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Tras el fracaso del revocatorio ¿Cómo queda el tablero político en Venezuela?

Tomada de Jóvenes Construyendo

Héctor Antolínez

Los politólogos Ricardo Sucre y Fernando Spiritto concuerdan en que el revocatorio nunca fue una opción viable dada la debilidad política actual de la oposición y la tibieza de los partidos  políticos, además se trataba de un riesgo que el chavismo no iba a correr

En el 2020 fueron las elecciones parlamentarias, en el 2021 las regionales y municipales, y se suponía que este 2022 Venezuela iba a tener como evento estelar de la política el Referendo Revocatorio contra Nicolás Maduro. Sin embargo, la mezcla entre la falta de consenso en la oposición y la inédita celeridad del CNE para llevar este evento, condujo a un desenlace prematuro en el mismo primer mes del año.

Sin la posibilidad de efectuar el Referendo Revocatorio,  todo apunta a que el año 2022 será, al menos para el chavismo, un año de consolidación de poder. Un período que se puede extender hasta el 2024 con la tranquilidad de no tener que afrontar un nuevo proceso electoral y en el que se pueden tomar el tiempo necesario para tratar de estabilizar la economía, los servicios públicos y todas las áreas de su gestión, que en la actualidad se han convertido en la principal fábrica de detractores del proyecto que inició Hugo Chávez y ahora encabeza Nicolás Maduro.

Pero, ¿exactamente qué fue lo que hizo que fracasara el Referendo Revocatorio como propuesta? Para el politólogo Fernando Spiritto parafraseando a Jaime Lusinchi, asegura que “el CNE mató a un muerto” con “condiciones  absurdas”,  que en buena medida se implementaron gracias a que el revocatorio no era una propuesta de consenso dentro de la oposición, que hizo que el G4 se mantuviera renuente a apoyar esta alternativa.

El también politólogo Ricardo Sucre lo ve de una manera similar.  Apunta que tanto el G4 como la Alianza Democrática simplemente esperaron a ver si la posibilidad del revocatorio “lograba tener ruedo”, algo que no pasó. Dicho de otra forma “al no tener dolientes, el revocatorio no se dio”.

Mucho riesgo y poca ganancia

Viendo lo dispersa que se encuentra la oposición en la actualidad, un problema que viene arrastrando desde la intentona de Altamira en 2019, uno pudiera hacer un ejercicio de imaginación en el que se pone en los zapatos del chavismo, permite que el revocatorio se lleve a cabo, y desnuda aún más las contradicciones de los liderazgos opositores en Venezuela. Sin embargo, tanto Sucre como Spiritto sostienen que se trata de un escenario en el que se arriesga mucho para no ganar casi nada.

Spiritto indica que el revocatorio era un riesgo que simplemente “el chavismo no estaba dispuesto a correr” dado que el país “no está en una situación normal”. Añade que esto ponía en peligro la continuidad del proyecto revolucionario, por eso aprovechó la debilidad opositora para “matarlo” lo más pronto posible.

“Si matar al revocatorio hubiese sido algo difícil, quizás el chavismo no se hubiera arriesgado a hacerlo, pero ese no es el caso, así que usaron al CNE para establecer reglas inviables, de hecho llegaron hasta el punto más bajo con las amenazas de Diosdado Cabello, asomando la posibilidad de que la información de los firmantes fuera entregada al gobierno de Maduro”, comenta Spiritto.

Para Ricardo Sucre “simplemente no era lógico” que el oficialismo arriesgara las ganancias que ha tenido en los últimos años, ganancias que se traducen en una única palabra: estabilidad.

“Si yo fuera el gobierno te diría que nos ha costado mucho, pero hemos podido estabilizar al país. Con este régimen o dictadura, llámenlo como quieran, el país está llevando su vida y un revocatorio podría revivir épocas como la del 2004 o 2016, que no significa que no se podría ganar, pero sí dejaría a la gente movilizada y abriría la opción de la represión”, asegura Sucre.

Agrega que se trataba de una “apuesta incierta” que atenta contra la apuesta del gobierno de tener la tranquilidad para enfocarse en los problemas de su gestión como los servicios públicos y la economía,  para entonces afrontar unas eventuales presidenciales en 2024. Son casi tres años de trabajo ininterrumpido con una oposición desmovilizada.

