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La situación política en Venezuela: Un problema complejo

Tomada de El Periódico

José Castrillo

Venezuela está inmersa en una grave crisis política, económica y social desde hace años,  cuando se instauró un proyecto político cuyo objetivo rector fue construir un modelo político de carácter hegemónico, lo que ha implicado imponer su visión política en una sociedad diversa y plural. El proyecto político de la revolución, desde su líder histórico hasta su sustituto, nunca procuró, en el marco de esa pluralidad política y social de toda sociedad contemporánea, buscar puntos de acuerdo que permitieran construir una comunidad política de carácter democrático, donde, si bien es cierto la mayoría impone su criterio, ésta debe respetar y reconocer los derechos políticos y sociales de las minorías.

La política de hegemonía desde el gobierno, aunado a los temores de buena parte de la sociedad, que rechazaba en forma virulenta dicha propuesta política, degeneró en una confrontación permanente y polarización social,  convirtiendo la solución política en un problema complejo.

Pasada dos décadas de la llegada al poder de la autodenominada revolución bolivariana, el problema sigue en el tiempo y espacio: la incapacidad de lograr una salida política negociada.

El problema político, entendido como la situación política inaceptable para la gobernanza democrática,  tiene tres tipos de complejidad, siguiendo las ideas del profesor  Adam Kahane, en su libro cómo resolver problemas complejos (2006, Grupo norma editorial).

  1. Complejidad Dinámica: cuando la causa y el efecto están separados en tiempo y espacio. Mientras pasa más tiempo más difícil es resolver el problema. En nuestro caso ya han pasado dos décadas sin poder lograr una solución satisfactoria en general para la sociedad.
  2. Complejidad Natural: cuando el problema se desenvuelve de manera desconocida e impredecible, dada la interacción de múltiples actores, variables, tendencias y eventos disruptivos, que hacen difícil cualquier predicción sobre el futuro.
  3. Complejidad Social: cuando los actores involucrados en la solución del problema (político) ven las cosas de manera diferente,  por ello los problemas se polarizan y atascan. El gobierno tiene una visión del problema y la oposición tiene otra, por tanto, es casi que imposible lograr una salida satisfactoria, si se mantienen esas posturas rígidas o maximalistas.

Dada los tres niveles de complejidad del problema político que padecemos, se requiere un gran esfuerzo del liderazgo político nacional para entender que debemos ceder en las posturas radicales, procurando alcanzar los puntos de encuentro para poder lograr una solución al grave problema que padecemos y  que se traduce en el colapso de los servicios públicos, aumento de la pobreza, caída de la producción económica, inseguridad, hiperinflación, etc.

La solución política pasa por un mínimo de acuerdo entre los actores políticos que tienen el poder de contribuir a una salida responsable, democrática  y constitucional.  El inicio de las negociaciones en México, si bien es cierto pueden renovar la esperanza de resolver el complejo problema que vivimos, en los resultados parciales y en declaraciones de actores involucrados en las mismas, pareciera que no hay voluntad política de lograr una solución negociada, particularmente de parte del actor gobierno y de segmentos del sector opositor. Esperemos qué sucederá si se retoman en el 2022.

Si se cierra esta nueva oportunidad de negociar una salida política a corto y mediano plazo viable, se abriría la oportunidad de destapar la caja de pandora o que vuelva una situación prepolítica: la violencia como motor del cambio, situación que debemos evitar a toda costa.

Los resultados de las elecciones de gobernadores y alcaldes del 21 de noviembre pasado, arrojan más  complejidad a la ya difícil situación política nacional: el gobierno logró con menos votos (46%)  19 gobernaciones y 212 alcaldías (en 2017 ganó 298). La oposición-sumada sus facciones- obtuvo 4 entidades federales (Barinas, Cojedes, Nueva Esparta y  Zulia) con el 51,7% de los votos totales y conquistó 123 alcaldías, cuando en 2017 solo logró 26 municipios.

Entraremos en un nuevo ciclo político-electoral, de acuerdo a la apreciación del profesor Luis Salamanca, ciclo de un trienio (2021-2024), que marcará el futuro sociopolítico de Venezuela. Veremos  si los bloques confrontados mantienen sus estrategias  de acción o las cambian, dadas la complejidad política dominante, en función de sus análisis del balance de poder, respectivamente: mantener las posturas actuales (barricadas) o valorar otras opciones en procura de una salida política (nuevas fronteras).

José Castrillo: Politólogo /Magíster en Planificación del Desarrollo.

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