
Tomada de REUTERS/Yves Herman
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, solicitó a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que recupere su carácter de «alianza militar de línea dura» e incremente su inversión militar hasta el 5% del PIB para asumir el liderazgo de la defensa convencional del continente.
Bajo el concepto de una «OTAN 3.0», Washington urgió a recuperar el carácter estrictamente militar de la Alianza y advirtió que fiscalizará de manera directa el cumplimiento de los presupuestos, enmarcando esta exigencia en la estrategia de la Administración Trump de reajustar sus capacidades globales. Este replanteamiento estadounidense contempla la reasignación de parte de sus recursos desplegados en Europa hacia la región del Indo-Pacífico, obligando a naciones como España, Alemania y Países Bajos a trabajar en el reemplazo de esas fuerzas defensivas.
«Muchos países los están cumpliendo, algunos todavía necesitan hacer más, y seremos francos al respecto, tanto en privado como en público. Creo que eso es importante, ser honesto con los amigos, asegurarse de que puedan estar a la altura», explicó Hegseth.
De forma paralela, el Grupo de Planificación Nuclear (NPG) de la organización acordó modernizar sus capacidades estratégicas y robustecer la planificación conjunta para reforzar la arquitectura de disuasión ante potenciales agresiones externas. A excepción de Francia, que conserva su soberanía doctrinal, los Estados miembros reafirmaron el compromiso de compartir los riesgos y cargas financieras de la misión nuclear colectiva para mantener una postura operativa que preserva la paz.








