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El PSUV

Testigo Portada

Luis Salamanca – 23 de octubre de 2015

Una de las variables más importantes en la elección del 6D es la salud electoral de los partidos. Esta se puede analizar con base en su desempeño electoral pasado y en la identificación de los votantes con dicho partido. En esta oportunidad me referiré al Partido Socialista Unido de Venezuela, que funge de partido de gobierno y sólo abordaré el desempeño electoral, dejando para otra entrega el segundo aspecto.

La expresión “partido de gobierno”, antes de 1998, significaba que el partido del Presidente de la República tenía mucha influencia en el Ejecutivo; gobernaba de alguna u otra manera; solía reunirse semanalmente y opinar sobre los temas más importantes, incluso, sobre las decisiones del Presidente de la República llegando a tener conflictos con éste. Acción Democrática y COPEI tenían una permanente labor de análisis de la obra de gobierno, aportaban militantes al gobierno; pero sobre todo, hacían opinión constante sobre la marcha del ejecutivo. Eran, además, poderosas maquinarias electorales.

Eran partidos que liberaban de disciplina partidista al Presidente de la República a fin de que no estuviera atado al partido. En el caso del PSUV, es todo lo contrario: el Presidente de la nación es el Presidente del partido y el vicepresidente es el jefe de la Asamblea Nacional, mientras que los ministros cumplen igualmente funciones de dirección partidista. Es el viejo modelo de los partidos comunistas. Esto es un indicador de fuerza del partido (porque le permite el acceso a recursos por vías opacas) pero también puede ser un factor debilitante, porque la imagen de las máximas autoridades del país suele impactar positiva y negativamente en la imagen del partido. Sin embargo, hay que agregar otros elementos a fin de calibrar la fortaleza del PSUV.

Testigo 2

El PSUV es un partido de gobierno que brilla por su ausencia, que no gobierna, pues, en la Venezuela del siglo XXI no han gobernado los partidos sino los líderes personalistas del cual Chávez fue y sigue siendo la única expresión dentro del oficialismo. Maduro no tiene esas características. El actual mandatario puede calificarse como un burócrata del primer anillo de Chávez, el principal valido. Por ello fue escogido. El gobierno en la etapa de Maduro se forma con individuos provenientes de diversos grupos burocráticos dentro del chavismo, que pueden ser todos del PSUV, pero no son escogidos porque el partido tenga un peso determinante en las decisiones de Maduro, sino porque éste tiene que buscar un equilibrio entre los grupos de poder interno.

El PSUV no suele comentar el accionar del Presidente, mucho menos lo critica; sólo habla, algunas veces, para apoyar las medidas tomadas por el gobierno. Debido a este rol secundario, dentro del chavismo se le critica por haberse convertido en una maquinaria electoral, es decir, en un partido que se activa sólo en elecciones; en la antigua terminología leninista, por no ser la vanguardia del proceso revolucionario.

La razón de eso es que el PSUV está marcado por su nacimiento. Fue una creación de Chávez desde el palacio de gobierno; no surgió en la arena de la lucha sino en la comodidad de los salones de Miraflores. No es un partido de masas sino un partido del poder, que busca las masas y lo hace desde arriba, desde el aparato institucional. Es un partido palaciego. Sus actuales dirigentes no han tenido que ganarse su puesto en los frentes de masa sino en la obediencia al jefe en el poder. Es un partido personalista, creado por Chávez para organizar o movilizar el apoyo popular y para contar con una nomenclatura. Era un partido del presidente de la República y por ello no posee verdaderas raíces sociales sino apoyos electorales que lograba por el liderazgo de Chávez y por el clientelismo estatal. Y como maquinaria electoral se ha nutrido del aparato del Estado, acentuando su carácter de partido burocrático, formado por burócratas estatales en los diversos niveles territoriales del Estado. Ciertamente se convirtió en una maquinaria electoral pero sin vida propia, pues, depende fundamentalmente de las muletas del Estado para mantenerse “competitivo”; en realidad, la maquinaria no es del partido sino del Estado y, al parecer, se activa sólo en elecciones.

