Opinión y análisis

De la palabra, la convicción y los partidos

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Fernando Arreaza Vargas – 13 de mayo de 2016

Días atrás tuve la oportunidad de conversar con el político mexicano Jorge Castañeda. Ex canciller y posible aspirante a la presidencia para el próximo período, Castañeda tiene algunos puntos de vista interesantes que vale la pena compartir.

El primero viene enmarcado dentro del poder de la palabra. En un marco de discusión sobre el alzamiento de Donald Trump como candidato republicano y el impacto directo que genera este personaje en las relaciones con México, Castañeda considera que tanto el daño como la solución pasan por el poder de la palabra.

Por un lado piensa que aunque difícilmente las declaraciones hostiles de Trump durante su campaña se conviertan en políticas para implementar, el daño ya está hecho. En un mundo que debe su progreso a la integración global en las últimas décadas, el uso de una retórica divisionista que crispa las relaciones entre naciones solo representa problemas. Por el otro lado, Castañeda opina que para enfrentar estos grupos radicales hace falta responder con una palabra transparente, con sustancia y verdad.

“Es una tendencia lamentable, pero explicable. Se han venido produciendo cambios muy profundos en muchas sociedades occidentales que han generado miedo en las personas. Esto, unido a sistemas políticos que han perdido cercanía con la gente, se conjuga para desembocar en estos sentimientos estridentes y extremistas” explica Castañeda.

Un ejemplo de las dimensiones de estos cambios incluso tienes ramas religiosas. Muchos creyentes se afilian a diferentes iglesias noveles en busca de una cercanía que les permita involucrarse más.

Ahora bien ¿Cómo se usa el poder de la palabra?

Castañeda explica la única manera. “Hay que combatir las cosas, hay que denunciarlas con organización y con sustancia. También hay que ser sensibles a los temores que generan estas reacciones excesivas, no se pueden descartar como absurdos”.images

En pocas palabras: elevar el debate incluyendo la raíz del problema, entender que detrás del apoyo a estos grupos radicales que capitalizan el descontento hay muchos miedos. La democracia está en un proceso de transformación que otorga herramientas al individuo para influir, pero a la vez lo vuelve más susceptible de ser manipulado. Las nuevas vías directas de comunicación entre políticos, gobernantes y ciudadanos son una calle de dos direcciones: la gente tiene más acceso a las decisiones gubernamentales, pero los gobernantes tienen mayor acceso a las emociones de las personas.

Los candidatos sin partido

En ese mismo sentido, Castañeda tuvo algunas palabras sobre el debate semanas atrás que cruzó sus opiniones con el ex presidente mexicano Vicente Fox. En el pasado, sus aspiraciones presidenciales estuvieron enmarcadas en una discusión política por su deseo de presentarse a las elecciones sin el respaldo de un partido político. Semanas atrás, Fox alertó sobre el peligro que representan los aspirantes sin una estructura detrás.

En un escenario cambiante, donde hoy los partidos han perdido la exclusividad en el rol de puente y filtro, Castañeda opina que esta circunstancia en algunos casos no es solo necesaria, también es deseable. “Es cierto que el papel de mediación de los partidos entre la sociedad política y la sociedad civil, la sociedad en general y el poder, ya no lo tienen como antes. Ahora existen las redes sociales y hay niveles de educación mayores en muchos países. Pero además, hay un gran descrédito de los partidos en muchas partes del mundo. No solo es un cambio informacional, es un cambio que se genera a raíz de este descrédito de los partidos y que permite que surjan candidaturas a diferentes cargos de elección popular totalmente independientes”.

¿Adaptación o desaparición?

Estos cambios y tendencias revelan que nadie tiene un puesto asegurado en el juego político en el mediano, e incluso el corto plazo. La redistribución del balance y el cambio en las demandas ciudadanas requieren de sistemas novedosos para que haya una armonía en el poder. Si bien estos cambios son incipientes y las estructuras tradicionales siguen en pie, la presión será cada vez mayor. politicos-redes-sociales-paraguay__medium

La participación popular, la representación y los asuntos públicos tienen que ser sopesados junto a un pragmatismo que permita gobernar. En artículos anteriores hablamos sobre cómo la participación sin líneas de funcionamiento, sin reglas, se convierte en caos en perjuicio de los propios ideales colectivos. La participación es un derecho y un sistema, siempre debe estar presente pero solo tiene valor bajo condiciones propicias que permitan alcanzar resultados.

El reto más complejo es entender los intangibles. El cambio tecnológico es un tema; pero el miedo, el descrédito y las demandas son otros temas más complejos de analizar en busca de una armonía nacional e internacional.

 

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