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Elecciones parlamentarias 2015

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Una condición fundamental es la recuperación de la confianza en el CNE

En el último trimestre de 2015 deberíamos elegir a los representantes de la Asamblea Nacional. Se trata de una institución clave para el debate político, la elaboración de las leyes, el ejercicio del control institucional y la designación de los representantes de varios poderes públicos. No debería quedar duda sobre su importancia para impulsar los cambios que requiere el país. Normalmente, en el ejercicio democrático, es el espacio por excelencia desde donde opera la oposición política.

En Venezuela, el Parlamento es una institución desprestigiada, según lo reportan las encuestas de opinión. Ha sido secuestrada por el Poder Ejecutivo, que en dos oportunidades, durante el período 2010-2015 asumió por delegación un variadísimo conjunto de materias para legislar directamente. La representación de la oposición también fue disminuida drásticamente gracias a los mecanismos empleados que privilegian la representación mayoritaria en detrimento de las minorías. En la práctica se ha comportado como un espacio para el ejercicio de la hegemonía del partido político de los que gobiernan. Y para ser justos, salvando algunas honradas excepciones, hay que decir también que los representantes de la oposición tampoco es que hayan hecho mucho por rescatar esta institución. Es bien sabido que varios diputados de oposición saltaron olímpicamente la talanquera y varios ni siquiera acudían a la sesiones de las comisiones y/o a las asambleas plenarias.

Las elecciones parlamentarias abren de nuevo una ventana de oportunidad para destrancar el juego político. Pero para ello se requiere de visión, claridad en la convocatoria a la opinión pública y tenacidad en la construcción de condiciones adecuadas para que la voluntad popular se represente democráticamente.

Una condición fundamental es la recuperación de la confianza en el CNE. Según el reciente estudio del Centro de Estudios Políticos de la UCAB, sobre las Percepciones de la Ciudadanía sobre el Sistema Electoral, el 56,2% de los electores tiene «poca o ninguna» confianza en el CNE. El resultado de la elección de los 3 rectores del CNE, cuyos períodos están vencidos, será crucial para profundizar la desconfianza o impulsar su credibilidad.

Otra tarea consiste en restablecer los principios de representación proporcional consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y revisar la actual conformación de las circunscripciones electorales. Hay que impedir la desproporción tan evidente entre votos obtenidos y representantes elegidos ocurrida en las elecciones parlamentarias del 2010. Ello requiere también de mucha campaña de opinión pública, movilización y acuerdos políticos.

Lo ideal es que se proceda cuanto antes a las reformas legales necesarias para garantizar la integridad de los procesos electorales, aunque probablemente ya no alcance el tiempo. Pero lo que sí se puede hacer desde ahora es exigir que las próximas elecciones parlamentarias se desarrollen en condiciones adecuadas para que tengamos un Parlamento que represente democráticamente la realidad política del país y pueda cumplir cabalmente con sus funciones.

fjvirtuoso@ucab.edu.ve

Extraído de: El Universal

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