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Agenda Política y Cambio Climático

El Tiempo

José Castrillo*

La humanidad en general vive un momento especialmente complejo, por el proceso de reconfiguración del poder que dominó  el orden internacional desde  el fin de la Segunda Guerra Mundial. Estamos viviendo, en consecuencia, un proceso de fraguado de un  nuevo orden internacional que pasará de ser unipolar a uno multipolar (EUA, UE, Rusia, China, India, Turquía), cuyos centros de poder competirán entre sí, en términos geopolíticos, en un contexto marcado por grandes riesgos globales, entre los que destacan el Cambio Climático.  A pesar de sus diferencias, estás naciones deberán trabajar cooperativamente para afrontar este problema de carácter global, entre otros.

En este escenario de reconfiguración del poder geopolítico del sistema internacional, el Cambio Climático, es el mayor riesgo/amenaza a corto, mediano y largo plazo. Los estudios científicos de organizaciones multilaterales muestran que el deterioro del ambiente, como consecuencia de las actividades humanas basada en un estilo de desarrollo industrial-productivo, cuya matriz energética principal está fundamentada en los hidrocarburos (petróleo, gas y carbón), es evidente, y tiene graves consecuencias para la vida: cambios extremos del clima, destrucción de flora y fauna, aumento del nivel del mar, efecto invernadero.

De los 10 riesgos globales presentados a principio de este año en el Foro Económico Global de Davos (consulta a expertos), identificados como amenazas para la  próxima década, 6 están asociadas al cambio climático, a saber: efectos del cambio climático, meteorología extrema, pérdida de biodiversidad, daños humanos al medio ambiente, crisis de recursos naturales y crisis de medios de subsistencia.

En función de esta cruda realidad, se hace necesario que las naciones, alienadas con las medidas acordadas en el Acuerdo de París de 2015, tomen las acciones prácticas para mitigar, en primer lugar, los efectos negativos del cambio climático y reconstruir un modelo de desarrollo basado en el uso de energías limpias, llevando ese mandado  a la agenda política  de los gobiernos en todos sus niveles (nacional, regional y local).

La política como el arte de gobernar y gestionar la vida colectiva, debe asumir el tema del cambio climático y agregar en su agenda política las medidas, acciones y propuestas, que desde su ámbito de competencia, contribuirían a edificar  una sociedad ambientalmente sustentable. En tal sentido, desde los gobiernos más cercanos a la gente, hay que apoyar y propiciar iniciativas que mejoren la calidad de vida ambiental y establecer mandatos legales  que regulen y propicien las mejores prácticas ecológicas en lo social y en lo económico-productivo.

Sabemos que los políticos y la política,  actúan generalmente basados en el cálculo del poder, pensando a corto plazo, y ello puede afectar negativamente la puesta en prácticas de las políticas ecológicas sustentables, que darán resultados  en un horizonte de tiempo mayor que el de los políticos.

El esfuerzo de pedagogía política para crear conciencia sobre el cambio climático,  debe ir en dos ámbitos: el primero, para sensibilizar al liderazgo político, porque desde el poder, es el que toma decisiones para afrontar los problemas colectivos, respondiendo con medidas o políticas públicas; en segundo lugar, elevar la conciencia ambiental de los ciudadanos y sobre todo de los niños, que son los que deberán afrontar el mundo del futuro.

Muchos países ya tienen delineado o elaborado sus planes  de desarrollo sustentable para  ir descarbonizando sus economías y modelos de organización social, y así  contribuir al desarrollo de un nuevo estilo vida colectiva basado en el uso de energías limpias.  La transición energética es un proceso complejo y muchas naciones- sobre todo las más pobres- no cuentan con los recursos para llevar a cabo ese tránsito a corto y mediano plazo. De allí la importancia de fijar una agenda y metas para la transición energética y adoptar políticas  coordinadas a nivel multilateral para apoyar con recursos a las naciones más pobres, que no podrán hacerlo a motu proprio.

El cambio climático es el mayor reto para la humanidad, entendida como una única comunidad que habita un único planeta. Los estudios científicos revelan que estamos en un punto crucial en términos del cambio climático y lo sentimos en la vida cotidiana en muchas partes del mundo: fuertes nevadas, incendios, inundaciones, intensas olas de calor o de frío.

Los políticos son actores fundamentales para que podamos reconstruir un mundo sustentable para las futuras generaciones. La agenda política debe estar marcada por la cuestión ambiental como un eje de acción, para que nuestras sociedades puedan cambiar y rediseñar un nuevo estilo de vida colectivo que haga sostenible en el tiempo la vida en el planeta. Es el gran reto que tenemos hoy: que los políticos y los ciudadanos, desde sus respectivos ámbitos de acción contribuyan al éxito de esa gran tarea que tenemos, salvar al planeta. Debemos ganarnos las mentes y los corazones de los políticos para afrontar el asunto del cambio climático con éxito.

*Politólogo / Magíster en Planificación del Desarrollo.

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