Espacio plural

¿Qué necesita Venezuela?

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José Bucete – 13 de mayo de 2016

Para absolutamente nadie es un secreto las condiciones ya infrahumanas que estamos viviendo los venezolanos. La situación política, económica y social es una de las peores de toda nuestra historia republicana. No quiero ahondar mucho en lo que ya todos sabemos que no tenemos, pero sí pretendo, en estas cortas líneas, reflexionar con base en lo que tenemos para avanzar.

Muchas son las veces que a millones de venezolanos se nos pasa a diario por la mente que esto parece un castigo de la divina providencia, que pareciera que Dios se olvidó que Venezuela existe o que no le importan nuestros problemas. Pensamos que esta trágica situación es una especie de número de la lotería que jugamos y que nos ganamos el premio gordo. Pues, nada más alejado de la realidad que eso. Venezuela no es una excepción, es la regla de lo que la mayoría de los países, incluidos los del primer mundo, han pasado en alguna época, que han superado para nunca más volver atrás.

Quisiera citar en estas cortas palabras un suceso de la historia contemporánea que sacudió con fuerza a un país que después de ese trágico evento, decidió ponerse de nuevo en pie y salir a hacer las cosas de forma correcta.

En la década de los 30 los Estados Unidos sufrieron una de las épocas económicas más oscuras de su historia. En ese entonces, “La Gran Depresión” sumergió a la hoy nación más poderosa en una economía de caos, de escasez, desabastecimiento, colas y un gran etc. En el gigante del norte, la inseguridad, pobreza, hambre y miseria en general se esparcieron de manera violenta a lo largo del territorio, trayendo consecuencias devastadoras para todos los habitantes.
Como podemos ver, no solo somos nosotros a los que la historia pone en estos caminos. Ahora bien, ¿Cómo podemos salir bien parados para que sean las generaciones futuras inmunes a estos terribles capítulos históricos?

Debemos partir de que somos capaces los venezolanos, determinar las condiciones y potencialidades que tiene nuestro país, elaborar un plan que incluya a todos, sin excepción, entender y asumir que nosotros como individuos somos parte fundamental de la solución, pero por sobre todas las cosas tener la suficiente humildad para reconocer que nosotros mismos hemos sido instrumentos de la destrucción de un país.

images (1)Basta con salir a la calle y ver la indolencia de los ciudadanos frente a las condiciones en que se encuentran nuestras calles. Ciertamente los gobiernos municipales tienen gran responsabilidad en el mantenimiento de esto, pero ¿qué hacemos los ciudadanos por mejorar?

Párese un instante en un cola de lo que sea, sienta que lo único que hacemos en la mayoría de los casos es maldecir al país constantemente por todo: cola, inseguridad, escasez, falta de luz, etc. ¿Cómo podemos ser agentes de bendición si lo que hacemos es maldecirnos?

En reuniones con amistades, conocidos o encuentros casuales en cualquier localidad solo escuchamos las típicas quejas, sin soluciones la mayoría o por lo menos con propuesta de solución, y toda la conclusión es: “esto se lo llevó quien lo trajo, yo mejor me voy y no regreso más”. ¿Hemos sido lo suficientemente humildes para preguntarnos quién lo trajo hasta aquí? Muy probablemente usted, al igual que yo, nunca votó por este sistema que nos gobierna, pero cuánto me he involucrado, he ocupado espacios públicos para contener el avance de la destrucción. Como diría el filósofo y político Edmund Burke: “para que triunfe el mal, solo es necesario que los buenos no hagan nada”.

¿Qué necesita Venezuela?

venezolanosVenezuela necesita gente que la ame, que la proteja, que le duela. Personas que sean capaces de dar esos kilómetros extra. Gente aguerrida, que quiera salir adelante acá a pesar de las adversidades. Gente buena, de fe, de fe en el único que Dios que nos puede dar la victoria en esta gran batalla que estamos librando los venezolanos. Necesitamos casarnos con Venezuela: en la salud y en la enfermedad; en la prosperidad y en la pobreza. Necesitamos ese calor humano, revivir nuestros valores que nos mueven como sociedad, creernos y hasta aguantarnos.

Frecuentemente digo: esos países que están minados por miles de venezolanos, ya pasaron por esto y fueron reconstruidos por los valientes que decidieron creer en Dios y en su tierra, y fueron recompensados. Imagine por un segundo si Simón Bolívar se hubiera amilanado y hubiera dejado que el miedo le venciera, hoy seguiríamos siendo una colonia del imperio español.

La historia está llena de este tipo de eventos, circunstancias que ameritan del coraje y acción de una sociedad que está resuelta a cambiar, a mejorar, a prosperar. No habrá cambios que no logremos juntos, no habrá sueños que no sean compartidos y no habrá un país que pueda convivir por la eternidad dividido. Con fuerza, coraje pero con el convencimiento de que un país mejor nos espera.

Termino con un pasaje bíblico que me llena de esperanza y fuerza cuando la energía se va apagando: “Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo”. San Juan 16:33

Dios bendiga a Venezuela.

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