Carta del Director

Venezuela en la encrucijada: Autoritarismo vs. Transición

Benigno Alarcón Deza 03.03.25

Desde el evidente fraude electoral del pasado 28 de julio de 2024, el régimen autoritario venezolano ha intentado profundizar su estrategia de control absoluto a través del aparato represivo y la cooptación de actores políticos que han decidido cooperar a cambio de que se les permita competir por cuotas limitadas de poder en espacios como la Asamblea Nacional y las gobernaciones de estado, entre otras prebendas menos evidentes, a cambio de ser parte de una oposición a la medida de las necesidades electorales del gobierno para mantener el juego de simular su legitimación electoral.
En este juego de simulación electoral, en el que el régimen necesita dejar atrás los cuestionamientos sobre su derrota y consolidar un modelo de autoritarismo donde, al ser una evidente minoría, ya no puede ganar ningún comicio con un mínimo de competitividad electoral, una de las principales herramientas con las que se pretende continuar gobernando es la reforma constitucional en curso, cuyo objetivo real no es solo modificar parcialmente el texto legal, sino establecer un nuevo marco jurídico que garantice su permanencia en el poder, modificando la arquitectura político-electoral, debilitando aún más las instituciones del Estado haciendolas más dependientes de la presidencia, fortaleciendo las estructuras clientelares a través del Estado Comunal, avanzando posiblemente hacia el voto de segundo grado, e ilegalizando cualquier intento de oposición real.
Aunque no conocemos el texto propuesto para la reforma, se sabe que en ella se incluirá, como unos de los principales puntos, la institucionalización del Estado Comunal, una estructura que, en la práctica, desmantelaría los gobiernos locales y, posiblemente los regionales también, en favor de un modelo de control clientelar centralizado. Asimismo, hemos visto que el oficialismo propone como parte de la reforma la incorporación del Esequibo dentro del territorio nacional, una medida con la que se busca generar respaldo nacionalista, y podria buscar también una escalada del conflicto con Guyana para unificar a una Fuerza Armada Nacional que votó mayoritariamente por un cambio político.
Para garantizar la aprobación de esta reforma, es altamente probable que el el gobierno haga coincidir el referéndum aprobatorio con las elecciones parlamentarias y regionales del próximo 25 de mayo, razón por la cual Maduro reclamó que se tuviera lista en 90 días. Es así como el movimiento de postergar las elecciones parlamentarias y regionales no es casual: busca reabrir el debate y dividir a la oposición en torno a la decisión sobre participar o no en el proceso y aumentar la participación electoral bajo un esquema en el que el resultado no representa ningún riesgo para el gobierno considerando que el oficialismo controla el proceso electoral y sus resultados. Al igual que en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, sin garantias electorales, los resultados ya están definidos a favor del gobierno.
Economía en crisis: El impacto del fin de la licencia de Chevron
Uno de los factores más determinantes en la coyuntura actual es el impacto de las sanciones internacionales. La reciente revocación de la licencia de Chevron por parte del gobierno de Donald Trump afectará la capacidad del régimen para obtener ingresos en divisas.

