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Casualidades de un diplomado sobre militaridad

Foto: Archivo

Luis Manuel Esculpi

@lmesculpi

Parlamentario, ex presidente de la Comisión Permanente de Defensa del Congreso de la República, analista político.

Hurgando en documentos para investigar sobre la “militaridad y la nueva doctrina militar”, me topé con una curiosa presentación en Power Point, diseñada por el personal adscrito a la Coordinación de Extensión de la Universidad Militar Bolivariana. El mencionado trabajo fue realizado para ofrecer el Diplomado en Formación Pedagógica Militar, el cual se cursaría en la sede de la Escuela de la Guardia Nacional y llevaría por nombre: “La militaridad y los principios constitucionales y legales de la integración”.
Entre los documentos encontrados no se aprecia la fecha de realización del mencionado diplomado, pero  es presumible que el mismo debió efectuarse alrededor del año 2012, después de la publicación del primer libro sobre ese tema, escrito, como ya lo hemos señalado en artículos anteriores, por los generales Rafael José Aguana y Samir Sayegh Assal. Además, al revisar las Reformas de Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional (LOFAN), hasta el año 2011 el referido término no aparecía en los instrumentos de ley.

Llama poderosamente la atención que todas las láminas, incluyendo la portada, contienen la siguiente leyenda: “La Militaridad y los Principios Constitucionales y Legales de la Integración”. La primera parte está referida a la “Relación Cívico Militar en la Época Independentista”, expresión que nos conlleva a pensar que durante el desarrollo de la exposición los autores o proponentes ratificaron esa tesis basándose en que el origen de la milicia está en la organización del Ejército Libertador. Ya entrando al siglo XX mencionan el papel que tuvieron los expresidentes de la República, Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, en la modernización del Ejército venezolano.

 
Los autores siguen repasando la historia, desde la perspectiva militar y señalan que entre 1936 y 1945 se produce un golpe de Estado en el cual estarían involucrados dirigentes del partido político Acción Democrática (AD), luego llegan al año 1958 cuando se instauró definitivamente la democracia representativa y la civilidad pasa a cobrar una fuerza política determinante para el destino del país. Al proseguir  el relato añaden y traen a colación que para reprimir los intentos de cambio social, el Imperio norteamericano implementó en la región,  a partir de los años 80, el llamado modelo de Guerra de Baja Intensidad”.  Y continúan señalando textualmente: “La masacre de personas durante El Caracazo del 27 y 28 de febrero de 1989, hecho que se registró durante el segundo mandato del presidente Carlos Andrés Pérez”. Según esa versión es esa la fecha que marca el fin de las “relaciones cívico-militares puntofijistas. En esta parte del análisis rematan afirmando que una década después se “propicia  la convivencia entre civiles y militares”, tanto, que se volvió cotidiana y quedó en evidencia la evolución política de Venezuela.

Puede observarse cómo en una sola lámina con esa curiosa interpretación de nuestra historia, se persigue justificar su particular visión del proceso político venezolano, obviando analizar aunque fuera someramente, el período de la República Civil, donde se produjo la alternancia democrática en el ejercicio del poder, la derrota de la política insurreccional y guerrillera, asumimos que con sus carencias, limitaciones, defectos y errores, esos años fueron los de mayor progreso en toda nuestra historia.

Seguidamente pasan a analizar la “Evolución de la doctrina militar (1999-2011): Del nuevo pensamiento a la reforma de la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana”. Al mencionar las sucesivas reformas a la LOFAN, destacan  la reincorporación de los militares que participaron en las intentonas del 4 de febrero y del 27 de noviembre de 1992 y la inclusión de la Milicia Bolivariana, además hacen referencias a las Leyes de Seguridad de la Nación y a la de Policía Nacional.
Los señalamientos de este esquema ratifican lo expuesto por nosotros en trabajos anteriores, en el sentido de que el régimen a través de un proceso progresivo, ha intentado una interpretación sesgada y parcial de la historia, ha diseñado un discurso y ha promovido reformas “legales” -en su mayoría inconstitucionales- para fundamentar la incorporación de la milicia como un componente de la Fuerza Armada y justificar la preponderancia del estamento militar en la sociedad.

Al abordar el tema denominado: “Las Nuevas Relaciones Estado – Sociedad Civil – Fuerza Armada” debemos destacar el ingreso de los militares a la vida civil y política, además de la institucionalización de la definición del componente armado como socialista y bolivariana, todo ello en abierta contradicción con los artículos 328, 329 y 330 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Otra de las curiosidades es la reivindicación de ese viejo planteamiento acuñado por el sociólogo y politólogo argentino, quien falleció en el año 2003, Norberto Ceresole cuando se establece lo siguiente “Un modelo en tres liderazgos” el líder, la FAN y el pueblo. Se reivindica igualmente que el gasto en armamentos  debe ser un indicador creciente en el ámbito militar, que el concepto  de corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad y que los militares deben participar activamente en el desarrollo nacional, de hecho, todos esos principios fueron incluidos en la Carta Magna de 1999.


Vale la pena detenernos también en la parte dedicada a la Revolución Bolchevique de 1917, en la cual hacen mención de “una primera revolución rusa, la que se llevó a cabo entre 1905 y 1907. También se señala una segunda revolución que se realizaría entre el 7 y 10 de febrero y la tercera en octubre de ese año, dirigida por Lenin quien proclamó el triunfo de la revolución y la “dictadura del proletariado”.

Finalizando esa parte: “Se fundó en 1922 la Unión Soviética y el nuevo estado socialista existió hasta 1991”.
Además de la curiosa y simple interpretación de un proceso tan complejo que tuvo importante influencia durante buena parte del siglo pasado, más extraño aún resulta que mientras en el “nuevo pensamiento militar” se desarrolla el concepto de guerra popular prolongada, no se acuda a los ejemplos de la revolución china o vietnamita, como se recordará fueron ellos quienes teorizaron y fueron protagonistas de esa modalidad bélica Por el contrario se apela a la llamada revolución rusa, cuyo planteamiento fue siempre insurreccional.

En la parte final de la guía expositora, en la cual se le dedica suficiente espacio al enunciado de Valores,  Democracia y Estado Globalizado, se hacen enunciados generales, incluso, se presentan ideas que están plasmadas en el Preámbulo de nuestra Carta Magna y en el Título III, es decir, en el articulado que contienen los tres capítulos que están dedicados a los derechos humanos, garantías y de los deberes. 

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