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Historiadores: Hay que recuperar la idea del bien común y superar el personalismo político para la democratización del país

Sofía Torres

La historiadora y doctora en Ciencias Sociales, Margarita López Maya, advirtió que hay un problema con el liderazgo que debe aterrizar en la realidad y configurar un discurso del bien y el futuro compartido, atendiendo a las demandas de la sociedad, e indicó que en el país hay una desconexión “de lo político con la crisis atroz”.

En el Politikafé del pasado martes, López Maya y el también historiador Ysrrael Camero , sostuvieron que tanto la debilidad institucional y el personalismo que se evidencia hoy en la dirigencia política,  poco contribuyen a un proceso de democratización en Venezuela

“Hay que construir una democracia más sólida que la que tuvimos en el pasado, para cerrarle paso a las formas autoritarias”, indicó López Maya, quien apuntó que  existen todas las condiciones para que se cuele el populismo, tal y como ocurrió a finales del siglo XX.

La profesora sostuvo que el  populismo surge y resurge de sus cenizas, es recurrente en la región, y aseguró que “existe un péndulo entre la democracia representativa y el populismo; cuando la primera desatiende la voz del soberano irrumpe en la segunda, por eso algunos teóricos consideran el populismo como una forma de democracia”

En ese sentido, se refirió al caso de Donald Trump, que  demuestra cómo un líder con carisma aprovecha el descontento de sectores de la sociedad que se sienten discriminados, para llegar al poder.

El personalismo

“El personalismo es un gran problema que afrontan las fuerzas democráticas que persiguen una transición en el país, tenemos liderazgos que compiten entre sí, y que pierden el norte del bien común”.

Así lo expresó López Maya, al tiempo que precisó que hay partidos personalistas como Voluntad Popular, Vente, entre otros;  una propensión a organizaciones que no tienen ideología y siguen a un líder, como sucedió con Convergencia Nacional y Rafael Caldera. “Tenemos a otras menos personalistas, que son más empresas colectivas que podrían ser Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y Acción Democrática”, recalcó.

 Fue enfática al afirmar que no tenemos populismo en Venezuela, porque un líder populista es capaz de expresar políticamente la voz de las mayorías, y lo que tenemos son dirigentes que representan minorías, grupos e intereses, que no generan confianza ni empatía.

“Juan Guaidó llegó en 2019  como un líder carismático, tenía potencial, logró expresar las ansias de cambio político, y fue percibido como alguien excepcional, confiable, sin embargo, el carisma no es permanente, hay que cumplir las promesas y mantener la excepcionalidad. No logró cuajar, quizás por una estrategia desacertada, se vio la posibilidad de articular un discurso hacia la mayoría, pero derivó en  un discurso dicotómico, polarizante”.

Idea de bien común

 Por su parte, el profesor Ysrrael Camero explicó que el  populismo tiene que ver con estrategias de acción política y construcción de identidades colectivas, que en contextos autoritarios pueden contribuir a la democratización. “Los movimientos nacional populares enfrentaron a regímenes oligárquicos, autoritarios y dictatoriales, a partir de una idea de pueblo, de la organización de un mensaje”, argumentó.

Camero señaló que cuando se plantea en momentos críticos de la democracia liberal , el populismo puede servir para autocratizar, debilitar el pluralismo, instituciones, minorías, y es la expresión  del debilitamiento de las instituciones, y de su relación con la sociedad.

Manifestó que en el caso venezolano, el populismo chavista contribuyó a destruir las instituciones sin construir otras que las suplieran con solidez. Cuando hay identidades colectivas débiles-prosiguió-, no hay centrales sindicales, obreras, campesinas, ni partidos fuertes de larga tradición, surgen otro tipo de identidades y eso da pie al populismo y al desarrollo de personalismos políticos.

“Hay una política de nichos, la dirigencia le habla a sectores que la aplauden y donde hay una retroalimentación que puede ser hasta perversa, y entonces desaparece la idea de bien común o interés general que puede unificar a distintos actores. Es necesario conformar un gran movimiento nacional en pro de la democratización,  que implique una vocación institucional, capaz de entablar puentes con otros factores sociales, y no desarrollar políticas de confrontación identitarias”.

Debilidad institucional

Camero destacó que la debilidad institucional favorece al autoritarismo en Venezuela y dificulta los acuerdos para pasar de formas autoritarias a democráticas, porque no puede darse una lucha para sustituir una élite por otra, tiene que ver, -arguyó- con el establecimiento de reglas de juego para ordenar el funcionamiento del poder, en términos vinculantes con la población.

“Hay una dificultad para lograr acuerdos que sean respetados a mediano y largo plazo, y eso está relacionado con la condición del populismo de negarse a negociar, y con una identidad política homogénea, en la que  cualquier posibilidad de pacto es vista como una traición. En la búsqueda de un cambio se necesitan acuerdos entre estructuras políticas que existen hoy y con las que aparecerán en el nuevo mapa, que se abrirá el próximo año”.

El profesor rememoró que la Venezuela postgomecista era un país depauperado que ascendió de la mano del petróleo y se constituyeron partidos, sindicatos, redes de organización social, lo que ayudó al desarrollo progresivo de  una democracia, enfrentando grandes dificultades. “Se fue institucionalizando la cultura democrática, pero  entró en crisis en los años 80, y el debilitamiento de la relación entre gobernantes y gobernados abrió paso al chavismo, que empezó con un movimiento aluvional que mezclaba exigencias sociales con elementos autoritarios”, puntualizó.

Camero dijo que hay que reconstruir la cultura política democrática, y la reconstrucción se hace reivindicando experiencias previas, con la preservación de un repertorio de acciones políticas,  que si bien no facilitan el proceso, resultan positivas para las transiciones.

“Asistimos al cierre de un ciclo en el país, se abrirá otro. Las condiciones económicas y la crisis difícilmente lograrán la estabilización, pero puede ocurrir un resquebrajamiento a lo interno de los factores de poder, eso puede representar una esperanza para 2021, aunque continúe la confrontación entre la cultura democrática y la cultura autoritaria”.

Ingrese a esta enlace para ver el Politikafé 

https://ucab.zoom.us/rec/share/nuuijyDxabG0fbHnBcNfvcB3CSIXOpVM3QwQXKtlclz_xOv1gzWUIiqdLzG7OGto.TzlFobEGcnitzmE-

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