Opinión y análisis

Editorial PolitiKa UCAB N° 24 / 22 de mayo de 2014

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El medio para el remedio

En estos días me encontré un texto de un estudiante de letras de la Universidad Central de Venezuela, David Delgado, que se hace llamar “Don David de la Obviedad”, y que resulta especialmente interesante porque de una manera fresca y profunda, nos invita a pensar sobre el poder del lenguaje, de las palabras, en fin, del papel del habla en nuestra manera de concebirnos, de asumirnos y de configurar el mundo que nos rodea. El texto es el siguiente:

“Me deja atónito el lenguaje atómico; único tónico para ideas utópicas en el trópico. Causante de movimientos telúricos microscópicos y armónicos que repercutan en el cosmos.
El lenguaje – no la lengua, ni el habla – fue el que se estableció en las tablas forjando, luego, palabras y mensajes. Y así el lenguaje inició su kilometraje, pues los símbolos antiguos son la esencia del brebaje que les traje.
En mi español, son estos símbolos benditos los que toman el control de mi rol, para decirles: “soy comparable a la energía contenida en el neutrón que estalla en el sol capaz de darles vida y producirles calor”
Así se me expresa:
” Mediante la palabra reza. Amar, servir y perdonar son verbos que te dan pureza. Bella es tu lengua, arma mis piezas, da el primer paso, dale al código un abrazo, siéntalo en tu regazo y compón, que yo sé que tienes el don, solo sal del rincón, aparta ese cascarón, pero de un solo guamazo como un trago seco de ron”
Por eso, uso el habla como el medio para el remedio, porque está en el medio de la razón y el corazón.”

Si algo ha sido especialmente violento durante los últimos 15 años de nuestra historia, ha sido precisamente el lenguaje, y eso no pasa desapercibido, eso tiene las duras consecuencias que hoy sufrimos. El poder de las palabras es extraordinario, para construir o, en el caso de estos tres quinquenios, para destruir. No es sorprendente el aumento de la violencia en los espacios más cotidianos de nuestra vida como un supermercado, un cine o el metro, cuando el discurso oficial ha sido y es un discurso de violencia.

Y en esta línea nos ofrecen sus reflexiones Lorena Arraiz y Edrit Franquiz. Su artículo titulado “El discurso de ¿paz? del gobierno”, es un interesante análisis sobre el discurso político de Nicolás Maduro en el Consejo de Ministros del pasado 19 de febrero. Arraiz y Franquiz, haciendo uso de la Teoría de la Valoración del australiano Peter White, nos muestran la inconsistencia para la construcción de paz y de diálogo a partir de un discurso tan descalificador y violento.

En esta misma dirección, el Profesor Pedro González Caro, nos ofrece un excelente análisis sobre el tema de la seguridad ciudadana. En su artículo “La seguridad ciudadana ¿una revolución retrospectiva?” nos pasea por los cambios en el enfoque con el que se aborda el asunto de la seguridad en la Constitución de 1999, y además nos plantea la contradicción entre lo que se dice y lo que se hace. El profesor González Caro recuerda que “el Estado existe para la protección del ciudadano y no el ciudadano para proteger al Estado”.

No conforme con este lenguaje violento, y esa incapacidad (o intencionalidad) de mantenerlo como barrera para controlar el poder, por aquello de “divide y vencerás”, el gobierno quiere fortalecer su presencia en los liceos del país, pero no como gestor de políticas educativas que apunten a la calidad y a la verdadera inclusión, sino para hacer de los estudiantes de Educación Media “evangelizadores” del socialismo del siglo XXI. Carlos Romero, en su columna semanal Debate Ciudadano, nos ofrece esta semana un interesante artículo titulado “La política partidista se abre paso en los liceos públicos”, en él deja ver su perspectiva sobre las intenciones del gobierno con la Federación Nacional de Estudiantes de Educación Media que, en palabras del ministro Héctor Rodríguez, tendrá por finalidad “asumir el trabajo político, cultural, académico y deportivo en todos los liceos del país”; el propio Carlos Romero nos advierte: “pareciera que la política partidista se abre paso en los liceos públicos, buscando tener en cada liceo, a través de la OBE, un vocero o un promotor de la visión socialista de la educación”

