
Tomada de AP
Irán advirtió a los países europeos que no se sumen a la ofensiva impulsada por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero, ya que «habrá consecuencias» en caso contrario. Las declaraciones surgen después de que Alemania, Francia y Reino Unido manifestaran que podrían adoptar «medidas defensivas» y destruir «capacidades militares iraníes».
El portavoz de Exteriores, Esmaeil Baqaei, calificó la postura europea como contradictoria y apeló al cumplimiento estricto de la legalidad internacional. Afirmó que Teherán ha priorizado la vía diplomática en sus conversaciones nucleares, pese a considerar que experiencias previas desaconsejaban las negociaciones con la contraparte estadounidense.
Según la agencia de noticias Tasnim, el portavoz instó al Consejo de Seguridad de la ONU a cumplir con su deber de detener el conflicto bélico actual. El funcionario subrayó que la intervención militar no fue una decisión de Irán, sino una respuesta impuesta.
Finalmente, el Gobierno iraní aclaró que sus acciones recientes no constituyen actos hostiles contra las naciones vecinas de la región donde se ubican objetivos específicos. Teherán defendió su derecho a la autodefensa basándose en la Carta de las Naciones Unidas y pidió a los países musulmanes cautela ante el uso de sus territorios.
El portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baqaei, ha indicado en una rueda de prensa que la forma de Europa de abordar la cuestión es «contradictoria», al tiempo que ha afirmado que «cualquier violación a la legalidad y a la Carta de Naciones Unidas tendrá consecuencias para cada una de las personas que habitan el planeta». «Si los países europeos entienden esto, seguramente dejarán de ser indiferentes», ha declarado.
En este sentido, ha asegurado que Teherán ha estado apoyando la diplomacia en el marco de sus conversaciones nucleares con Estados Unidos y ha lamentado que ya había indicios, «basados en experiencias previas, de que no había que negociar», según informaciones recogidas por la agencia de noticias Tasnim.
«Es por ello que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tiene el deber de detener la guerra. Si quisiera hacerlo, podría detenerla; la comunidad internacional debe optar por detener esta guerra antes de que sea demasiado tarde», ha insistido, no sin antes subrayar que «la intervención militar no ha sido la decisión de Irán». «Nuestra decisión fue la diplomacia», ha añadido.
Además, ha hecho hincapié en que los ataques del Ejército de Irán en respuesta a la ofensiva «no son, de ninguna forma, un acto hostil contra los países de la región» en lo que se encuentran estos objetivos estadounidenses o israelíes.
«Se ha impuesto una guerra sobre nosotros. Encuentren un país que haya trabajado tan arduamente por la seguridad de la región. (…) Esto significa que Irán busca crear seguridad en la región. Nuestra tarea actual es identificar el origen del ataque contra Irán. Esto está incluido en la Carta de la ONU y tenemos derecho a defendernos», ha manifestado.
Asimismo, ha puntualizado que «la seguridad de cada país de la región es importante para Irán». «Ojalá Estados Unidos no pudiera tomar medidas contra nosotros desde territorio musulmán. Los países vecinos deberían ser cautelosos», ha apuntado.
Es por ello que ha pedido a la comunidad internacional «recuperar el sentido común». «No se están cumpliendo las promesas que se hicieron. El Derecho Internacional está siendo traicionado y la Carta de Naciones Unidas carece de efecto alguno. La agresión contra Irán es el fin del sistema de la ONU», ha advertido.






