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Los ingredientes para una transición

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Tres expertos, Abraham Lowenthal, Sergio Bitar y José Woldenberg coinciden en que es necesaria la combinación de movilización y diálogo entre las fuerzas políticas

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El foro “¿Democratización? La Dinámica del Cambio Político en Venezuela”, organizado por el Centro de Estudio Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello, incluyó un conversatorio donde tres especialistas internacionales debatieron sobre las lecciones que se desprenden de procesos de transición experimentados por otros países y la coyuntura venezolana.

Se trata de Abraham Lowenthal, primer director general de América del Centro Woodrow Wilson y fundador de Diálogo Interamericano; Sergio Bitar, político e intelectual chileno, presidente del Consejo Chileno de Prospectiva y Estrategia, y exministro de Allende, Lagos y Bachelet; y José Woldenberg, expresidente del Instituto Federal Electoral de México durante la transición mexicana, sociólogo y doctor en Ciencia Política por la Universidad Nacional Autónoma de México.

Abraham Lowenthal y Sergio Bitar son autores del libro Transiciones democráticas / Enseñanzas de líderes políticos donde registran el testimonio y las experiencias de trece expresidentes y primeros ministros de nueve países -dos de África, dos de Asia, dos de Europa y tres de América Latina- que contribuyeron al éxito de las transiciones desde regímenes autoritarios hacia un sistema más democrático.

Abraham Lowenthal mencionó características comunes en estos procesos: “En ninguno de los casos que estudiamos la transición fue fácil. No fue inevitable, costó mucho esfuerzo, fue lenta, hubo reveses importantes, movimientos de zigzag para lograr el objetivo. Hubo la participación de distintos sectores de la sociedad, de la masa popular, partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil, sindicatos, Iglesia, el liderazgo político fue un factor bastante importante”.

“Un reto fue cómo unificar la oposición al gobierno autoritario y marginar a partidarios de la oposición que por su forma de hacer oposición podrían descarrilar la posibilidad de una transición y, al mismo tiempo, inducir a algunos miembros del régimen autoritario a abrirse hacia una transición pacífica”, agregó.

Sergio Bitar resaltó que un factor esencial es la negociación: “Todas las transiciones tienen algo en común y es que en la medida en que sea por la vía electoral y pacífica hay negociación. No hay ninguna en la que un bando saque al otro y se ponga solo. Siempre se conversa y se acuerdan formas para que todos queden adentro y tengan derechos. Que a quien van a cambiar no se asuste y piense que lo van a perseguir”.

“En todos los casos, dentro el gobierno, algunos comienzan a preguntarse ¿cómo salgo de aquí? Porque se dan cuenta de que el camino que han seguido no lleva a una solución. Hay otros que se atrincheran”, afirmó.

José Woldenberg destacó la combinación de movilización social y negociación: “Es a raíz de la Revolución de los Claveles en Portugal que se comenzó a hablar de cambios políticos que no se producen por la vía de las armas, que no son asonadas o revolución sino procesos capaces de desmontar regímenes totalitarios dictatoriales o autoritarios y dar pie a la creación de nuevos o reeditados regímenes democráticos. Son procesos donde la movilización social y la negociación se conjugaron de manera virtuosa. No fueron solamente operaciones desde la élite sino acompañados de una cierta movilización social. Las negociaciones no hubiesen sucedido si no hubiese habido esa manifestación en las calles solicitando cambios sustantivos”.

La negociación
Sergio Bitar considera que hay signos incipientes de que en Venezuela podría comenzar una negociación: “Lo que veo acá desde un punto de vista optimista es que está comenzando a darse una fórmula negociadora, es mi intuición, es como un pequeño rayo de luz, pero las cosas tienen que marchar en el sentido de que haya piso para que quien gobierne pueda gobernar. La situación económica venezolana no se va a arreglar en cinco minutos porque cambie el gobierno, esto va a ser muy largo, el desajuste que existe es gigantesco”.

José Woldenberg destaca que las condiciones electorales son clave: “Lo que me ha llamado más la atención es la centralidad que el asunto electoral tiene para la eventual transición venezolana. El peor momento para el pluralismo venezolano fue cuando la oposición decidió no acudir a las urnas en 2005 y quizás uno de sus mejores momentos las elecciones de diciembre pasado. Si este diagnóstico no es del todo equivocado, buena parte de los esfuerzos de las corrientes democratizadoras tienen que ver con apuntalar y ensanchar el espacio electoral. Si eso se apuntala y por esa ruta se avanza, la democratización venezolana tiene buenos augurios. Si esa avía se tapona entonces la situación sería muy complicada”.

José Woldenberg explica que el proceso de México puede aportar lecciones a Venezuela: “Tiene sentido caracterizar a Venezuela como un régimen híbrido que tiene una constitución democrática con prácticas autoritarias y, en ese aspecto, posee puntos de contacto con México donde, al igual que en Venezuela, todas las fórmulas políticas tenían la convicción de que la única fuente legítima para ocupar cargos eran las elecciones. Eso construyó la posibilidad de convergencia”.

Abraham Lowenthal muestra preocupación por la manera en que se observa la posibilidad de iniciar un proceso de diálogo: “He visto que el concepto de diálogo se maneja de distintas maneras, no siempre con un sentido positivo. Hay quienes dicen que una negociación no sirve para nada. En economía todos manejamos el concepto de mercado, se sabe que el mercado no sabe la identidad de los actores que van a responder a sus señales. Debemos inventar un concepto semejante en la política: emitiendo señales claras, consistentes, de que realmente se quiere llegar a una solución que garantice derechos a todos y que no habrá una venganza de un lado sobre otro, van a aparecer personas, como aparecen en la economía, que capten la señal y busquen la manera de utilizar esta información”.

Como una posible vía a explorar Abraham Lowenthal menciona el caso de Sudáfrica: “Ustedes hablan de polarización pero piensen en el caso de Sudáfrica, una polarización total, dos países viviendo bajo el mismo territorio. Ellos enviaron personas fuera del gobierno pero con conocimiento del gabinete a dialogar con representantes de Mandela. Comenzaron a hablar sobre cómo superar una etapa destructiva, que no podía durar, para dar paso a otro tipo de país. Comenzaron a hablar de cuál es la base mínima para tener una Sudáfrica diferente”.

Extraído de: Quinto Día

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