Opinión y análisis

Editorial N° 76 / 07 de agosto de 2015

Editorial portada (3)

¿Aquí no pasa nada?

PDF compartir

Daniel Fermín Álvarez – 07 de agosto de 2015

Escasez.  Largas colas.  Delincuencia.  Abuso oficial.  Politización de la justicia (y  judicialización de la política).  Desabastecimiento.  Violencia.  ¿Y aquí no pasa nada? Hay que tener cuidado con los lugares comunes.  A menudo escuchamos, sin duda en tono de frustración, cuando no de sorna, que aquí no pasa nada, que la gente “hace su cola feliz”, que “igual votan por los mismos”.  Le echamos la culpa a nuestro sentido del humor, al que no dudamos de calificar como evasivo.  Decimos que somos un pueblo conformista, que hasta nos merecemos lo que tenemos.  Somos duros, muy duros, con nosotros mismos, aunque más son las veces en las que nos excluimos de la ecuación y echamos la culpa a los demás, considerándonos la excepción a “esta gente”: la que hace cola (¿feliz?), la que sigue votando, la que se conforma.

No es verdad que aquí no pasa nada.  Todo lo contrario.  Todos los días pasa algo, pasan muchas cosas, en Venezuela.  El descontento es patente, y así lo confirman todos los estudios de opinión, empezando por el nuestro.  Y no es un descontento calladito, “guillao”, como diríamos los venezolanos.  Esa inconformidad se hace sentir, todos los días, en las calles de Venezuela.  El último informe del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, que en esta edición incluimos en nuestra sección de Recomendados, da cuenta de al menos 2.836 protestas en el primer semestre de 2015.

De modo que la conflictividad es permanente, constante, y los últimos hechos parecieran apuntar hacia una agudización de esa dinámica agitada que estamos viendo –y viviendo– hoy en nuestras ciudades y poblados.  Ni siquiera la hegemonía comunicacional del régimen ha podido tapar los casos más sonados: saqueos en San Félix que culminan en un saldo trágico; intento de saqueos a establecimientos oficiales en oriente; protestas laborales en el centro del país; saqueo e incendio de la alcaldía de Sinamaica en el Zulia.  Precisamente sobre este último caso vale un comentario sobre la dinámica mediática: mientras medios privados daban cuenta del malestar ciudadano producto de los abusos oficiales, destacando la quema de retratos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro por parte de los pobladores, los medios públicos contaban otra historia totalmente distinta, en la que inescrupulosos contrabandistas habrían desatado el terror ante la intervención justificada de las autoridades.

Es evidente que no sólo no es verdad que aquí no pasa nada, sino que el país vive momentos de gran turbulencia.  En año electoral, es verosímil pensar que esa pugnacidad irá en aumento.  Por eso el 6 de diciembre, más que una elección de diputados, sigue perfilándose como la encrucijada en la que los venezolanos decidiremos la salida a la crisis.

En esta edición presentamos el Reporte Especial Nº 15 del Proyecto Integridad Electoral Venezuela.  Este boletín lo dedicamos al tema de la observación electoral internacional, especialmente relevante en los tiempos que corren.  Recomendamos ampliamente la lectura detenida y difusión de este importante documento.

También en el marco del PIEV, Eugenio Martínez presenta una nueva nota en La Baranda Electoral, que da cuenta de la auditoría al Registro Electoral Preliminar por parte de los técnicos de los distintos partidos políticos, que tuvo lugar el pasado 5 de agosto.  Los pormenores de este proceso pueden consultarse aquí.

Abrimos la sección Opinión y Análisis con Debate Ciudadano, la columna de Carlos Romero, que hoy escribe “Los desafíos de la juventud entre la casa común y la casa rota”.  A partir del Día Internacional de la Juventud, a celebrarse el próximo 12 de agosto, el autor plantea el papel fundamental de los jóvenes en los retos que encara el mundo en el presente y de cara al futuro.  En particular, hace hincapié en la responsabilidad de la juventud en la preservación del planeta y, en el caso local, en la reconstrucción de la “casa rota” llamada Venezuela.

En Testigo de Época, Luis Salamanca nos trae “Estadocop”, un planteamiento contundente que destaca la desigualdad en la que los factores de oposición entran al venidero proceso electoral.  Se trata, nos dice Salamanca, no de una lucha contra el PSUV ni el Polo Patriótico, sino contra toda la fuerza del Estado venezolano, dado el ventajismo de la que se perfila como “la más antidemocrática” campaña de nuestra historia.

Andrea Tavares escribe, en el Espacio Plural, “¿Enchúfese quien pueda?”.  En este artículo, Tavares se remonta al origen del término “enchufado” en la política venezolana, para luego destacar, como no muchos lo han hecho, las mutaciones del término, hasta llegarse a convertir en una especie de estrategia de supervivencia por parte de muchos venezolanos agobiados por la terrible crisis que vive el país.  La salida a esta espiral tan negativa está, de acuerdo a la autora, en la restitución de la institucionalidad del Estado y en el impulso de una República de Ciudadanos para que nos salvemos todos y no sólo “quien pueda”.

Como comentamos al principio de este Editorial, en nuestra sección Recomendados compartimos el último informe del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, que da cuenta de la Conflictividad Social en Venezuela en el primer semestre de 2015.  Aumento de 50% de las protestas laborales, más de 130 saqueos o intentos de saqueos, protestas por desabastecimiento y escasez en todo el país, que promedian 16 diarias, son parte de la información que nos ofrece este documento que desmiente, como hemos insistido, aquel lugar común según el cual “aquí no pasa nada”.

¿Cómo protestan los venezolanos? Nos dice el OVCS que, principalmente, cerrando las calles.  Esto dice más de lo que, a primera vista, pudiese apreciarse.  Habla de un Estado impermeable al reclamo, de instituciones sordas que no atienden a los ciudadanos y de ciudadanos que, frente a la sordera y a la imposibilidad de canalizar sus peticiones, se lanzan a protestar.  Lejos, muy lejos, de aquel mito del venezolano conformista.

Las protestas por derechos laborales, vivienda y servicios, escasez, seguridad ciudadana y justicia, exigencias educativas y rechazo al gobierno concentran las principales acciones de calle.  Aunado a esto, se intensifican en toda Venezuela los saqueos.  Quizás quienes pronostican, temen o advierten una reedición del Caracazo están perdiendo de vista que día tras día hay caracazos más pequeños, cotidianos, focalizados, en todo el país.

¿Qué pasa con esto? ¿A qué se debe? En el fenómeno del saqueo hay, al menos, tres elementos que hay que analizar: la desesperación de un pueblo ante la crisis, la impunidad y falta de autoridad efectiva por parte del gobierno, y la tensión estructural que, ante la imposibilidad ciudadana de poder llenar las aspiraciones sociales por vías legítimas, busca satisfacerlas por otros caminos.  Sin embargo, debemos poner la lupa sobre un aspecto importante: los venezolanos no están saqueando, hoy, televisores pantalla plana, motos y joyerías.  Los saqueos e intentos de saqueos se han dado, fundamentalmente, en mercados y transportes de alimentos.  Esto nos habla de una gente que tiene hambre.  De modo que sí, aquí pasa algo, pasa mucho, todos los días.  En la medida en que se agudiza la crisis y el gobierno, lejos de rectificar, insiste en las políticas que nos trajeron hasta aquí, seguirá creciendo el descontento y la protesta.  Por el bien y la paz de Venezuela, esperemos que el 6 de diciembre signifique un punto de necesaria inflexión que enderece el rumbo y atienda el reclamo ciudadano.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s