Opinión y análisis

Elecciones regionales 2008: Hegemonía oficialista pero restringida

Tomada de la Voz de América

Andrés Cañizález

12.12.24

Un año antes la población venezolana había rechazado el proyecto amplio de reforma constitucional que impulsaba el presidente Hugo Chávez, como hemos analizado en un texto que puede leerse en este link. De esa forma las elecciones regionales y municipales celebradas el 23 de noviembre de 2008 fueron vistas como una suerte de termómetro.

Se intentaba medir el alcance de la hegemonía oficialista que venía en construcción desde 2005, cuando los candidatos de la Revolución Bolivariana se hicieron casi con la totalidad de las curules en la Asamblea Nacional, tras la decisión opositora de no participar, en unas elecciones parlamentarias que hemos abordado en otro trabajo.

Thais Maingon y Friedrich Welsch apuntaban que las elecciones de 2008 tuvieron lugar en un contexto en el cual el sistema de partidos estaba en reconstrucción y destacaban algunos avances significativos de la oposición. En las elecciones del 23 de noviembre de 2008 se votó para elegir los gobernadores de 22 de las 23 entidades federales, 325 alcaldes, 233 diputados de los consejos legislativos estaduales, un alcalde metropolitano y 13 concejales del Cabildo Metropolitano.

Los resultados globales de estos sufragios, a juicio de Maingon y Welsch, mostraron la consolidación del recientemente fundado Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) como primera fuerza política del país, “pero también se develaron las fisuras internas de este partido”, creado por una decisión de Chávez, anunciada tras las elecciones presidenciales de 2006.

Un aspecto que se puso en práctica de manera masiva en aquel 2008, y que sería un signo restrictivo en los siguientes procesos electorales, fue el establecimiento de inhabilitaciones políticas sin que hubiese una causa penal, por meras investigaciones de carácter administrativo y señalamientos de corrupción, pero sin que un juez así lo hubiese determinado.

La Contraloría General impuso sanción administrativa a 386 funcionarios y exfuncionarios públicos, debido a presuntas irregularidades administrativas. Al ver la identidad política de los sancionados se establecía un patrón para favorecer al oficialismo: “casi nueve de cada diez de ellos pertenecientes a fuerzas opositoras”, precisaron Maingon y Welsch.

En estas elecciones regionales y locales la participación aumentó, ubicándose en 65,4%, en comparación con la exigua participación registrada en 2004, en votaciones similares. Las fuerzas nucleadas en torno al presidente Chávez obtuvieron 17 gobernaciones, 4 menos de las que había ganado anteriormente, concentrando 52,7% de los votos.

Por su parte, la oposición variopinta conservó las dos gobernaciones que había ganado en las elecciones anteriores y agregó 3 más, concentrando 41,7% de los votos. La oposición triunfó en cuatro de las cinco alcaldías que constituyen la Zona Metropolitana de Caracas más la Alcaldía Mayor, concentrando 42,6% de los votos a nivel municipal. A nivel nacional logró triunfar en un total de 56 alcaldías, lo que representa 17,2% del total. El oficialismo, por su lado, ganó 264 alcaldías, lo que representa aproximadamente 81% del total de los cargos con 49,5% de los votos, con lo cual se ratificó la inequidad del sistema electoral que sobrerrepresentaba a quien quedase en primer lugar.

Por su parte, el jesuita José Virtuoso, entonces director del Centro Gumilla, analizaba la distancia entre las dos opciones, que se limitaban a dos básicamente en medio de una campaña en la que el presidente Chávez se involucró nuevamente a fondo, y enmarcó aquellas elecciones regionales y municipales en una suerte de plebiscito en torno a su figura y gobierno.

“Si se considera sólo la diferencia entre oficialismo y oposición, la distancia representa el 11%, si se considera la distancia entre el oficialismo con la suma del resto de opciones la distancia baja a 5,5%. En ese sentido, aunque el chavismo mantiene una hegemonía electoral consolidada y ciertamente representa la opción política mayoritaria de la población, la diferencia que mantiene esta situación es relativamente pequeña y puede ser superada”, puntualizaba Virtuoso a inicios de 2009 al analizar las elecciones de fines de 2008.

En relación con el rol opositor en estas elecciones, el jesuita y también politólogo cuestionaba la falta de sinergia y conducción unificada en esta campaña. “La oposición mostró en muchos estados una imagen de desunión, anarquía y desorganización que resultó desmoralizante y desmovilizadora en su potencial campo electoral”, criticó este estudioso de la política venezolana contemporánea.

Aunque de naturaleza distinta, ya que en 2007 tuvo lugar un referendo y en 2008 unas elecciones de carácter más local, Virtuoso se introduce en una interesante comparación sobre la abstención ciudadana en uno y otro proceso.

“Las características de la abstención cambian radicalmente entre 2007 y 2008. En el primer caso (referendo), la abstención se incrementa en la medida que los centros poblados son más pequeños y corresponde, en buena parte, a la desmovilización de votos potencialmente chavistas. En el 2008 (elecciones regionales y municipales), la abstención cambia radicalmente pasando a ser superior en las ciudades que en los pequeños poblados y área rural. Lo que implica que hubo un esfuerzo de movilización muy importante en estas zonas por parte del oficialismo”, precisaba el entonces director del Centro Gumilla.

Maingon y Welsch, por su parte, apuntaban una suerte de síntesis conclusiva sobre estas elecciones de 2008. Para estos estudiosos, este proceso demostró de nuevo “la gran capacidad movilizadora del presidente Chávez y el buen funcionamiento de su maquinaria de campaña, desde luego ayudado por el abuso ilimitado de los medios de comunicación y recursos del Estado para fines estrictamente político-partidistas”.

Pese a esta hegemonía, que resultaba clara en aquel momento, las elecciones también desnudaron fisuras en el bloque oficial, aunque quedó evidenciado que el llamado “chavismo sin Chávez” no era electoralmente viable, al menos no en 2008, según Maingon y Welsch. Más allá del número de cargos conseguidos, para estos analistas, la oposición había logrado anotarse triunfos simbólicos “al derrotar a candidatos chavistas de primera línea en lugares tan emblemáticos como la capital Caracas o estados con poblaciones muy grandes como Miranda y Carabobo”.

Pocos días después de estas elecciones regionales, el presidente Chávez anunció de forma sorpresiva la realización de un referéndum en 2009 para votar por el establecimiento de la reelección indefinida en los cargos públicos, incluyendo la presidencia, un aspecto que fue rechazado en el referendo realizado en 2007.

Fuentes:

Maingon, Thais y Friedrich Welsch (2009). “Venezuela 2008: Hoja de ruta hacia el socialismo autoritario”. En: Revista de Ciencia Política. vol. 29, N° 2. pp. 633-656.

Virtuoso, José (2009). “Elecciones regionales 2008 y referéndum 2009?”. En: SIC. N° 711. pp. 4-7. 

Categorías:Opinión y análisis

Deja un comentario