A pesar de este panorama, sí tenemos aún recursos, en nuestro imaginario colectivo, en nuestra “forma de ser como sociedad” de superar esos tremendos niveles de violencia y polarización, que hoy pretende permear hasta los niveles más elementales del sistema educativo. Así nos los muestra Mercedes Martelo en su columna Perspectiva 3.0, su artículo “¿Superaremos la polarización?”, es un excelente análisis del duro camino de polarización que hemos venido recorriendo estos quince años, desde el enfoque de la Inteligencia Emocional. La pregunta fundamental que se plantea Martelo, es “¿seremos los venezolanos capaces de superar la polarización política que nos agobia?”, y su artículo es una oportunidad para encontrar la respuesta a esa gran pregunta.

Finalmente, nuestro último artículo de la sección Opinión y Análisis es el de Héctor Briceño, en su columna Posmonición Política. Esta semana su artículo titulado “Decadencia Política” nos ofrece lo que para la Ciencia Política es la decadencia política, y las posibilidades que tenemos frente a ella. Para Briceño, la Venezuela del siglo XXI pareciera contar con instituciones incapacitadas para comprender la diversidad y pluralidad de actores y demandas que constituyen nuestra sociedad”

En nuestra sección Cartas de los lectores, publicamos un escrito que nos hizo llegar Gabriel Pérez Zeppenfeldt, sobre el deterioro sistemático que vive el país y especialmente Caracas. Se trata de un texto cargado de esa sensibilidad por aquello querido que se nos escurre entre las manos, la ciudad, pero en ella, la identidad, el espacio local desde donde nos construimos como seres sociales. Es una lectura, que desde esa intimidad personal y sensible, también nos da cuenta de la violencia en la que se ha convertido nuestra cotidianidad.

Pero tal vez lo peor que podemos hacer quienes vivimos en otra Venezuela es olvidar, y no enseñarle a las nuevas generaciones que hubo un país cargado de esperanzas. Por eso hoy en la sección Recomendados, los invitamos a ver un documental que ya tiene algunos años, pero que sin lugar a dudas constituye una joya de nuestra memoria colectiva: “Caracas, crónica del siglo XX”, de Bolívar Films. En esta misma sección, y de la mano de Mercedes Martelo, les recomendamos ver la película venezolana “Papita, maní, tostón”. También en esta sección, los invitamos a revisar el libro publicado por CLACSO, Editorial Pontificia Universidad Javeriana y PENSAR, titulado “El eterno retorno del populismo en América Latina y el Caribe”, de Martha Lucía Márquez Restrepo, Eduardo Pastrana Buelvas y Guillermo Hoyos Vásquez (Editores Académicos)

Para finalizar, queremos invitarlos a pensar y asumir esa idea fundamental con la que empezamos esta editorial, esa que nos trae un estudiante de letras, juventud cargada de esperanza y muchas veces de enseñanzas: el habla como el medio para el remedio. Sin lugar a dudas no es fácil, pero la realidad nos obliga a cuidar más que nunca el discurso, frente a la violencia responder con paz, frente a la desesperanza responder con futuro, frente a la mediocridad hablar y mostrar en nuestro actuar la excelencia de la que Venezuela es y ha sido capaz.

Gustavo L. Moreno V.

Editor PolitiKaUcab
Centro de Estudios Políticos
Universidad Católica Andrés Bello
glmorenocep@gmail.com

1 reply »

  1. Muy buen artìculo. Estoy plenamente de acuerdo con todo lo expuesto, aunque resulta muy difìcil convivir en esta jungla, en la que se ha convertido la ciudad y el paìs que nos ha visto envejecer, en mi caso. Hay que tratar de comenzar a suavizar la palabra que pronunciamos, pues en muchos casos puede resultar mas dañina que una bala. Tenemos que recuperar el don de gente que siempre caracterizò al venezolano. Ojalà muchas personas puedan compartir este artìculo y logremos con el empeño de todos ayudar a los que vienen para tener un mejor paìs.

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