Entrevistas

Llegó el momento de que también seamos protagonistas

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Gabriela López Escalante / 23 de abril de 2015

Entrevista a…

Carlos Carrasco, estudiante de Comunicación Social, voluntario en la UCAB y parte de la representación venezolana en Panamá cuenta su experiencia en la VII Cumbre de las Américas

07Durante el 8 y 9 de abril se realizó en la Ciudad de Panamá el IV Foro de Jóvenes de las Américas. Junto a casi otros 300 jóvenes de la región, Carlos Carrasco —consejero universitario de la Universidad Católica Andrés Bello— contribuyó en la elaboración de la Declaración de Juventud presentada ante los jefes de estados asistentes a la VII Cumbre de las Américas.

A sus 22 años, Carlos Carrasco sabe que tiene que distribuir su agenda entre su proyecto de tesis para Periodismo, asistir a las reuniones de Consejo en la UCAB y encontrar espacios para concretar entrevistas en las que no escatima el tiempo que en ocasiones le falta. De su participación en el foro y en la cumbre rescata la oportunidad de encontrar en otros jóvenes iniciativas sociales y de emprendimiento similares a las de Venezuela. “Es muy interesante ver como jóvenes entre 20 y 22 años piensan en el futuro de los próximos 20 y 30 años. Me queda saber que en las Américas hay muchísimo futuro y talento”, agrega.

11137124_10206012561334514_28929359552612257_n—¿Cómo se da esta oportunidad de participar como representante estudiantil en la VII Cumbre de las Américas?

—Por medio de la Organización Venezolana de Jóvenes para las Naciones Unidas. Ellos me dieron la dirección de la página para la postulación al IV Foro de los Jóvenes de las Américas. Todo fue un proceso, porque evidentemente yo no tengo los recursos económicos suficientes para costearme un viaje. La primera instancia a la que acudí fue a la UCAB porque yo me había postulado como estudiante y representante estudiantil de la universidad. A partir de ese momento, con la ayuda de la profesora Lizbeth Sánchez Meneses, directora de la Secretaría de Asuntos Internacionales, con el apoyo del decano de desarrollo estudiantil, Néstor Luis Luengo y con la ayuda del padre José Virtuoso, nuestro rector; pude conseguir el pasaje, las divisas. Carlos Dorado, un empresario, también colaboró con el pasaje. La suma de muchas voluntades ucabistas hizo posible que yo asistiera a la cumbre.

—Tu actuación se dio en las mesas de Participación Ciudadana y de Gobernabilidad Democrática. ¿Cuál fue el enfoque de estas reuniones?

—En ambas mesas se debatieron las recomendaciones de los jóvenes para elevarlas a los jefes de estado. La discusión se basó en la concepción que nosotros teníamos de lo que era participación ciudadana y gobernabilidad democrática. Algo que quedó muy claro es que ya la democracia no significa solo elecciones. Todos los sistemas actualmente en el mundo se legitiman a través de elecciones, desde Estados Unidos hasta China, pasando por Korea del Norte y Cuba. Por lo tanto, las elecciones ya no pueden ser la única condición para evaluar si un sistema es democrático o no. A partir de esas discusiones concluimos que la democracia en estos tiempos va por la justicia social, el respeto a los derechos humanos, equidad, igualdad de oportunidades.            Y los jóvenes debemos tener mayor participación. Si nosotros queremos realmente tener una incidencia a futuro, la representación debe aumentar. Llegó el momento de que también seamos protagonistas, porque como generación  ya estamos avanzando y nos va a tocar tomar las riendas de lo que sucede en nuestro país.

—¿Participaron con estudiantes venezolanos oficialistas?

—El primer día no. De hecho, ese día compartimos con estudiantes cubanos porque coincidíamos en muchas de las problemáticas y los aspectos para abordar los problemas. El segundo día, llegaron estudiantes venezolanos oficialistas. Cuando comenzaron a hablar con la delegación cubana, ya esta no tuvo nuevamente relación con nuestro grupo. Automático. Fue lamentable, porque por la situación y las enemistades políticas se tornó tenso el ambiente. Había roces por la concepción de democracia, de derechos humanos. En ocasiones, las recomendaciones que discutíamos para elevarlas a los jefes de estado eran bloqueadas por la delegación cubana.

08—Mucho se comentó en la opinión pública sobre el tema cubano. Como asistente a la cumbre, ¿qué apreciación puedes dar de este escenario?

—Si te soy sincero, los medios de comunicación no estaban muy interesados en los resultados que se dieran; estaban interesados en Cuba. Cualquier cosa que hacía esa delegación recibía la mayor difusión y atención de los medios. Se desvirtuó el sentido de la cumbre. Ni en el foro de nosotros, ni en la cumbre de los presidentes se habló de equidad, de justicia social, de igualdad de oportunidades. Se hablaba del tema de Cuba y Estados Unidos. ¿Que eso era importante? Sí, es verdad, pero no necesitamos una Cumbre de las Américas para que Barack Obama y Raúl Castro se den un apretón de manos. El compromiso de la post agenda que nos planteamos debe ser mayor, porque si en la cumbre no hubo el espacio suficiente para discutir sobre los problemas sociales que afectan tanto a la región, creo que ahora queda de nosotros los jóvenes realizar actividades y proyectos que tengan que ver con el problema.

