Espacio plural

¿Qué le pasa al mundo?

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José Bucete – 7 de octubre de 2016

A veces, la historia de la humanidad pareciera mostrarse de forma cíclica. La moda, las costumbres, estilos, sistemas que parecían haber sido superados reaparecen en la escena del mundo, trayendo a la memoria partes de la historia universal contemporánea.

En estos últimos años, meses y días hemos visto la reaparición de fenómenos que lucían vencidos por la globalización, la interconexión, por el poder del saber, educación y la competitividad. Vuelven a la palestra de la política modelos, sistemas y dialécticas que para muchos habían fenecido, pero vemos que ha ocurrido al contrario.

Vemos cómo la política global vuelve al trogloditismo, al fracaso de un sistema que vende esperanzas y anhelos que la historia y la política misma ha concluido en su inviabilidad y desacierto. A las sociedades se les presentan corderos que solo critican el modelo que les ha dado la oportunidad de entrar en la política, de estudiar, de prepararse, de progresar, con todo y sus grandes y graves deficiencias, pero presentan la oportunidad de volver al pasado que logró que sus antepasados tuvieran que huir de sus tierras patrias para hacer y echar raíces lejos de sus países.

image57a52d20a46a79-45194874Hoy, el mundo cada vez está más interconectado, la información está a disposición de propios extraños a tan solo un click en un teléfono celular. El internet es una herramienta de trabajo, un medio y un estilo de vida. Viene emergiendo un nuevo poder con mucha fuerza, que es el poder de la información, de la transmisión de datos; la lucha por el poder de la tecnología. La rapidez con la que se mueve el mundo es vertiginosa y asombrosa. La tecnología ha abierto nuevos espacios de interacción entre las personas, mejor forma de comunicación y nuevas oportunidades de negocios, estudios, intercambios, y un gigante etcétera.

Pero, a pesar de estas nuevas realidades, a pesar de la modernidad, innovación e invención que trae la tecnología, a veces las sociedades parecieran pedir a gritos retroceder en el tiempo, volver a los sistemas del fracaso, a los gobiernos autocráticos y autoritarios. Por eso me pregunto: ¿Qué pasa en el mundo?

Quiero citar brevemente tres ejemplos que están en el tapete mundial y juegan un papel importante en el dibujo de este pequeño escrito:

¿Quién pudiera imaginar que una sociedad que ha sido llamada la fuente de la civilización moderna, un país que ha sido cuna de los filósofos más importantes de todos los siglos; nicho de tantos episodios bíblicos, hoy es uno de los países donde se levanta nuevamente la doctrina marxista, el sistema de la repartición de la nada, el modelo del impulso de holgazanería porque el esfuerzo propio no vale? En Grecia el partido de gobierno, SYRIZA, y su presidente, Alexis Tsipras, llegaron al poder ofreciendo lo incumplible, todo basado en un socialismo utópico, ya probado y reprobado por el continente europeo.

Por otra parte, en la madre patria, está presente el emergente grupo radical Podemos, que profesa casi el mismo apostolado que el Socialismo del Siglo XXI de la revolución venezolana. Podemos compite contra los dos grandes partidos tradicionales españoles. El señor Pablo Iglesias y su combo han querido imponer un modelo fracasado.

Donald Trump, president and chief executive of Trump Organization Inc. and 2016 Republican presidential candidate, speaks during a rally at Grand River Center in Dubuque, Iowa, U.S., on Tuesday, Aug. 25, 2015. President Barack Obama's top business ambassador dismissed Trump's call for a wall along the Mexico border, saying the U.S. is focused instead on expanding business with one of its biggest trade partners. Photographer: Daniel Acker/Bloomberg via Getty Images

Al otro lado del mundo tenemos que el país que se ha abrogado la mejor y más sólida democracia del mundo, está hoy a las puertas de caer a la dirección de un “show man”, una persona que demuestra sin pudor no tener ningún tipo de cualidad para gobernar, para liderar y para unificar a los Estados Unidos. La campaña presidencial del señor Donald Trump ha sido escándalo tras escándalo. Cada comentario exacerba los ya caldeados ánimos de los norteamericanos. Cada propuesta acentúa el populismo, demagogia y la división entre los ciudadanos.

Pero pocos pudimos imaginar que en la carrera por la Casa Blanca pudiera tener la mas mínima probabilidad de obtener simpatía del electorado algún candidato que promoviera el sistema económico socialista, como fue Bernie Sanders, por el partido Demócrata.

El mundo ha cambiado y seguirá en movimiento. Parece que ser el país de los grandes filósofos de la humanidad;  ser uno de esos países que fueron grandes conquistadores y aprendieron de este tipo de sistemas; simplemente ser la democracia más sólida del mundo, o ser sede de las mejores y más prestigiosas universidades del planeta ya no es suficiente para que la ciudadanía quiera conseguir lo que a pesar de las sendas del progreso, parecen aún no haber encontrado.

Me atrevo a afirmar que existe un gran vacío en las personas, que las políticas actuales de sus países no logran satisfacer. Parece que existe un hambre voraz por querer tener cada vez más pero con el menor esfuerzo posible. La tecnología y la comunicación nos han abierto al mundo para que cada vez queramos más y seamos por consecuencia menos satisfechos.

Obviamente, los avances e innovaciones son importantes. Estar cada vez mas interconectados es una necesidad real de la humanidad, pero lo ideal sería que las herramientas de la modernidad sean usadas para avanzar, nunca para retroceder; para mejorar, nunca para desmejorar nuestra calidad de vida; para construir, no para destruir.

En estas cortas líneas solo pretendo que nos revisemos como ciudadanos, que analicemos de dónde venimos para que podamos ver a dónde vamos. Que pongamos la mirada al futuro, porque el pasado quedó atrás. Ciertamente, partidos, gremios, gobiernos, políticos, sociedad civil, todos en general, debemos estar como la tecnología: reinventándonos constantemente para evitar que los males del pasado no sean corregidos y se conviertan en el alimento de la demagogia y populismo del futuro.

Que Dios bendiga a Venezuela.

 

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