Testigo 3Pese a ser un partido-estado, o quizás por ello, el PSUV ha perdido fuerza electoral de manera significativa a partir de 2012. Es decir, su desempeño como maquinaria electoral se ha venido debilitando y en estas elecciones apunta a un nuevo debilitamiento. Veamos los signos vitales del PSUV.

Mientras Chávez ganaba elección tras elección, excepto la de 2007, el PSUV perdía sustentación electoral. También la perdía Chávez, pero a un ritmo menor que el PSUV. En las elecciones de 1998, 2000 y 2006, los sufragios del extinto MVR, partido ad hoc de las elecciones de 1998, bastaron para que Chávez ganara. En esos casos, el voto aliado sólo sirvió para incrementar el margen de victoria, pero no para llevarlo a la presidencia.

En 2012, por primera vez en 14 años de chavismo, los votos del PSUV no le dieron el triunfo a Chávez, pues estuvieron por debajo de lo obtenido por la oposición. El PSUV obtuvo 6.355.802 sufragios, el 43%, mientras Capriles y la Unidad obtuvieron 6.499.575 sufragios, el 44.13%, un punto más que el PSUV. Si la elección hubiera sido sólo entre PSUV y Capriles, hubiera ganado éste último. ¿Cómo ganó Chávez?

Fueron los aliados quienes le dieron la victoria a Chávez sumándole 1.793.872 votos, un 12.09%, hasta llevarlo a 8.149.674 sufragios, 55.15% del total. Entre los más destacados están el PCV que le aportó 487.387 votos, 3.29% y PPT y PODEMOS, que le acarrearon 374.100 votos, 2.52% del total de votos.

En la elección presidencial sobrevenida tras la muerte de Chávez, en 2013, la disminución de los votos del PSUV pudo haber sido catastrófica para la clase política chavista, pues, el PSUV obtuvo 6.193.662 votos, un 41.31%, mientras Henrique Capriles con la tarjeta única de la MUD obtuvo 7.363.980 votos para un 49.12%, una diferencia de 7.81%. De nuevo, si la competencia hubiera sido sólo entre estas dos fuerzas Maduro hubiera perdido las elecciones. Necesitó la pequeña ayuda de sus amigos: PCV 283.678, 1.89%; TUPAMAROS 247.648, 1.65%; PODEMOS 210.478, 1.40%; PPT 117.486, 0.78%; NCR 104.779, 0.69% y de otras 8 organizaciones que sumaron 2.83% de los votos a la candidatura de Maduro. Este terminó ganando con 7.587.579 votos (50,61%) a Henrique Capriles Radonski y la MUD, que obtuvieron 7.363.980 sufragios (49,12%). La diferencia fue de 223.599 votos, 1,79%.

Lo que viene aconteciendo en las dos últimas elecciones presidenciales es inédito, en la medición de fuerza entre ambos bandos en estos catorce años. Los candidatos presidenciales opositores nunca habían sacado más votos que el principal partido del gobierno. Y antes de 2012, Chávez como candidato permanente, nunca necesitó el apoyo de los aliados para ganar: se bastaba con el MVR. Veamos las cifras.

Testigo 4

En 1998, el MVR obtuvo 2.625.839 votos, un 40.17% mientras que Salas Römer y sus aliados lograron 2.613.161, 39.97%, una diferencia de 0.20% con la cual ganó por un margen muy estrecho pero no necesitó a los aliados para hacerlo. Estos le sumaron 16.03% de votos para alcanzar el resultado oficial de 56.20%. Ese resultado muestra otro asunto: el de la necesidad de los aliados para asegurar el resultado dada la fuerza limitada del partido de Chávez. Allí hay que destacar el 9.42% que le aportó el MAS.

En las elecciones de relegitimación de 2000, Chávez ganó con el voto del MVR que obtuvo el 48.11% de las papeletas; los aliados le sumaron para llegar al 59.76% pero se bastó con el MVR. El candidato opositor fue el inefable Arias Cárdenas que obtuvo con sus aliados el 37.52%.

