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La Universidad Central de Venezuela: Fuente de luz y libertad

Foto extraída de: crónica uno

Eglé Iturbe de Blanco | 22 de junio de 2020

Economista (UCV-1961), Magister en Planificación Industrial. Ex ministra de Hacienda y Ex directora principal de Petróleos de Venezuela (PDVSA). @Egleidb


Los acontecimientos de esta semana en la Universidad Central de Venezuela (UCV),  con la caída de una parte importante del techo de un corredor ubicado muy cerca de la Facultad de Humanidades y Educación, es una muestra más del abandono y acoso al cual ha siso sometida la máxima casa de estudios del país, durante los últimos años. Con presupuesto insuficiente, diáspora profesoral, falta de mantenimiento de las instalaciones, imposibilidad de realizar elecciones libres y democráticas de sus autoridades, amenaza permanente a la autonomía, cierre de bibliotecas, de comedor y limitación en facilidades de trasporte, cierre de laboratorios, vandalismo estudiantil, entre otras, son reflejo del aprecio y valoración que el régimen tiene por esta casa de estudios que formó, entre otros, a tantos de los personeros de alto nivel del régimen.

En un análisis realizado, incluso por los mismos integrantes del Consejo de Ministros de Nicolás Maduro, en Octubre del 2013, encontramos lo siguiente: de los 38 miembros del Gabinete (30 ministros y 8 ministros de Estado), 31 son civiles graduados universitarios, es decir el 82% de estos funcionarios pasó por la educación superior y 9 de éstos, el 39%) es egresado precisamente de la UCV, la casa de estudios que hoy se derrumba ante los ojos de todos. La mayoría de estos funcionarios son ingenieros y graduados en Derecho, ninguno economista. Cabe destacar que en este grupo no podemos contar al presidente del Banco Central de Venezuela (BCV) porque no es miembro del Gabinete. Llama la atención que al menos seis de estos ministros ha sido profesor universitario.

Al revisar la mencionada lista no se comprende el ensañamiento de este régimen con las universidades autónomas debido que parte significativa de su equipo había sido formado en las mismas. Consideramos que todo esto es una muestra palpable de que estas personas han sido llamadas a tener funciones de Estado no precisamente por su trayectoria, conocimientos académicos y dilatada experiencia sino por la conveniencia política del momento, situación que sin duda alguna se refleja en la ineficacia y en la ausencia de políticas publicas que caracteriza al régimen.

            Me tomo la libertad de insertar en este escrito mi experiencia personal para ilustrar los aportes que la UCV puede dar al país. Soy economista, graduada en “La casa que vence la sombra”  en 1961 y quiero comentarles mi positiva experiencia de estudiante, aun en los tiempos de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez: Ingresé en 1956 con una beca que me cubría la matrícula y los libros. Estudiaba en el turno de la mañana con excelentes profesores como Enrique Tejera París, Domingo Maza Zabala y otros excelentes profesionales y conocedores de las materias que impartían. Se tenía que aprobar un examen escrito, uno oral y otro práctico para aprobar cada materia, así que había que estudiar, lo cual hacíamos usualmente en los jardines de la universidad sin temor a que nos asaltaran, llegábamos y nos íbamos en el autobús azul de la propia universidad que nos esperaba debajo del emblemático reloj de la Plaza del Rectorado, sitio de reunión de casi todos los estudiantes. Se almorzaba en el comedor del Hospital Universitario de Caracas por solo 2 bolívares y los profesores usualmente estaban en sus oficinas dispuestos a dar orientaciones. Nuestro grupo, como actividad extra curricular tenía la lucha política contra la dictadura, se distribuían volantes, se buscaban “conchas” (refugios) para compañeros perseguidos o en riesgo, se participaba en manifestaciones y se corría muy duro porque la Guardia Nacional daba  “Plan de Machete” (golpearnos con los machetes de canto, que era el arma que usaban para disolver manifestaciones de estudiantes), a todo aquel que era considerado como revoltoso o con ideas de izquierda.

