Opinión y análisis

Editorial PolitiKa UCAB N° 17/ 20 de Marzo 2014

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BARBARIE

¡Qué barbarie!

Estimados lectores, antes que nada queremos ofrecerle nuestras excusas por no haber podido circular la semana pasada, la razón fue estrictamente técnica: un inconveniente con wordpress (sitio web donde está alojada PolitiKaUcab) imposibilitó la salida de nuestro boletín semanal. Ya hemos solucionado el inconveniente y estamos nuevamente ofreciéndoles, como cada semana, este espacio para la reflexión y discusión sobre los temas políticos que tanto nos preocupan.

Cada semana pensamos que hemos visto hechos absolutamente descabellados, que jamás veríamos en nuestro país. Pero a la semana siguiente la realidad vuelve a reventar nuestra propia capacidad de asombro. La sensación de barbarie que se ha ido apoderando de la escena pública, tras el incendio a las sedes de la UNEFA en Táchira, el ataque a la UCV, el encarcelamiento de Ceballos, alcalde de San Cristóbal, y de Scarano, alcalde de San Diego, el show de la Asamblea Nacional con el caso de María Corina Machado, la semana pasada; la mega devaluación de SICAD II, así como la destitución de María Corina Machado de la Asamblea Nacional por parte de Diosdado Cabello, esta semana, nos han dejado sin palabras, estupefactos, desconcertados, indignados… Tratamos de ordenar las ideas, que se amontonan todas a la vez, tratamos de comprender, de buscar explicaciones lógicas… al final nos queda un profundo sabor a barbarie, a dictadura, a impotencia.

La barbarie se expresa en la destrucción nacional, en la destrucción de las instituciones, de los mínimos criterios de gobernabilidad, de justicia, de derechos, en la violación constante de la Constitución. La barbarie del desconcierto, de no saber a ciencia cierta en dónde estamos parados, de quién juega para cuál equipo, la barbarie de tratar de entender un juego en donde parecen reinar los “autogoles”, que tal vez, ingenuamente lleguemos a pensar que son simple torpeza, pero que cada vez nos muestran que tienen una lógica política que aun no terminamos de entender.

Ante tanto desconcierto, nos queda aferrarnos cada vez más al derecho a tener derechos, a nuestras convicciones democráticas, a apostar por la paz, la institucionalidad y la lucha pacífica, que es la “kryptonita” de aquellos para quienes la barbarie es el escenario privilegiado de sus intereses. En la edición de esta semana de PolitiKaUcab, continuamos en nuestro esfuerzo por ofrecer puntos para la reflexión, ante esta situación tan grave que atraviesa lo que queda de democracia (si es que algo queda).

En Debate Ciudadano, Carlos Romero, nos ofrece esta semana un artículo en donde aborda el papel del Tribunal Supremo de Justicia en relación a la actuación de los alcaldes frente a las protestas. En TSJ y las barricadas que limitan los derechos del ciudadano”, Romero nos plantea que “las protestas que experimenta el país en estas semanas, no es otra cosa que la consecuencia de unos habitantes que quieren volver a ser reconocidos como ciudadanos, en el marco de la Constitución y en un Estado que funcione para todos”.

Sin embargo, muchos aun se preguntan por qué todavía los sectores populares no han terminado de incorporarse de forma contundente a estas protestas, si sufren los mismos (o peores) problemas que el resto de la sociedad. Ciertamente, como nos mostraba Héctor Briceño en su artículo de la semana antepasada, los sectores populares ya vienen protestando desde hace mucho tiempo. Sin embargo, en muchos de esos sectores el tema de la “lealtad” a la revolución es una especie de salvavidas necesario para la sobrevivencia. Este tema lo aborda el mismo Héctor Briceño, en su artículo de esta semana, titulado: “El dilema de la protesta popular: ¿Lealtad o pobreza?”. En este sentido, para Briceño, “hasta tanto la oposición no desmonte este perverso mecanismo de deslegitimación y de desconocimiento de los derechos del mundo no chavista que significa la elección entre “lealtad o pobreza”, las probabilidades de capitalización política del descontento popular y de construcción de ese gran movimiento de Unidad Nacional, seguirán siendo pocas”.