En 2006, Chávez y el MVR se enfrentaron a Manuel Rosales. El partido principal de Chávez obtuvo el 41.66%, 4.845.480 votos, mientras que Rosales con sus aliados logró 4.292.466 sufragios, un 36.90%. Los aliados sumaron votos a Chávez para que este llegara al 62.84% y 7.309.080 papeletas pero hubiera ganado solo con los votos del MVR.

Veamos ahora cuál ha sido el desempeño del partido de Chávez en las elecciones parlamentarias. En 1998, en su debut electoral, el MVR logró 1.008.693, 17,14%, y 58 bancadas en el Congreso Nacional, mientras que AD, ganador individual de esa elección, alcanzó 81 curules, 1.465.567 votos, 24,91%; COPEI 8.82%, PRVZLA 8.81%; el MAS 7.92%, etc. El MVR no ganó esas elecciones y quedó en minoría junto al Polo Patriótico ante la oposición.

Testigo 5

En 2000, el MVR logró el 44.38%, 1.977.992 de los votos y 92 escaños. AD disminuyó su votación al 16.11%, 718.148 votos y 33 curules. Con esa votación el MVR tenía mayoría pero los aliados lo ayudaron para incrementarla a 99 escaños mientras la oposición logró 66 diputados.

En 2005 se produjo la debacle opositora por abandono de las elecciones parlamentarias de ese año. El MVR logró en solitario la mayoría calificada con 114 diputados, con el 55% de los votos. Sus aliados se quedaron con el resto de las bancadas. La oposición perdió todo lo que había logrado desde 1998. Tuvimos por primera vez en la vida democrática un parlamento unicolor cuyas decisiones colaboraron en el cuadro nefasto que tenemos en 2015.

En 2010, la oposición mostró que con una estrategia electoral apropiada, puede alcanzar resultados electorales significativos. Ese año, si bien el país estaba golpeado por una crisis a consecuencia de la caída de los precios petroleros, no se encontraba ni remotamente en la situación de hoy. Los partidos opositores buscaban recuperar el terreno perdido en 2005; el oficialismo intentaba mantener su dominio total de la Asamblea Nacional.

El partido principal del chavismo se llamaba ahora PSUV. El oficialismo alcanzó 5.423.324 votos, 48,13% (PSUV: 46.07% y 96 curules) y la oposición logró 5.320.364, 47,22%. El PPT que ya no era oficialista pero tampoco de oposición, obtuvo 353.979 votos, 3,14%. El rasgo más destacado del 26S es que la diferencia en votos de 1,09% entre oficialismo y oposición no se reflejó en los escaños obtenidos por cada sector: el oficialismo obtuvo 98 escaños (59,39%), la MUD 65 (39.39%), y el PPT 2 (1,22%). Aquí empezó a observarse que el PSUV no podía ganar por si solo las elecciones. Si la competencia hubiera sido sólo entre PSUV (46.07%) y la MUD-oposición (47.22%), ésta hubiera ganado las elecciones en voto. Cosa distinta fue en escaños. El PSUV ganó gracias al sistema electoral y a los votos de los aliados.

Testigo 6

Las elecciones de 2015 son una nueva prueba para el PSUV, la más grave y peligrosa, enfrentada hasta ahora. Su desafío más importante es social antes que electoral y consiste en cómo convencer a los millones de venezolanos de bajos recursos, que una vez votaron por el partido, convencidos por Chávez, y que ahora están sometidos a una emergencia social sin precedentes por las dificultades para comer, curarse y cuidarse. Una lectura desde las circunscripciones, desde abajo, indica que hay una mayoría social formada por opositores y chavistas que viven aprisionados por la crisis, en trance de convertirse en una mayoría política y electoral. Y es destacar la situación de la mayoría chavista a nivel popular que sufre tantas carencias. Sobre esto volveremos en otro artículo.

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