A pesar de esta situación los cuerpos policiales no entraban al campus universitario porque se respetaba la autonomía del recinto. Como en todas las sociedades había diversidad de pensamiento y también en nuestro salón había dos grupos, el que llamábamos “La liga de la moral”, que eran los estudiantes de mejor nivel económico y más estudiosos, la mayoría chicas que no querían nada con la política y otro grupo, en el cual me encontraba, de menores recursos salvo excepciones, pero con mucha solidaridad y deseos de libertad, es decir, los que actuábamos sin miedo, pero sí con mucha prudencia en la lucha clandestina.

Fueron tiempos difíciles, pero hermosos para lo que se logró en el camino. Hasta hoy, más de 50 años después, conservamos el afecto y el respeto que nos dispensamos desde entonces, de hecho, siempre que nos encontramos y a pesar de haber tomado caminos diferentes, en lo político y en lo personal, el recuerdo de lo compartido se mantiene intacto. En mis tiempos de estudiante fui asistente del profesor de Contabilidad y luego profesora de política industrial en la Escuela de Economía, luego, en el CENDES, tuve el cargo de profesora asociada en el área de Gobernabilidad, en la Maestría de Desarrollo Económico.

            Hoy todos los egresados de esa casa de estudios debemos unir esfuerzos para que nuestra Alma Mater, que tanto le ha dado a este país pueda continuar formando cabalmente a todos aquellos que ocupan sus aulas. Enfrentamos una etapa difícil para el país, en consecuencia el aporte que pueden ofrecer estudiantes y profesores de todas las universidades no solo es necesario sino de gran valor. El esfuerzo de los estudiantes en esa época y de los partidos en la clandestinidad fue fundamental. Hoy leí el testimonio de Héctor Pérez Marcano, “El Macho Pérez”, como lo llamábamos, que con sus casi noventa años y sus bandazos políticos reconocía sus errores al haber abandonado a la Acción Democrática de la época  para crear otro partido, el MIR. No conforme con ello Pérez se fue a la guerrilla e intentó participar en la invasión de Machurucuto, junto a un grupo de cubanos que andaban por el continente entusiasmados con el triunfo de la Revolución de Fidel Castro Ruz. Recientemente se unió de nuevo a las filas del partido blanco a manera de protestas por la injusta decisión que hace un poco más de una semana  tomó el Tribunal Supremo de Justicia de Maduro, el cual enfiló sus garras en contra de la directiva, los símbolos y la tarjeta de AD. Todo mi respeto para ti, “Macho Pérez”.

  Es necesario reconocer el valor histórico y académico de la UCV, su siembra de simientes, de valores y de principios en los jóvenes estudiantes y egresados. Urge la necesidad de reconquistar los equipos profesorales para así poder formar la generación que le tocará reconstruir a este país, al lado de las otras universidades autónomas y las universidades privadas, se deben cuidar y valorar las infraestructuras, que son Patrimonio Cultural de la Humanidad, según lo declaró la UNESCO en el año 2000. Su imponente Aula Magna, con las nubes de Calder, sus hermosos corredores y la emblemática Plaza del Rectorado. No es posible olvidar el Jardín Botánico que hoy muere de desidia, el estadio universitario y las piscinas. Es necesario que las nuevas autoridades que se elijan tengan en su agenda la responsabilidad de rehabilitar la universidad en todos sus frentes, motivar al profesorado, estimular la investigación y preparar innovadoras propuestas para la nueva Venezuela que, más temprano que tarde, nos sorprenderá con su llegada. No tengo la menor duda que los egresados de la UCV serán los primeros en colocarse de primeros en la fila cuando busquen a los expertos. Con lo sucedido en el pasillo de la Facultad de Humanidades y Educación, la UNESCO ofreció apoyar las labores de rescate de este patrimonio de la humanidad. Tenemos la obligación de rescatarla no solo físicamente, sino  también  desde el punto de vista humano. Solo así podremos rescatar la democracia y el valor de la venezolanidad.

Hay que volver a cantar con mucha fuerza “….nuestro mundo de azules boinas os invita tu voz a empujar hacia el alma la vida en mensaje de paz y amistad”

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