Destacado

La pobreza vista por Maduro

Tomada de Reuters

Trino Márquez

En su mensaje anual a la Nación ante la Asamblea Nacional el pasado 15 de enero, Nicolás Maduro señaló que el Gobierno había logrado colocar la pobreza global en 17.7% y la pobreza extrema en 4.1%. Estos  extraordinarios logros gracias a la “recuperación económica milagrosa” alcanzada por su gestión durante 2021. Para darle legitimidad a las cifras presentadas, el mandatario señaló que los números  se habían obtenido aplicando la “metodología de las Naciones Unidas”.

¿Será cierto tal prodigio, que va a contrapelo de las cifras arrojadas por estudios tan serios como los de la Encuesta de  Condiciones de Vida (Encovi), organizado por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), y las exploraciones de encuestadoras privadas como Consultores 21, Delphos y Datanálisis? Los datos disponibles no confirman las afirmaciones del Presidente.

Encovi en su informe correspondiente a 2020, presentado en septiembre del año pasado, situó la pobreza relativa o general en 94.5%, y la pobreza extrema en 76.6%. Las cifras de las firmas mencionadas, y de observatorios y organismos que se ocupan del tema, entre ellos el  Centro de Documentación y Análisis Social (Cendas), dirigido por Oscar Meza, ubican la pobreza en aquel mismo entorno. Puede apreciarse, entonces, la enorme disparidad existente entre los dígitos proporcionados por Maduro y los números de instituciones y organizaciones dedicadas al seguimiento del problema.

Los datos del gobernante resultan muy sospechosos. En primer lugar, no se sabe cuál es esa ‘metodología de las Naciones Unidas’ de la cual habla. Podría ser la basada en las Necesidades Básica Insatisfechas (NBI) o en las Líneas de Pobreza (LP), las modalidades más universales. Con cualquiera de las dos, esos cifras no son creíbles. Si se aplica el método de las NBI, se encontrará que en más de 18.4% de los hogares venezolanos, la gente vive hacinada y sin acceso regular a servicios como el agua o la electricidad; o que los niños no asisten de manera regular a la escuela; o que el jefe del hogar carece de una formación escolar básica y sus ingresos no alcanzan para cubrir las necesidades esenciales. Si se aplica el método de las LP, los resultados serán aún peores. La mayoría de los hogares no puede cubrir el costo de la Canasta Básica ni de la Canasta Alimentaria.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), perteneciente al Sistema de Naciones Unidas, en el balance de 2021, indica que la pobreza en Venezuela es de las más altas del continente. La razón reside en que a partir de 2014 entró en una etapa recesiva que la llevó a perder más de 70% del PIB. Numerosas empresas y establecimientos comerciales cerraron o, en el caso de los consorcios internacionales, se fueron del país. La industria  de la construcción –de las que mayor empleo genera por todos los encadenamientos que teje- se desplomó. La industria automotriz, tan importante en el pasado,  en la práctica desapareció. El año pasado se ensamblaron menos de dos docenas de vehículos.

A partir de 2017, comenzó un ciclo hiperinflacionario  –de los más prolongados en la historia de la humanidad- que todavía no se ha cerrado. Es cierto que en 2021 el ritmo de crecimiento de los precios fue bastante menos acelerado y voraz que en los cuatro años anteriores: 686.4%, de acuerdo con el BCV. Sin embargo, la inflación siguió siendo de lejos la más alta del planeta. Desde siempre se ha sabido que el aumento sostenido de los precios es el factor más erosivo del ingreso y de la calidad de vida de la población. La estampida sostenida y galopante de los precios impide que la gente acceda de forma regular a los bienes y servicios que requiere. También obstaculiza la aplicación eficaz de políticas de redistribución del ingreso a través de subsidios  monetarios y otras formas de auxilio a los grupos más vulnerables.

Desde luego que a Maduro no se le puede pedir que se convierta en científico social y le dé al país una clase magistral sobre  pobreza. Él trata de defender su gestión como puede. Una de las formas consiste en presentar cifras adulteradas que encubren y distorsionan la realidad.  El punto de apoyo lo coloca en el modestísimo repunte de la economía registrado en 2021, luego de siete años consecutivos de retroceso. La dolarización de facto, el levantamiento no oficial de numerosos controles, especialmente de precios, y la liberación y abandono parcial del acoso punitivo a ciertas áreas de la actividad económica, le dieron un poco de oxígeno a un cuerpo que estaba falleciendo por asfixia. Ese repunte se encuentra muy lejos de ser coherente, sostenido e integral. Permite la apertura de bodegones, la puesta en marcha de algunos modestos emprendimientos y la reactivación de algunas áreas de la construcción. Pero, esos bolsones nada tienen que ver con el desarrollo de una economía capaz de satisfacer las necesidades  de una nación con algo más de 28 millones de habitantes, la inmensa mayoría hundida en el umbral de la miseria.

A Nicolás Maduro las cifras de pobreza le servirán para reafirmar su liderazgo en el PSUV, pero no para convertirse en modelo del mandatario eficaz interesado por el destino de los más necesitados.  

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s