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2023, el gran desafío de los ciudadanos

Tomada de «El Nacional»

Pedro González Caro

AD, UNT y PJ acordaron eliminar el «Gobierno interino». La madurez política de los ciudadanos debe guiarnos sin ver a los lados. La unidad es lo único que importa, las lecciones las daremos en las urnas de la primaria. Es Imperativo que este evento no nos desvíe de nuestro verdadero objetivo. No es la hora de cobrar facturas, de reacciones viscerales, ni de rechazo a los partidos. Los ciudadanos debemos actuar con la mente muy clara y saber que lo único que importa es elegir al conductor de nuestra fuerza política para recuperar la democracia. Hay que luchar para logar la elección primaria.  

El 18 de abril de 1959, Rómulo Betancourt, decretó el Día de la Ciudadanía; ese día se escogió por ser, precisamente, la víspera del día en que Venezuela dio su paso definitivo hacia la Independencia. El 18 de abril de 1810 los patriotas, enterados de la guerra española y el avance de Napoleón Bonaparte, se reunieron para dar el primer paso, de una vez, por el camino de la emancipación. Ahora, el momento exige de nosotros, tal como lo hicieron nuestros ancestros, un comportamiento ciudadano que nos lleve a concretar nuestro mayor desafío en la lucha por la libertad y por la democracia.

En democracia, los ciudadanos tienen la oportunidad de aprender y ayudarse unos a otros a formar los valores y establecer las prioridades que servirán de guía para instrumentar sus planes de desarrollo. El mandato ciudadano es la elección, en una primaria en 2023,  de un líder que conduzca el proceso político y social, hasta la recuperación de nuestra Democracia y Libertad. Nadie puede desviarse de ese camino, cualquier cosa que atente contra ese objetivo debe ser desestimada. Para lograrlo es imperativo desarrollar cultura cívica que permita construir comunitariamente los valores y principios para reconstruir la propuesta de Democracia como forma de vida, como Proyecto de país para hallar en él, el nuevo espacio de encuentro y de reconciliación de las fuerzas democráticas, pero fundamentalmente debemos valorar nuestra capacidad para poder llevar adelante esta “idea”y nuestra relación con el resto de los ciudadanos, con nuestra historia y nuestro gentilicio.

De aquí es que decimos que la democracia es un concepto mucho más amplio que una simple forma de gobierno “del pueblo para el pueblo”. La Democracia es una forma de vida.

En un régimen autoritario se elimina la disidencia en forma sistemática para garantizar la propia permanencia en el poder, se propician las discusiones y las divisiones. Por eso en la lucha por recuperar la democracia, el primer derecho que debe recuperarse es el derecho a disentir. En los sistemas democráticos lo ciudadanos deben estar bien formados para recibir las distintas opiniones de manera crítica y activa, esta idea se conoce como “Tolerancia Política”.

Es muy difícil, para no decir imposible, que una sociedad pueda enfrentar a un régimen intolerante si dentro de su propio seno existen rasgos de intolerancia. Insisto, en la lucha por la democracia y la libertad, el primer derecho que se debe defender es el derecho a la libertad de expresión del que piensa distinto.

Es imperativo que mantengamos una línea ética que garantice todos los derechos para todos los ciudadanos con una conducta congruente, ordenada y orientada sistemáticamente al logro. No es posible luchar contra la arbitrariedad esgrimiendo una arbitrariedad como arma de lucha. No podemos llamar traidor a alguien, porque no piensa igual.

Justamente de eso es que se trata, debemos mantener muy presentes los objetivos que perseguimos; de otro modo el trabajo arduo y difícil, la lucha sin cuartel, puede hacernos olvidar para qué estamos luchando y con ello hacer nuestra lucha más larga y más cruenta.

La lucha por la libertad es una decisión que tomamos los ciudadanos en forma individual pero tiene efectos colectivos, el libre albedrío es la potestad que el ser humano tiene de obrar según considere y elija. La libertad puede entenderse como la capacidad de elegir entre el bien y el mal responsablemente. Esta responsabilidad implica conocer lo bueno o malo de las cosas y proceder de acuerdo con nuestra conciencia; este es “el valor de la Libertad”. Esto significa que las personas tienen naturalmente libertad para tomar sus propias decisiones para atender el llamado para defender la democracia, sin estar sujetos a presiones, necesidades o limitaciones.

Esto nos conduce al desarrollo del pluralismo político, que puede ser interpretado de diversas formas, por ejemplo en filosofia se refiere a los sistemas de pensamiento que reconocen más de un principio

En sociología nos referimos al sistema social que brinda gran autonomía a las comunidades locales y en economía por ejemplo se refiere a que el poder económico es distribuido entre el mayor numero de propietarios en lugar de concentrarse en solo una persona.

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