
Tomada Evaristo Sa/AFP
Tras las tensiones entre Venezuela y Estados Unidos por el despliegue de buques de guerra equipados con misiles y un submarino nuclear -como parte de una presunta estrategia antidrogas-, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sostuvo que su país no tiene «controversias internacionales» y que permanecerá «del lado en el que siempre ha estado, es decir, del lado de la paz».
Por su parte, el ministro de Defensa brasileño, José Múcio, dijo que el Gobierno sigue de cerca la escalada, pero reiteró que su país no tomará partido en el conflicto. Sostuvo que «el compromiso de las Fuerzas Armadas brasileñas a lo largo de la frontera con Venezuela es constante», al tiempo que afirmó que no quiere que se toque su territorio ni que la región fronteriza se convierta en una «trinchera».
El asesor de Lula para la Política Exterior, Celso Amorim, declaró que «la lucha contra las drogas debe llevarse a cabo, pero sobre la base de la cooperación y la acción soberana de los Estados. Se puede aceptar la cooperación, pero no a través de amenazas militares».



















