Opinión y análisis

Desdemocratización en Venezuela (I): El punto de partida

Extraído de: Archivos

Andrés Cañizález

@infocracia

Hace un par de años fui invitado por el historiador Tomás Straka a participar en un proyecto, junto a otros investigadores, para mirar cómo había sido el proceso político e histórico previo a la llegada del chavismo al poder. El propio Straka, hoy director del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Católica Andrés Bello (IIH-UCAB), tuvo el tino de bautizar aquella iniciativa como una aproximación a la desdemocratización de Venezuela.

Ha estado muy en boga el libro “Cómo mueren las democracias”, de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, que básicamente se pasea por las diferentes aristas en torno a la erosión de los sistemas democráticos. En otro momento podríamos hablar en extenso de este libro, dentro del cual se dedican páginas a analizar el caso venezolano.

Sobre esta erosión que describen los autores, nosotros podríamos decir que el desmontaje de la democracia en Venezuela, es lo que hemos comenzado a llamar en diversos textos el proceso de desdemocratización del país. Como suele decir jocosamente Straka, no es que Hugo Chávez vino desde el planeta Marte, y de un día para otro la mayoría de venezolanos comulgó con sus propuestas y discurso, por arte de magia.

En realidad, y es a lo que apuntamos con esta serie de textos que iniciamos hoy, la llegada de Chávez al poder el 2 de febrero de 1999, es el resultado de largos años en los que se fue macerando una identidad antisistema democrático en el corazón de los venezolanos.

Allí, como lo fue el chavismo en sus inicios, se tuvo una suerte de identidad difusa en la que entraron desde militantes de la vieja izquierda, con un persistente rencor contra “adecos y copeyanos”, militares nacionalistas, bases populares, que tras “pasar roncha” por década y media, percibieron que ya no se le veía el “queso a la tostada” a aquel sistema bipartidista, que emergió como fruto de una conciliación de élites en 1958.

La desdemocratización, en tal sentido, tiene una doble cara en la historia reciente venezolana. Por un lado, puede comprender una aproximación para contextualizar y explicar lo ocurrido en particular en los tres lustros que precedieron a la victoria electoral de Chávez, en diciembre de 1998.

Esta faceta es de suma importancia, para colocar en perspectiva el origen del chavismo y el reacomodo en su seno para hacerse del poder, en un primer momento, siguiendo el guion democrático. Chávez no llega a la presidencia por su fallido golpe militar de 1992, sino que se convierte en jefe de Estado gracias a unas elecciones organizadas por la burocracia del “régimen anterior”, bajo la premisa de que debía respetarse la voluntad popular.

El proceso que llevó a una mayoría de votantes en 1998 a elegir al hombre que prometía darle una patada a la mesa, y voltear el orden establecido, debe ser analizado y escrutado. ¿Qué ocurrió en la Venezuela pre-chavista para que se dieran las condiciones que permitieran un ascenso democrático del chavismo al poder?

Una segunda línea de reflexión está inserta en el propio ejercicio del poder por parte del chavismo. En 2020 todos los indicadores y rankings de democracia y derechos humanos del mundo colocaron a Venezuela como “la última de la fila”. En general, nuestro país está junto a naciones arrasadas por la guerra como Yemen, Sudán o Siria, en las últimas posiciones del indicador relacionado con el desarrollo democrático y devastación económica.

Esto tampoco ha ocurrido de repente. No fue que en 2019 estábamos bien y un año después todo cambió, para peor. Es necesario estudiar, sin apasionamiento, el proceso paulatino y hasta ahora indetenible de cómo el chavismo desmontó el modelo democrático con el claro objetivo de perpetuarse en el poder.

Venezuela pasó de ser una nación democrática, que se mostraba como ejemplo en la región, especialmente en los años 1970 y la primera parte de 1980, cuando en Sudamérica y Centroamérica cundían las dictaduras, a ser hoy un país envuelto en una crisis generalizada, motivo de preocupación para la comunidad internacional.

Desmenuzar el proceso, entre una y otra imagen, es parte de lo que nos proponemos al plantear este foco de interés en el análisis sobre la realidad venezolana. Debemos ver la desdemocratización como un proceso, sin duda, político, en un marco histórico, cuyas delimitaciones temporales ya esbozamos en los párrafos anteriores.

Se trata de analizar lo ocurrido en Venezuela en las últimas dos décadas del siglo XX y en estas primeras dos del siglo XXI. Es un período de 40 años.

El papel de los actores políticos del modelo 1958, en propiciar el ascenso del chavismo cuando cercenaron las posibilidades de reformas democráticas al sistema; así como el rol del propio chavismo en un ejercicio del poder por el poder, serán objeto de algunos textos y reflexiones en este espacio que nos abre Polítika UCAB.

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