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Más que un año perdido, el 2022 fue de retroceso en materia electoral

El CNE quedó paralizado por la salida de la rectora Tania D’Amelio, lo cual evitó que se hicieran cambios fundamentales en el Registro Electoral, una realidad que aumenta la brecha entre votantes potenciales y votantes inscritos

Héctor Antolínez

El año 2022 se acerca a su fin y con este se concreta la pérdida de oportunidades por parte del CNE para avanzar en materias fundamentales para el ecosistema electoral venezolano, uno que no mejoró y tampoco permaneció igual, de hecho, empeoró.

Con la interrogante de cuándo serán las elecciones presidenciales (por reglamento corresponden a finales del 2024, aunque el chavismo ha asomado mediados del 2023) queda claro que ya sea por falta de voluntad política o tiempo, el CNE no podrá terminar con las tareas que al menos desde las fuerzas democráticas se le pedían como parte de las garantías electorales.

Dejando a un lado actuaciones fácilmente criticables como la del referendo revocatorio de enero, en el que el órgano estableció condiciones imposibles de cumplir para los promotores de esta iniciativa, el Poder Electoral se ha mantenido en deuda con lo referente a las elecciones regionales del 2021.

Nélida Sánchez, coordinadora nacional de contraloría electoral de Súmate, explicó que en lo referente a los comicios del 2021 ya se cumplió un año sin que el CNE haya publicado los resultados oficiales en la gaceta electoral, pero ese no es el único problema en esta materia.

“Además de no haber publicado los resultados, otra cosa que el CNE debió haber publicado y no lo ha hecho, es lo que se conoce como el jerárquico de los partidos, es decir, la cantidad de votos y el porcentaje de los mismos que cada organización alcanzó en las elecciones”, dijo.

Sánchez dijo que es gracias a este jerárquico que se pueden conocer cuáles son los partidos que tienen que ir a un proceso de recolección de firmas para revalidarse, y cuáles son los que por la cantidad de votos obtenidos, no tienen que hacer este proceso.

“En general el CNE no ha rendido cuentas de lo que fue el período del 2021”, comentó Sánchez.

Además de las omisiones del Poder Electoral en lo relativo a las elecciones del 2021, durante ese año, y todo el 2022, la deuda en el campo legislativo sigue existiendo: “No se hizo nada (…) eso es algo que se resaltó al principio del año con la necesidad de tener una Ley de Referendos que debió haber sido presentada en el país en el 2002 y todavía no existe”, explicó Sánchez.

Además de la Ley de Referendo, el máximo ente comicial tampoco ha presentado una reforma a la Ley Orgánica de Procesos Electorales, un instrumento legal necesario ya que, según recordó la experta electoral, “desde que en el año 2015 el TSJ desaplicó algunos de los artículos de esa ley, muchos temas electorales han quedado a criterio discrecional del CNE a través de reglamentos.

El Registro Electoral, la peor de las deudas

De todas las áreas en las que el CNE pudo haber trabajado a lo largo del año, ninguna es tan importante como el Registro Electoral, el cual cuenta ya con una brecha de millones de personas entre votantes potenciales (mayores de 18 años) y votantes formales (los que están inscritos para poder votar).

Nélida Sánchez dijo que en esta materia “no se ha cambiado en nada” y estimó en casi 3 millones de personas la brecha entre los que deberían poder votar y los que están inscritos para hacerlo.

“El CNE no ha sumado esfuerzos de ningún tipo para reducir esta brecha”, sentenció.

Entre las críticas que la experta electoral hizo, destacó la negativa del CNE en crear puntos de inscripción, no solo dentro del país, sino también fuera del territorio nacional. “No se ha hecho nada con los puntos en el exterior, ni siquiera se ha discutido cómo se va a tratar ese tema. El rector Enrique Márquez presentó un reglamento en el directorio y no fue debatido”, dijo.

Sanchez dijo que existe la posibilidad de que el CNE haya estado trabajando en mejoras para el sistema electoral, pero sin que estas hayan sido confirmadas por el ente comicial, las carencias del Registro Electoral siguen siendo el principal condicionante para las elecciones presidenciales en el país.

Con un Registro Electoral incompleto y un CNE funcionando a medias por la ausencia de uno de los cinco rectores principales, queda la duda de qué tipo de condiciones electorales se presentarán al país una vez llegado el momento de elegir un nuevo presidente, ya sea que este proceso se lleve a cabo en el 2024 o en el 2023, como ha asomado en repetidas ocasiones el chavismo.

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