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Una mirada a la protesta

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Ganador del 1er Concurso de Ensayos y/o Fotografía de PolitiKaUcab: Una mirada a la protesta.

Mayo/junio 2014

Autor: Harold Miñarro

Estudiante del 1er año de Derecho – UCAB

 

Una mirada a la protesta: El desenvolvimiento de las manifestaciones en Venezuela en el primer trimestre del año 2014 desde una perspectiva comparativa con otros movimientos de manifestación en general en el mundo, a través de una evaluación histórica, política y jurídica, como una visión integral de la misma con sus características más benefactoras y las más perjudiciales analizadas.

***

Venezuela, la tierra del petróleo y que en los últimos años debido a su gran crecimiento demográfico y dificultades económicas ha alcanzado renombre, aun mayor, en los medios internacionales durante el gobierno de Hugo Chávez y recientemente de Nicolás Maduro, hoy tiene una historia más valiosa que contar: la protesta. Entiéndase esta «protesta» para este ensayo como la movilización de varios sectores de la población de un país por un objetivo ya sea político, social, cultural o de cualquier otra índole.

Durante finales del año 2013 ya varios economistas (Asdrúbal Oliveros, Richard Obuchi, Eduardo J. Ortiz, entre otros) señalaban que el siguiente año sería muy “duro” para la economía venezolana, en el sentido de que, de no tomarse las correspondientes medidas económicas para aplacar la abominante coyuntura, la situación se tornaría mucho peor. Sin embargo, estas no fueron únicamente declaraciones por parte del sector de la economía, como lo hacía la Academia Nacional de Ciencias Económicas[1]; sino también los partidos políticos como Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo, Voluntad Popular; las asociaciones civiles, las sociedades mercantiles, el sector privado de la nación, entre otros. También, el Banco Mundial; alegando que se debían tomar mejores medidas como incentivar la inversión en el sector privado (medida de la cual el gobierno no manifestó interés en la práctica), disminuir las regulaciones tan exigentes de la nueva Ley Orgánica de Costos y Precios Justos (dictada por el Presidente Maduro en el marco de la Ley Habilitante concedida polémicamente en el mes de noviembre de 2013), la política económica cada vez más restrictiva y agresiva con la desaparición de los anteriores organismos del Indepabis y la Sundecop para la creación única de la Superintendencia de Costos y Precios Justos, la implícita devaluación del bolívar con las subastas generadas y propiciadas a partir del SICAD II, entre otras medidas susceptibles a la crítica por un lado y a la reverencia por otro; causarían incertidumbre en medio de la sociedad venezolana y con el paso del tiempo agravaría la situación política.

Y es que al momento de iniciar esto cabe destacar que en Venezuela confluyeron una gran cantidad de factores económicos, políticos y sociales para que se incentivara esa situación de inestabilidad nacional de toda índole: la agresiva política económica que busca exorcizar a la presunta guerra del mismo carácter, la disminución porcentual de la popularidad del gobierno de Nicolás Maduro considerada por algunos como un proceso de progresiva deslegitimación, la desaparición cada vez más acentuada de personajes de la oposición en las instituciones políticas del país, la excesiva utilización de los medios radioeléctricos por parte del gobierno para transmitir mensajes, entre muchas más causas, confluyeron para que entre la trifulca política de la MUD y el PSUV, los estudiantes se pronunciaran en contra de las medidas del gobierno por considerarlas inapropiadas, iniciando una jornada continua de manifestaciones a lo largo y ancho del país. Esto, el movimiento estudiantil venezolano y su integración de asociaciones, organizaciones no gubernamentales, movimientos sindicalistas, personajes políticos y más, demostraron un ambiente de deseo de inconformidad popular que llamó la atención internacionalmente y esto amerita una evaluación, una mirada a la protesta.

Como antecedentes.

Desde la perspectiva que otros movimientos de protesta tuvieron de influencia en la actual de Venezuela, tomo los que considero más importantes, no considerando todos los históricos en su globalidad, ni los de todo el mundo, pero sí los venezolanos más recientes e internacionales con objetivos comunes.

Es reconocido, según autores[2], que el período de las protestas en Venezuela anteriormente, durante el período democrático a partir del Pacto de Punto Fijo hasta el año 1999, comprendió protestas convencionales, confrontacionales y a veces, violentas. Las primeras eran las más habituales, pero las protestas distinguirían según su naturaleza por demandas socio-económicas y las de naturaleza civil-política. La primera naturaleza funcionaba de forma típica, pero en períodos de inestabilidad política concurrían períodos de violencia y protestas de naturaleza civil-política mucho más pronunciadas. El promedio de violencia, según Provea, durante este período alcanzó hasta 2,67 protestas diarias en Venezuela; que aumentó a 3,5 protestas por día durante los inicios del primer gobierno de Hugo Chávez Frías. Adicionalmente, para interés del análisis presente, Provea señala que durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, y a causa también del Caracazo, la represión se intensificó de tal manera que una de cada tres manifestaciones era reprimida, produciendo un saldo de muertos. Dicho esto, realmente no es muy diferente con el panorama contemporáneo, que, mientras durante el segundo gobierno de Chávez la represión disminuyó intensivamente, en la actualidad, en el gobierno de Nicolás Maduro, porque es él quien está ejerciendo el poder, la represión ante las protestas que hoy todavía continúan lideradas por los estudiantes, ha aumentado peligrosamente, igualmente generando un saldo de muertos por cuerpos de seguridad del Estado como también por cuerpos paramilitares y “encapuchados” armados, ocasionando un saldo de 42 fallecidos desde el 12 de febrero de 2014 hasta finales de abril. La realidad hoy, no es muy distinta a la de ayer, pese a siempre satanizar el pasado y hablar de revolución.