“El chavismo va a aprovechar estos tres años para cerrar sus heridas y tratar de ganar en el 2024. El chavismo sí tiene bien definida su agenda. La lógica de hacer un referendo para ver si la oposición se sigue enredando es un costo muy alto ¿Para qué darles la oportunidad de que recuperen fuerza y capacidad de movilización?”, se pregunta Sucre que luego responde: “simplemente no se hace, lo atajas tal y como lo hiciste sin decir nada.  No es casual que Maduro ni siquiera haya mencionado el tema”.

El horizonte opositor

Ricardo Sucre considera que el paso más lógico para la oposición es encontrar una manera de también cerrar sus heridas y de esa forma “oficializar cuál será su estrategia”, una que él cree que ya está definida, pues “ya todos están entrando al tema del 2024 (elecciones presidenciales) sin decirlo”. Dice que esto es quizás lo que explica la falta de interés de los partidos políticos en el revocatorio.

“Todos ya piensan en otras cosas. El interinato de Juan Guaidó está centrado en elecciones libres y el diálogo de México; Juan Pablo Guanipa propone el relanzamiento de los partidos; e inclusive el grupo que propuso el revocatorio creo que también quiere entrar en el tema presidencial”, precisa el analista.

Para Sucre algo que es necesario es que se solventen las diferencias de fondo entre la oposición de forma que puedan acordar un plan de acción, que, según él, pudiera concebirse a través de elecciones primarias para definir un candidato unitario. Lo contrario, advierte el politólogo, “es lo que ya hemos visto antes, la oposición llegando al 2023 o 2024 sin candidato, buscando elegir uno a último momento”.

“Si logras oficializar una ruta basada en algo concreto, nada genérico, puedes ir preparando inclusive las reformas dentro del CNE con los rectores, pero si sigues con propuestas genéricas el riesgo es que se te vayan otra vez dos años en lo mismo: sanciones, enmienda, elecciones libres, y llegas así al 2024 corriendo para tener un candidato. En contraste,  el gobierno sí oficializa sus metas, ya Maduro anunció la suya: elecciones en el 2024 y las tres R como estrategia”, explica Sucre.

El interinato y la necesidad de una MUD

Para Fernando Spiritto cualquier ruta que escoja la oposición de ahora en adelante debe ir de la mano con las enseñanzas de la victoria en Barinas y el fracaso del revocatorio, es decir: que cuando la oposición actúa en conjunto es capaz de lograr el resultado, por eso él cree que es necesario algún tipo de instancia similar a lo que en su momento fue la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que permita coordinar entre los tipos de oposición que actualmente hay en el país.

“Tiene que haber una unidad de las oposiciones, ya no es el G4, y este hecho requiere de un organismo coordinador de verdad, no algo tipo Frente Amplio sino algo tipo MUD, hay que revivir la MUD o algo que se le parezca. El mejor candidato es la unidad”, afirma Spiritto.

En definitiva, sostiene que es necesario que se adopte sin medias tintas una línea electoral que permita dejar a un lado “las posiciones intermedias y las visiones de insurrección, implosión social o invasiones”, nociones que-alega- quedaron en el pasado con el triunfo en Barinas. “Barinas fue unidad total y movilización de la gente, eso hay que reproducirlo en el país como un todo”.

Ante esto surge una interrogante: ¿Qué hacer con el interinato de Juan Guaidó?, pero acá Spiritto es tajante: debe desaparecer.

“A mí no me queda duda que Guaidó no tiene capital político, se agotó porque tuvo una estrategia errada, no abrazó la estrategia electoral, se hizo totalmente dependiente de EEUU y perdió su capital. Creo que el interinato es un obstáculo y lo ideal sería que se disolviera”, afirma.

Pese a esto Spiritto está consciente de que el manejo de los activos de Venezuela en el exterior son un problema que solo con el interinato se puede tratar, pero lanza una advertencia en caso de que la oposición siga creyendo en la ruta que propone Juan Guaidó: “El 2024 está a la vuelta de la esquina. De no tomar las decisiones rápidamente tendremos chavismo por otros 6 años más”.

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