Hasta febrero de 2025, Venezuela producía aproximadamente 890.000 barriles diarios de petróleo, de los cuales un 30% estaba en manos de empresas extranjeras como Chevron. Con la salida de la petrolera estadounidense, se proyecta una caída de la producción de 250.000 barriles diarios, lo que tendrá efectos devastadores en las finanzas públicas en un momento en el que el bolívar ha perdido un 81% de su valor desde septiembre de 2024. La inflación mensual en enero fue del 7%, lo que marca el regreso a un ciclo de inestabilidad de precios, y la reducción de ingresos petroleros ha provocado una mayor disparidad entre el dólar oficial y el paralelo, con una brecha de alrededor de 27%.
Aunque en medio de esta situación el régimen se ha mostrado con disposición a cooperar con la Casa Blanca promoviendo y facilitando la repatriación de migrantes desde EE.UU., como una supuesta señal de estabilidad y un intento por mejorar las relaciones con la segunda administración de Trump, la realidad es que la crisis política y económica interna siguen siendo el principal motor de la diáspora venezolana, y ambas están relacionadas. Si Maduro se queda los venezolanos se seguirán yendo.
Lo otro que se sabía, pero se reconfirma, el mismo día en que Trump anunció en sus redes sociales la revocación de la licencia de Chevron, es que existe comunicación directa entre la la oposición y la administración Trump. Las declaraciones de Marco Rubio tras la revocación de la licencia 41 y la entrevista de Donald Trump junior a María Corina Machado el mismo día, así lo confirman.
Aislamiento internacional y tensiones con Guyana
Es predecible que, en la medida que avance la crisis política interna, el aislamiento diplomático de Venezuela continuará aumentando durante 2025. En la medida que Estados Unidos endurezca su postura, el régimen de Maduro intentará fortalecer sus alianzas con Rusia, China e Irán. El problema es que la incidencia de países como los mencionados en la estabilidad del gobierno de Maduro, es muy limitada en comparación con que Estados Unidos puede tener sobre Venezuela.
Y aunque ciertamente el gobierno de Trump luce un tanto errático e impredecible en la forma en que maneja su política internacional, la realidad terminará imponiéndose para hacer la diferencia entre lo que es prioritario y posible, y las promesas sin sentido. Es así como la anexión de Canadá, Groenlandia y la franja de Gaza no tardarán mucho en quedar fuera de la agenda norteamericana; la guerra entre Rusia y Ucrania no terminará bajo los términos impuestos por Trump; las políticas migratorias priorizarán el poner orden en un tema que se ha vuelto ciertamente caótico en los Estados Unidos, mientras que las deportaciones solo tendrán un efecto limitado, aunque demostrativo y persuasivo; las reglas del intercambio comercial con China, México y Europa serán reajustadas de manera menos traumática de lo que se promete como consecuencia de sus efectos sobre la inflación y el desarrollo de la econcomía norteamericana; mientras que temas que hoy no son los prioritarios en la agenda de Trump, aunque posiblemente si en la de su Secretario de Estado, Marco Rubio, como son Venezuela, Nicaragua y Cuba, con los que hay mayor cercanía e incidencia real, comenzarán a recibir mayor atención.
Un punto de especial preocupación que puede aumentar la atención de los Estados Unidos y la región sobre Venezuela es el conflicto con Guyana por el Esequibo. El reciente impase por la acción de un buque de la Guardia Costera venezolana en las aguas en disputa ha provocado la movilización de tropas a la zona y las declaraciones contra el gobierno venezolano de los Estados Unidos, la Organización de los Estados Americanos (OEA) y de la Comunidad del Caribe (CARICOM).
Este conflicto plantea dos escenarios posibles:

  1. Un aumento en la retórica nacionalista de Maduro, utilizando el Esequibo como excusa para justificar una mayor cohesión y militarización interna.
  2. Una escalada real del conflicto, lo que podría llevar a una intervención de EE.UU.
    En cualquiera de los casos, este episodio representa un factor adicional de inestabilidad que el gobierno tratará de utilizar para intentar cohesionar al país y, sobretodo, a la Fuerza Armada Nacional, y distraer la atención de la crisis interna.
    Escenarios probables para los próximos meses
    A partir de estas tendencias, podemos delinear tres escenarios posibles:
    Escenario 1: Consolidación del Régimen. Este escenario sería posible si el régimen logra imponer la reforma constitucional y celebrar las elecciones del 25 de mayo sin mayores incidentes y mantiene el control total del país, a pesar del deterioro económico.
    Escenario 2: Apertura Limitada y Negociaciones. En este escenario la crisis económica y la presión internacional obligan a Maduro a conceder algunos espacios de negociación con sectores opositores moderados o cooptados por el régimen. Ello podría incluir la rehabilitación de algunos actores políticos como Henrique Capriles, e incluso la flexibilización de algunas restricciones electorales, sin que ello implique un cambio de régimen.
    Escenario 3: Inestabilidad y Crisis Sistémica. Este es un escenario con una probabilidad creciente, como consecuencia del resultado electoral del pasado 28 de julio. En este escenario el deterioro económico y el malestar social retroalimentan la crisis política generando una crisis de gobernabilidad. Esto, sumado a fracturas internas dentro del chavismo y el posible impacto de la crisis con Guyana, pueden generar un colapso político con consecuencias difíciles de predecir.
    En conclusión, ¿hacia dónde va Venezuela?
    Venezuela sigue atrapada en un ciclo de crisis estructural. Con un gobierno decidido a mantenerse en el poder a toda costa, una oposición que se ha mantenido unida, con un liderazgo que mantiene altos niveles de confianza y está decidido a producir un cambio político en el país, una economía en declive en un país encaminado hacia un futuro de mayor autoritarismo y aislamiento si las cosas no cambian.
    Sin embargo, factores como la crisis política, económica y social, así como la creciente presión internacional podrían abrir espacios para un cambio político que podría darse por negociaciones que permitan una transición, si existen actores con poder y conciencia sobre las alternativas de futuro que el país y ellos tienen por delante, o por un colapso repentino e inesperado, pero probable, ante la alineación de factores internos y externos que continuarán presionando por un cambio político en Venezuela.

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