—¿Existían problemas que tuvieran en común los países representados en el foro?

—Un problema que en la mesa salió a relucir que se repetía en todos los países fue el tema de la corrupción. Esto ha afectado mucho a todos los jóvenes porque ha hecho que perdamos la credibilidad por las instituciones públicas, lo que a su vez crea una gran abstención en la participación electoral. Ese tema lo tocamos de la siguiente manera: si los jóvenes podemos tener mayor incidencia en las instituciones, se puede disminuir la corrupción. La idea es que en los próximos meses y en los años posteriores, podamos llegar a la próxima cumbre con resultados y hechos concretos.

—¿Cuál es el mayor compromiso que te queda?

—Que el día de mañana cuando haya otro foro de jóvenes, pueda llevar resultados y hechos concretos sobre lo que hemos hecho en Venezuela para mejorar las condiciones de la juventud y las condiciones de las instituciones democráticas. Y un compromiso personal es que cuando se dé una nueva oportunidad de expresarnos mediante organismos internacionales pueda llevar a más jóvenes que no tienen las oportunidades para ir a eventos como este. En Venezuela hay muchas realidades y todas deben ser escuchadas, hay realidades rurales y hay realidades desconocidas dentro de las mismas ciudades: no sabemos qué pasa en nuestros barrios.

11169248_10206069537638886_4132142023049648405_n—¿Cómo fue tu contacto con los jefes de estado?

—Tuve la oportunidad de conocer personalmente al presidente Juan Carlos Valera, de Panamá y al presidente Luis Guillermo Solís, de Costa Rica. También conocí al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza. Fue algo cómico porque él saludaba a todo el mundo rápidamente, pero cuando llegó al lugar donde estábamos los venezolanos, se detuvo y nos preguntó qué nos había parecido el foro y nuestras apreciaciones. Lo noté interesado en si le diríamos algo más sobre Venezuela o sobre el evento. Al final, le comentamos que no queríamos que esas ventanas se limitaran a la cumbre, que había otras asambleas generales de la OEA y de otros organismos internacionales  a las que nos gustaría ser invitados para expresar la situación actual.

11009087_10206018314278334_4340274377711415256_n—¿Algún mensaje de los discursos presenciados que recuerdes?

—En el discurso que dio el presidente Barack Obama, que también tuvimos la oportunidad de ver, él señaló algo muy interesante y que a muchos medios de comunicación se les escapó. Él dijo que iba a colaborar con mil millones de dólares para los proyectos de emprendimiento y proyectos juveniles en la región a través de la OEA. Yo creo que ahí existe un potencial grandísimo que debemos aprovechar si nosotros desde Venezuela empezamos a estructurar proyectos que puedan fomentar el emprendimiento, el bienestar social, la equidad. Tenemos una gran ventana. En otro de sus discursos dijo que Estados Unidos y que él como presidente no iba a dejar de apoyar nunca las organizaciones que defienden los derechos humanos y la democracia, porque si él está ahorita de presidente, es gracias a que la comunidad internacional durante muchísimos años hizo presión a Estados Unidos y logró incidencia en la nación para acabar con el racismo.

—¿Qué se puede llevar Venezuela de esta experiencia?

—Una gran diferencia que noté respecto a otros países es que, a pesar de que muchos de esos jóvenes no están alineados con el partido de gobierno, el estado los ayuda e hizo posible que estuvieran en ese foro. Eso es un claro mensaje para nosotros como país porque lamentablemente no existió el interés del estado venezolano por saber a qué conclusiones habíamos llegado en el Foro de Jóvenes. Más allá de la ideología que pueda tener el estado, más allá de lo que pueda estar diciendo el partido de gobierno, yo creo que aquí la clase política en general debe entender que existe una generación que ha crecido en una serie de crisis y que a pesar de eso ha podido surgir y ha podido crear muchísimas iniciativas. Esta es una generación que está preparada profesional y emocionalmente para asumir la responsabilidad de construir un mejor país. Ese es el mensaje que debemos darles los jóvenes al gobierno y a la oposición, que empiecen a ver en los jóvenes el futuro de este país.

Finalmente, a modo personal, teniendo en cuenta las dificultades actuales en el campo político y del periodismo, ¿apostarías por un futuro fuera de Venezuela?

—Nuestro país es muy inestable, pero yo asumí el compromiso de trabajar por Venezuela. Más allá de las aulas y de mi carrera profesional, siento que este país a pesar de los problemas, me ha dado todo lo que tengo hasta ahora, ha sido el país en el que han podido surgir mi papá y mi mamá. Yo no puedo tirar la toalla al primer problema; hay que insistir, tener mucha paciencia y valor. Yo no quiero desistir ni dejar la responsabilidad en manos de otros cuando sé que puedo hacer algo. Hoy como estudiante; mañana si tiene que ser desde el periodismo lo asumiré, si tiene que ser desde la política lo asumiré. El trabajo está en que trabajemos sin individualismo. En un país donde todos los días los jóvenes apostamos por crear algo nuevo, ¿vamos a desistir? Me parece que estamos más cerca de lo que creemos del futuro que nos merecemos por tanto sacrificio que ya hemos dado por Venezuela.

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