las virtudes de la democracia está la desconfianza hacia el poder absoluto. La democracia como proceso nacido desde la revolución francesa perfeccionó los instrumentos para lograr los equilibrios; en ese sentido, el Liberalismo como doctrina política aportó los elementos teóricos y jurídicos. La legalidad y el apego al Estado de derecho se hace indispensable para su constante oxigenación. La desconfianza sobre la autoridad potencia la confianza hacia el sistema.

La revolución liberal tuvo que tomar el poder para dar inicio al liberalismo en el siglo XVIII, de tal manera que la revolución socialista al utilizar la violencia como mecanismo de lucha y conquista del poder, no promovió una doctrina política que fomentara la libertad. Por el contrario, inspirada en el materialismo dialéctico, la libertad burguesa fue considerada como esclavizadora del ser humano al estar sometida por las relaciones sociales de producción.

 La Revolución Francesa nos trajo la separación “Estado-sociedad” y el reconocimiento de los derechos del ciudadano, la socialista tuvo como norte la imposición de un sistema político que en nombre de la libertad, la suprime para implantar una igualdad de todos los hombres. Bajo esta premisa se establece que el Estado y el partido político sean los garantes de la única razón política existente. 

Por lo tanto, la democracia y la revolución aun cuando tienen fronteras cercanas, no son lo mismo. La democracia como sistema de gobierno siempre estará amenazado por una revolución. Es bueno recordarle a usted mi querido lector, que la lógica de acción de la democracia en sentido moderno se circunscribe en lograr y convocar a las fuerzas políticas para buscar consensos y equilibrios. La lógica de la revolución es conseguir el poder, de manera que, si no se tiene un equilibrio, los creyentes de la revolución se perderán en constantes luchas que al final generan otros resultados que los que inicialmente se propusieron.

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