Opinión y análisis

Próximo Round: El Revocatorio

Benigno Alarcón Deza

Si bien desde el pasado mes de julio, la encuesta realizada por el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno (CEPyG) de la UCAB reflejaba que un porcentaje importante de la población apoyaba la opción del Referendo Revocatorio como mecanismo viable para lograr el cambio político en el país, ahora –luego de los resultados favorables en la reciente elección de gobernador en Barinas- se ha abierto el debate sobre sus pros y contras, ya que se trata de un proceso muy complicado que lleva tiempo, pero que puede convertirse en una nueva oportunidad electoral para visibilizar el conflicto con el gobierno de Maduro, y para mejorar la organización, fortalezas y capacidad de movilización de la oposición, incluso con miras a una elección presidencial en 2024, y que podría ser un punto clave en la agenda de un eventual regreso a la mesa de negociación de México, impulsada desde la comunidad internacional

El 2021 cerró con unos resultados pocos satisfactorios –por no decir frustrantes- para la mayoría opositora nacional en las elecciones realizadas el pasado 21 de noviembre para la escogencia de los nuevos gobernadores, alcaldes y consejos legislativos y concejos municipales. Sin embargo, la realización de un segundo proceso para elegir al gobernador de Barinas el 9 de enero de este año, como consecuencia de la supuesta inhabilitación del candidato ganador de esa elección en el estado natal de Hugo Chávez, Freddy Superlano, según el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), cambió los ánimos iniciando el 2022, aunque es predecible que la euforia durará solo hasta que se retomen los conflictos en la oposición, y el régimen nos recuerde, con sus arbitrariedades, quién tiene el poder. A todo evento, la lección que no puede perderse de vista es que quienes se oponen al régimen son mayoría y el oficialismo es derrotable si se trabaja con claridad de objetivos, estrategias bien diseñadas, organización, unidad y participación ciudadana.

Debido a las manipulaciones y subterfugios a los que apeló el gobierno en noviembre para no reconocer la pérdida en el emblemático estado llanero, gobernado desde hace 22 años por la familia Chávez, pasando por la apropiación de actas por parte de un general de la Fuerza Armada Nacional hasta el no pronunciamiento del Consejo Nacional Electoral (CNE), y la decisión extemporánea y arbitraria del Tribunal Supremo de Justicia; en principio eran pocos los que creían que se podía lograr la victoria por segunda vez en tierras barinesas. Más aún cuando además de inhabilitar a Superlano, se hizo lo propio con su esposa, quien nunca ejerció cargos públicos.

Es por ello que muchos consideraban, especialmente desde la perspectiva nacional, imposible arrebatarle Barinas al oficialismo apoyado en la aplanadora estatal que, pocos días después de la anulación de la elección, se hacia presente con todo su peso a través del envío de tropas, milicianos y policías, además de ministros, viceministros, y funcionarios de todas las instancias que, junto al candidato oficialista, Jorge Arreaza, llegaban en representación del gobierno de Maduro y se diferenciaban de los Chávez, para “solucionar” los problemas por los que el gobernador saliente, Argenis Chávez, perdió la elección. Lo que fue evidente es que el problema trascendía a los Chávez e incluía al gobierno nacional, que resultó derrotado en medio de un ambiente tenso, que posiblemente explicaba tal movilización de cuerpos de seguridad.

El triunfo de Sergio Garrido fue por una amplia ventaja, a diferencia de noviembre cuando Superlano resultó favorecido por un margen muy pequeño de votos que, de mantenerse, le habría dado la victoria a Arreaza. Varios factores incidieron en este resultado de enero. El ambiente adverso que existía en la región contra los Chávez y el gobierno nacional estuvo presente en la elección de noviembre, que tras la decisión del TSJ se exacerbó. Se creó además una expectativa dentro de los barinenses de que la nueva elección de diciembre podría ganarse, y en política las expectativas son determinantes.

Por otra parte, en las semanas previas a la elección de enero se hizo evidente la fractura entre la familia Chávez, radicada en Barinas, y la élite gubernamental. El discurso de Arreaza y su propia imagen no estaban vinculados con la región y se basó mucho en la presencia del gobierno nacional y el reforzamiento de las prácticas clientelares mediante la entrega de bienes y ofertas para captar electores, lo cual no tuvo el impacto esperado. Además, pero no menos importante, en este caso no hubo dispersión del voto hacia distintos candidatos -entre ellos Claudio Fermín-, sino que se produjo una polarización entre Garrido y Arreaza. En elecciones polarizadas entre el gobierno y la oposición, la oposición tiene siempre la ventaja, razón por la cual el gobierno se ha esforzado, desde 2020 , en fracturar a la oposición y multiplicar las opciones “opositoras”.