Construir ese movimiento de Unidad Nacional, tiene que partir por asumir que, como nos muestra Juan Manuel Trak en su artículo “El problema es sistémico”, de su columna Enfoque Político“el régimen democrático consagrado en la constitución nacional no es otra cosa que letra muerta, los elementos propios de una república democrática: separación de poderes, igualdad ante la ley, derechos civiles y políticos; han sido suspendidos de facto sustituyendo la democracia por un régimen autoritario”. Es decir, es una unidad que se debe tejer para hacer frente a un régimen autoritario, en este sentido las estrategias tienen que adecuarse y redefinirse en función no sólo de subsanar los agobiantes problemas cotidianos en los que se nos va la vida, sino en restablecer los derechos, fundamentos y prácticas democráticas más elementales.

Muchos de estos reclamos democráticos básicos, están presente en las pancartas de nuestros estudiantes, en su voz. Ellos lo tienen muy claro y así nos lo muestra Mercedes Martelo en su columna de esta semana, Perspectiva 3.0; su artículo titulado “Voz estudiantil”, es un reconocimiento a esta claridad con la que el movimiento estudiantil asume los objetivos de la protesta. Martelo, interpretando muy bien la voz de nuestros estudiantes, nos recuerda que “quienes creemos en la libertad, en la democracia y en la potencialidad del hombre para hacerse mejor, debemos aportar nuestro esfuerzo de tolerancia, de buscar diálogo, de tender puentes, pero sobre todo de no callar ni dejarse arrastrar por la inercia del conformismo o la idea de que “esto ya no tiene remedio”.

Y este mensaje es similar al que nos transmite Benigno Alarcón en su columna El Faro de esta semana. En esta oportunidad nos ofrece las reflexiones que presentó el pasado lunes 17 de marzo, en una conferencia realizada en la UCAB, y dirigida a toda la comunidad universitaria, con el fin de presentar un balance y valoración de la protesta que hemos tenido en el país. En su conferencia, titulada “Balance y valoración de la protesta”, Alarcón nos recuerda que especialmente a la Universidad “nos corresponde no solo respetar, sino hacer respetar la diversidad de opiniones. Nuestra lucha desde esta cantera no puede ser para defender una ideología o posición, pero si para que quienes tengan una ideología o posición tengan el derecho a expresarla y defenderla democráticamente”. Es un documento importante de revisar, pues además se pregunta por el papel de los profesores, en esta lucha democrática.

En la sección recomendados, ofrecemos varias opciones para buscar comprensión de la situación que vivimos y fortalecer el camino de la lucha pacífica. En primer lugar, Rosario Orellana nos ofrece su conferencia sobre “La dimensión internacional del legado de Mandela”, la cual pronunció en el Seminario sobre el legado de Nelson Mandela, realizado en el CIAP el pasado 22 de enero de 2014. Es un documento extraordinario, que nos ilustra perfectamente los caminos de reconciliación nacional y acuerdos de gobernabilidad, tan necesarios para la Venezuela de barbarie que vivimos hoy. También Mercedes Martelo, nos recomienda el libro “Entropía: hacia el mundo invernadero”, de Rifkin Jeremy y Ted Howard. Dos series nos invitan a sumergirnos en el mundo de la lucha por el poder: House of Cards en su segunda temporada y The West Wing.

Como cada semana, esperamos que esta edición sea de su interés y aporte luces ante tanta incertidumbre.

Gustavo Moreno
Editor PolitiKaUcab

Centro de Estudios Políticos

Universidad Católica Andrés Bello

glmorenocep@gmail.com / @gustavoleon70

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