Espacio plural

El GHOST venezolano

Caricatura: EDO

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José Gregorio Delgado Herrera  –  19 de mayo de 2017

Transcurridos casi mes y medio de protestas ciudadanas, desde la instancia presidencial se construye la narrativa de una oposición desestabilizadora y unos partidos golpistas empeñados en derrocar al gobierno legítimo en Venezuela. Los voceros gubernamentales explican la violencia en las calles intentando culpabilizar a los personeros opositores como los causantes de las muertes y los heridos, descartando la responsabilidad de las autoridades que luchan por restablecer el orden público.

Así construyen el mensaje que identificamos como el “GHOST venezolano”, para dar a conocer al mundo y sus partidarios en el país de la existencia de células subversivas, mostrando a la oposición como la  encarnación del fantasma de la Guerra, el Horror, el Odio, la Sangre y el Terrorismo, que da forma al “GHOST” de la narrativa oficial, para proponer como un caza fantasma efectivo la convocatoria presidencial de una Asamblea Nacional Constituyente.

Esta iniciativa gubernamental se presenta como el sinónimo de la paz, la tranquilidad, el amor, el cicatrizar y el sosiego para la sociedad venezolana, sin tomar en cuenta que la imposición y la no consulta de esta iniciativa constituyente solo acentúa la imagen autoritaria y dictatorial del gobierno, que se aparta del camino de la legalidad y la democracia, dando nuevas razones para la protesta popular por su discurso mentiroso y falso.

El caricaturista EDO ha representado lo que aquí llamamos el GHOST venezolano en su “Venezuela el horror”, inspirada en la obra “Guernica” de Picasso, que refleja la tragedia de la guerra civil española, como el espejo de la acción gubernamental.

En este escenario de conflicto entre gobierno y oposición, el fantasma de la guerra civil gana más cuerpo a la vista de los muertos, heridos y detenidos, en el marco de la violencia institucional ejercida en contra de las marchas pacificas o el evidente terror y saqueo de los grupos civiles armados, que operan sin el debido control oficial y en algunas oportunidades al amparo de los cuerpos de seguridad, pues actúan en contra de una población desarmada que está en la calle protestando contra el gobierno.

Foto: AFP

Las marchas opositoras dejan, efectivamente, un rastro de victimas, algunos oficialistas y la mayoría opositora, pero todas venezolanas o venezolanos, que reaccionan ante la crisis y las carencias evidentes en el país, que clama por el cambio debido en las situaciones que les ha tocado vivir. En este contexto, que el GHOST oficial y la constituyente sean las propuestas gubernamentales aumenta el malestar social de los ciudadanos que ven a un desgobierno atornillándose en el poder, en medio de un falso discurso de paz y diálogo, que se caracteriza como imposición y desconocimiento de los que piensan diferente al madurismo.

La última perla se evidencia en la reseña de los sectores que no están de acuerdo con la Constituyente en la MUD, FEDECAMARAS y la CEV. En particular, sobre la CEV, el presidente Maduro puntualizó que le ha ordenado al representante de la Comisión Constituyente, Elías Jaua Milano, que los llame todos los días “hasta que al final los obliguemos  a sentarse  a dialogar como ha sido el mandato del papa Francisco”. Un diálogo obligado y un supuesto mandato papal.

Aunque la verdad, desde el Vaticano hay un reconocimiento a la posición y las acciones de los obispos venezolanos, en los términos de la carta más reciente, de fecha 5 de mayo de  2017, en la que el Papa expresa:

“Sé que también ustedes, queridos hermanos, comparten la situación de su pueblo, que junto con los sacerdotes, las consagradas y consagrados y los fieles laicos sufren por falta de alimentos y medicinas, y que algunos, incluso, han soportado ataques personales y actos violentos en sus iglesias. Deseo manifestar mi solidaridad con cada uno de ustedes y agradecerles su cercanía con la grey que les ha sido encomendada, especialmente con los más pobres y necesitados, así como iniciativas para fomentar la solidaridad y la generosidad entre los venezolanos.

Agradezco así mismo su continuo llamamiento a evitar cualquier forma de violencia, a respetar los derechos de los ciudadanos y a defender y defender la dignidad humana y los derechos fundamentales, pues igual que ustedes, estoy persuadido de que los graves problemas de Venezuela se pueden solucionar si hay voluntad de establecer puentes, de dialogar seriamente y de cumplir con los acuerdos alcanzados. Les exhorto a seguir haciendo todo lo necesario para que este difícil camino sea posible, convencido de que la comunión entre ustedes y sus sacerdotes les dará luz para encontrar el camino correcto”.

El GHOST (Guerra, Horror, Odio, Sangre y Terrorismo) venezolano es la muestra más evidente de un intento de manipulación del discurso, para depositar en el otro las acciones propias. De allí la narrativa falsa que la mayoría del pueblo venezolano rechaza en sus demandas por el cambio y la justicia. Ante un engañoso llamado a la paz, se debe tener presente que la tolerancia es la piedra angular de la paz. El diálogo para la paz debe ser libre y concreto, sin amenazas e imposiciones. Lo que sí está claro es que hacer de la ANC un instrumento del diálogo es un trampa caza bobos. Máximo cuando es una propuesta contraria a la propia Constitución.

Desde una perspectiva ciudadana, creo que lo correcto es salirle al paso a este fantasma institucional que se quiere imponer como matriz comunicacional del gobierno. Como bien se ha señalado, la prueba de que la protesta ciudadana se da sin violencia, la tenemos en la marcha que logró llegar a la CEV. Allí, sin intervención de bombas lacrimógenas y sin barricadas policiales, la marcha se desarrolló cívicamente. En consecuencia, la sociedad civil venezolana puede establecer su propio “caza fantasmas” para salir al paso a los argumentos oficiales.

El GHOST venezolano es una estrategia comunicacional “descalificadora” de las protestas ciudadanas que piden cambios y que se han desarrollado como alternativa ante el “golpe de Estado continuado” que se inició desde el TSJ y que encuentra su expresión más reciente en la “ANC madurista”, de espaldas a la propia Constitución de 1999.

Enfrentar el GHOST venezolano, una tarea pendiente desde el pueblo en su conjunto y la dirigencia opositora, presentando las victimas de la violencia y las causas de sus muertes. Además, hay que generar iniciativas creativas, pues estamos en tiempos de unas protestas ciudadanas que expresan la voluntad de cambio en el colectivo venezolano que sale a la calle a manifestar en contra de una institucionalidad responsable de las estructuras de injusticia que se han enquistado en el poder.

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