Ante tal situación, el gobierno optó por reconocer los resultados, nuevamente adversos. Por otra parte, una confrontación en la tierra natal de Chávez generó temor en la familia del difunto presidente, que tiene en Barinas su residencia y el centro de sus intereses, y luego de la derrota y renuncia de Argenis Chávez , adoptó un bajo perfil y no participó en la campaña electoral de enero, posiblemente con la intención de reconciliarse con sus paisanos.

¿Es posible la realización de un revocatorio?

Con respecto al Referendo Revocatorio (RR), trascendió que Guaidó no está cerrado a esta opción. De hecho, ha dejado entrever en sus últimas declaraciones públicas que el tema está en agenda de discusión, aunque el G4, e incluso los partidos minoritarios más cercanos a él, no están tan convencidos. La realidad es que el Referendo Revocatorio es una de las opciones con más potencial para movilizar nuevamente a la población.

En estos momentos, quienes impulsan abiertamente la posibilidad de una convocatoria del RR son los miembros del Movimiento Venezolano por el Revocatorio (MOVER), liderado por el dirigente socialcristiano César Pérez Vivas y el politólogo Nicmer Evans. Aunque el Consejo Nacional Electoral (CNE) no ha dado respuesta a las cuatro solicitudes realizadas por MOVER para definir la mitad del periodo presidencial, se entiende que es el 10 de enero, por lo cual a partir del 11 de enero se inició el lapso para introducir la solicitud formal para la consulta revocatoria. Sin embargo, el CNE está de vacaciones, por lo que aún cuando se adelantan trámites por Secretaría, hay que esperar hasta el lunes 17 cuando se reincorporen a sus actividades, fecha para la cual MOVER ha convocado al acompañamiento ciudadano hasta las sedes del organismo electoral en cada estado.

El RR podría convertirse en una especie de parteaguas en la dinámica opositora por varias razones: es un derecho constitucional, cuenta con la opinión favorable de un porcentaje significativo de los venezolanos (más de 80% en nuestras mediciones de julio de 2021), y ya comienza a darse un debate más abierto en la opinión pública entre quienes prefieren obviar esa opción e ir directamente a las elecciones presidenciales de 2024, y quienes prefieren activar la posibilidad de revocar a Maduro en un plazo más cercano.

No será fácil lograr acuerdos entre partidos sobre este tema, en unos casos por miedo a los costos políticos de no lograr su convocatoria, como sucedió en 2016, y en otros, por cálculos individuales o por acuerdos con el gobierno de Maduro. A sabiendas de tales desacuerdos en la oposición, así como de la posibilidad de profundizarlos, Maduro la ha retado, en varias ocasiones, a revocarlo. Sin embargo, la dinámica de la sociedad civil y de algunos grupos políticos puede obligar a una parte importante del liderazgo a asumir el RR. Otro obstáculo de carácter político-clientelar tiene que ver con el condicionamiento que el gobierno hará para la facilitación de recursos destinados a las gestiones de los gobernadores y alcaldes de oposición recientemente electos.

El primer hito importante para el RR es la construcción del grupo promotor que lleva unos 62 días e implica la formalización de la solicitud de MOVER y la recolección del 1% de apoyo y firmas. Es decir, con un padrón electoral conformado por unos 21 millones de personas, habría que recoger 210 mil manifestaciones de voluntad, repartidas en todo el país, lo cual, en principio, no resultaría tan complicado. En Chacao serían algo así como unas 1.000 firmas; en Baruta, 4.000, por dar dos ejemplos. Luego de que se publique el grupo promotor, vendría la solicitud de convocatoria del RR que llevaría unos 73 días y, posteriormente, debería darse el proceso de recolección de firmas para su convocatoria, que equivale a un 20% del padrón electoral, es decir, 4 millones 200 mil personas.

En la regulación que el TSJ hizo del RR en 2016, aparte de la regionalización (en cada estado debe cumplirse con el porcentaje de 20% del padrón electoral), se introdujo el sistema de identificación del elector. Y allí una de las solicitudes del grupo promotor es que la revisión y los reparos, donde la gente tiene derecho a retirar su firma, si el acto se está haciendo en un centro electoral con sistema de identificación del elector, tendría que darse esa cualidad de un elector un voto. El reto mayor es lograr ese 20% por estado. Si se logra recoger el 20% de las manifestaciones de voluntad para su convocatoria, el reto siguiente es superar los 6.282.000 votos obtenidos por Maduro en 2018 para que sea revocado.

