Espacio plural

Con la Asamblea en la mano

EP FA Portada

Fernando Arreaza Vargas – 11 de diciembre de 2015

El 6D terminó y las consecuencias de los resultados comenzaron. El ajedrez entre el régimen y las fuerzas de la Mesa de la Unidad Democrática está mucho más parejo. Las exigencias para la oposición se transformaron.

 

La contundente victoria de la alianza opositora en las elecciones legislativas da un vuelco a la correlación de fuerzas en el país. Pocos pronosticaban que la oposición obtendría los dos tercios de la Asamblea Nacional. Las reacciones de los representantes del PSUV señalan que el primer sorprendido fue el gobierno; quizás esperaban perder algunas piezas, pero no la reina y los dos alfiles.

Los resultados ponen en una situación inédita al partido de gobierno, dado que por primera vez no tienen control absoluto de las instituciones. Esta coyuntura desata algunos escenarios que variarán en torno a dos elementos: la capacidad del gobierno para escuchar el resultado y cambiar su modelo, y la capacidad de la alianza opositora de mantenerse unida. Ambas variables influyen una sobre la otra, pero cada una tiene la independencia suficiente para condicionar los próximos meses.

Ante esto, quiero señalar algunos puntos que me parecen esenciales para que la hoja de ruta que la MUD diseñe funcione. Los próximos meses van a estar llenos de decisiones y negociaciones complejas.

EP FA 2

Primero: unidad. No solo cualquier unidad. La Unidad. Menos de 24 horas después de la victoria aparecieron algunas fisuras entre facciones de la oposición. Es natural que las alianzas se junten ante la adversidad, es natural que se fraccionen ante la ventaja. Todos quieren medir su peso dentro de la victoria y la tentación de capitalizar el empuje anímico para colocarse a la cabeza de la nueva mayoría nacional es fuerte. Todo esto se suma a que hay heridas aún abiertas de las diferencias que tanto daño hicieron en el pasado. Si dejamos que esas fisuras se resquebrajen estaríamos ante un río revuelto, en el que cualquiera puede pescar.

Se demostró de manera incontestable que el voto masivo supera fraude, maquinaria y amenazas. Mucha gente hoy tiene una renovada esperanza en la política, pero una desunión de la alianza opositora dificultaría que la victoria política se transforme en una victoria social. Esa decepción, la decepción de que la gente no vea que hay propuestas y soluciones a sus problemas, puede hacernos retroceder más pasos de los que acabamos de avanzar.

La Unidad es más grande que cualquier partido. Cada facción aglutina fuerzas que las demás no tienen. Cada facción tiene un rol. La Unidad va más allá de los liderazgos. Si entendemos eso la mitad del trabajo está hecho.

Segundo: liderazgo. Liderazgo real. Mucha gente confunde el liderazgo con gritos. Mucha gente confunde el liderazgo con temeridad. Otros confunden el liderazgo con fotos. El liderazgo real es aquel que es capaz de tomar decisiones impopulares, pero ineludibles para el progreso.

El ex presidente Felipe González explica esto como un “proyecto no mercenario”. Los líderes que manejen la transición tienen que tener los objetivos claros, y llevarlos a cabo sin esperar mucho a cambio. Creo firmemente que ese tipo de liderazgos de altura siempre tienen su retribución en el largo plazo, pero será imposible avanzar con liderazgos que velen solo por sus aspiraciones personales. Aquí las cosas no son blancas o negras. Hay muchos líderes que tienen la mejor intención pero ante el miedo de caer en el desprestigio retroceden o suavizan medidas que tienen que ser efectivas antes que cómodas. Hay otros que simplemente cuidan su popularidad.

Cual sea el caso, los líderes de los próximos años tienen que tener un proyecto claro, presentarlo y defenderlo. Las quejas, las dudas y las contraposiciones a ese proyecto van a aparecer en la sociedad. Es tarea de esos liderazgos convencer a la gente de que lo que se está haciendo es lo correcto, aun si la cosecha política la podría recoger otro.

Tercero: madurez. Madurez de todos. Sería irresponsable pensar que solo los líderes tienen que asumir responsabilidades. El costo para desmontar el modelo del régimen viene. No es fácil lo que se tiene que hacer. Para decirlo llanamente, hay que tomar medidas duras pero nadie quiere hacerlo para que no le echen la culpa. Ante esto es esencial la comunicación sincera e inteligente entre nuestros representantes en la Asamblea y nosotros los representados. Hoy más que nunca, los partidos y los líderes tienen que ser ese puente comunicativo que le haga saber a la gente que lo que se está haciendo es duro pero es necesario. Nuestra responsabilidad como ciudadanos es asumir que la medicina es amarga pero indispensable. Y hay que decirlo: pagaremos justos por pecadores para avanzar. Punto. Hay que aceptarlo con madurez. Es tarea de los políticos conducir las medidas para que el sacrificio valga la pena. En un país con el potencial de Venezuela va a valer mucho más que la pena.

EP FA 3

Los ciudadanos podemos hacer la tarea menos compleja si entendemos que el sacrificio también es de todos. No es cómodo decir lo siguiente, pero la honestidad con nosotros mismos es fundamental. A la clase media le tocará la carga más pesada de los ajustes económicos por venir. Es natural. En los países económicamente fuertes la clase media goza de estabilidad y gran poder adquisitivo. En los países en crisis la clase media tiene muchas dificultades. Entonces es coherente pensar que en los procesos de ajustes la clase media tendrá que lidiar con la parte más fuerte. Es la clase más sensible a los cambios. Las clases bajas tienen que recibir la mayor parte de la ayuda gubernamental para surfear la crisis.

Los mecanismos para asistir a los ciudadanos deben incluir a todos, pero la ayuda tiene que ser proporcional a las necesidades. La madurez será clave para asimilar esta realidad con una actitud que permita que las soluciones sigan su curso.

La advertencia: las primeras impresiones no pintan a un régimen dispuesto a negociar. Heridos como están pueden inclinarse (aun más) a tomar medidas desesperadas. Pero si implementamos una hoja de ruta sólida con unidad, liderazgo y madurez no tienen margen para aprovecharse de la nueva mayoría nacional. En el escenario ideal, el propio PSUV asumirá la mayor parte de los costos políticos que se van a desprender de su errada administración. Es lógico pensar que con este nuevo escenario, en medio de la crisis nacional, van a intentar arrojarle la “papa caliente” a la oposición. Es decir, todas las decisiones dolorosas pero necesarias para enderezar la economía van a ser puestas en manos de la asamblea. Y con su aparato mediático venderán la idea de que los diputados democráticos son los responsables de las medidas impopulares.

La comunicación pesará más que nunca en el camino hacia las metas que queremos conseguir en nuestro país.

1 reply »

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s