En ese sentido, el gobierno sigue haciendo movimientos para cuidar las apariencias democráticas mientras negocia con algunos sectores para profundizar las diferencias entre “oposiciones”. En este sentido, tras aprobar la nueva ley que modifica, entre otras cosas, la composición del Tribunal Supremo de Justicia, prepara la negociación de las magistraturas, como lo hizo el año pasado con las rectorías del CNE y, de hecho, hay ya candidaturas para ese órgano definidas del lado opositor, lo que de alguna manera le coloca un bozal a algunos partidos que considerarán que tener algún magistrado es una ganancia.

Si bien es cierto que la probabilidad de un RR durante este año es muy baja, contemplando que el proceso, sin mayores tropiezos, se lleva unos 200 días, no debería desecharse la posibilidad, más potable para algunos actores del oficialismo, si los incentivos son los adecuados, de que el referendo ocurra en 2023. Un gobierno derrotado en un referendo, aunque se mantenga a través del vicepresidente, tendría una perspectiva distinta de su realidad y una mayor disposición a negociar las condiciones de una transición.

¿Volveremos a la mesa de negociación?

Existe la percepción de que es posible que la oposición pueda ganar elecciones si se organiza. En ese sentido, se espera que continúe la presión de EEUU y de la UE para que el gobierno y la oposición regresen a la mesa de negociación en México, y esta podría ser la instancia para conversar sobre el Referendo Revocatorio.

Pero no se puede perder de vista en lo internacional la existencia de una agenda que se complica tanto para los Estados Unidos como para Europa, intentando detener la política expansionista y de apoyo a regímenes iliberales de de China y Rusia, y el aumento de tensiones con este último por la amenaza de una inminente invasión a Ucrania, mientras intenta construir alianzas, incluso militares, en el hemisferio occidental, mencionándose expresamente en Venezuela.

Asimismo, no hay que olvidar que en el próximo mes de febrero se dará a conocer el informe final de la Observación Internacional Europea sobre los comicios venezolanos del pasado noviembre, lo que profundizará las diferencias con el gobierno y su aversión hacia el escrutinio internacional, en la medida que se intensifican las demandas por condiciones para un referendo o una elección presidencial.

Conclusiones

Los resultados favorables para la oposición en Barinas han configurado un clima político diferente al que se había instaurado al cierre de 2021. Si bien no cambia el statu quo autoritario, reanima la discusión política, donde el tema del referendo revocatorio presidencial está ya presente en la agenda, y no por iniciativa de los principales liderazgos políticos. Si bien estaba previsto que así fuera por su nivel de apoyo desde mucho antes, toma mayor fuerza a la luz de las posibilidades que demostraron los resultados electorales de noviembre y enero en el estado natal de Chávez.

Si bien el revocatorio puede representar la posibilidad de que haya un punto de encuentro entre los distintos factores opositores en la lucha por lograr una transición democrática, la probabilidad de que sea más bien otro tema de conflicto entre sus filas, es el escenario que tiende a prevalecer.

La opinión pública en su mayoría está a favor de que se realice el referéndum, pero se trata de un proceso de difícil concreción que amerita una buena arquitectura estratégica, en la cual, incluso, debe considerarse la oportunidad de convertirlo en una herramienta de organización, movilización y presencia política, que visibilice el conflicto con el régimen madurista y genere presión, para mejorar el balance de poder en favor de la oposición democrática. Pero también debe tomarse en cuenta que implica riesgos, entre ellos el que se traduzca en una nueva frustración que también afecte las posibilidades de cara al 2024.

En mi opinión hay lecciones de Barinas que aplican por analogía al Revocatorio. Entre ellas podría destacarse que puede ser exitoso y un importante paso para avanzar en una transición democrática en Venezuela porque, como en el caso en Barinas, el referéndum polariza el voto entre un SÍ y un NO, entre el gobierno y quienes se le oponen, sin que haya otras opciones que tienden a dispersar la votación, favoreciendo al régimen como sucedió en los procesos electorales de 2020 y 2021. El revocatorio puede ser exitoso si, como sucedió en Barinas, la oposición democrática se presenta en un frente unido para lograr su concreción, contribuyendo a un cambio de expectativas en favor del cambio. El revocatorio puede ser exitoso si, ante la inminencia de una derrota inevitable, el oficialismo se divide, como sucedió entre la familia Chávez, radicada en Barinas, y la élite gubernamental.

Categorías:Opinión y análisis

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s