El crimen en Venezuela, la impunidad y la inseguridad, ha sido uno de los ejes más proclamados por las personas, independientemente de su bando político. Sin embargo, los estudiantes universitarios siempre han tomado un papel relevante en las manifestaciones históricas cuando de esto se trata, como ocurrió allá en el año 1999 cuando Cumaná vivió dos días de protesta intensificada por el asesinato de un estudiante de química Ángel Luis Castillo Muñoz de 21 años del Instituto Universitario de Tecnología de Cumana (IUTC) a manos de los cuerpos de seguridad, generando como resultados: la sede de la gobernación incendiada,  el secretario general de gobierno y el jefe de la policía destituidos, saqueo de comercios, estudiantes heridos y ciudad militarizada; esta protesta se trasladó después a las universidades caraqueñas, con las mismas intenciones[3]. Y es que esto, no es una novedad, sino al contrario que es un espejo de lo que se ve hoy en lo que sucedió con la protesta en Táchira cuando se produjo un intento de violación de una estudiante en la Universidad de los Andes (ULA) que desencadenó la oleada de protestas también con el apoyo de otros estudiantes y el posterior encarcelamiento de los dirigentes estudiantiles Reinaldo Manrique, Leonardo Manrique y Jesús Gómez, puestos presos por el SEBIN bajo juicios de orden militar, violando así el derecho al debido proceso por el que los estudiantes tienen derecho a ser juzgados por su jurisdicción respectiva y sus jueces naturales. Estamos hablando de civiles, estudiantes, no de militares[4]. Todo esto desencadenó la oleada de protesta que se vive en el presente en Venezuela, la intensificación de la represión, el enseñamiento contra los estudiantes, la violación de derechos civiles y políticos de convenciones y acuerdos internacionales, como de la misma Constitución.

Seguidamente, y además por tomar más casos de interés evaluativo, en el año 2007 también se dio participación valiosísima de los estudiantes a través del llamado movimiento estudiantil, que se manifestó en contra del gobierno de Chávez cuando inicialmente, se estableció la no renovación de la concesión al canal de televisión RCTV, que dicha medida adquirió posteriormente una evaluación negativa por la mayoría venezolana al ser el segundo canal más visto en Venezuela. Seguidamente, el Movimiento Estudiantil de Venezuela adquirió mayor formación y preponderancia, un rol importante, durante la propuesta de Reforma Constitucional del Presidente Chávez en diciembre del año 2007. El Movimiento Estudiantil Venezolano (de ahora en adelante, resumo M.E) tomó parte en la acción de protestas contra la reforma constitucional que pretendía instaurar los Consejos Comunales en la Constitución, de garantizar la perpetuidad en el poder del mandatario, modificar las instituciones políticas del país, eliminar la autonomía del Banco Central de Venezuela sometiéndolo al poder del Estado, obligar a los municipios a integrar a los Consejos Populares a sus Consejos legislativos municipales y entre otras medidas que favorecerían y acrecentarían el poder del régimen chavista en la toma de decisiones a nivel nacional, regional y local, opacando así cualquier intento de subversión o contrariedad a sus disposiciones políticas. Es allí cuando el M.E comenzó a movilizarse alrededor de todo el país a través de las universidades fundamentalmente hacia plazas y tomando las calles para manifestar su negación hacia el referéndum. El resultado final, polémico, estableció el rechazo del 50% hacia la reforma constitucional contra un 49% (cifras aproximadas en cuanto se realizaron dos bloques de elecciones). El M.E desempeñó así un papel fundamental para que esto ocurriera aunque posteriormente otras metas como la perpetuidad del poder del Presidente, no se pudieran evitar ante la enmienda constitucional en el año 2009, donde los resultados finales aprobaron dicha propuesta.

Es así como ya hoy, a iniciados del año 2014, ya durante meses previos de preparación y organización entre dirigentes de varias universidades, el M.E se alzó nuevamente contra el gobierno al que consideran ”ilegítimo” de Nicolás Maduro por las constantes fallas en casi el primer año de su mandato: devaluación del bolívar en un 40%, eliminación de CADIVI y establecimiento de diversos tipos de control cambiario CENCOEX, SICAD y más recientemente SICAD II, trucando aún más la economía venezolana, cierre del año con alrededor de 2500 muertos por homicidios según cifras del Observatorio Venezolano de Violencia (OBV), con una cifra de 90% de impunidad, la corrupción política y administrativa, la no nueva reestructuración de los rectores del Consejo Nacional Electoral y del Tribunal Supremo de Justicia tras haber finalizado cada uno sus respectivos períodos. Ante los hechos que dieron inicio a las protestas en este primer trimestre que ya fueron mencionados, se instauró paralelamente con varios de los dirigentes estudiantiles nacionales la Junta Patriótica Estudiantil y Popular de Venezuela con el Manifiesto de Mérida en el cual establecían sus objetivos claros. En resumidas cuentas:

1- El retiro de los cubanos de las Fuerzas Armadas Bolivarianas.

2- La garantía de las libertades individuales y colectivas: de expresión, de información, de reunión.

3- Disolución y desarme de los grupos paramilitares del Estado, que ya en declaraciones de otros jefes de gobernación chavistas han reconocido como los colectivos bolivarianos.

4- La liberación de todos los presos políticos y estudiantes detenidos por manifestar y disidir, y el regreso de los exiliados.[5]

Pero esto no es más que una de miles de solicitudes de todos los venezolanos y de muchas que se han realizado en las declaraciones del M.E de los cuales no todos sus dirigentes se integraron a dicha Junta Patriótica.

En otros países.

Tomo para este caso, los países que en sus respectivos territorios se iniciaron una oleada de protestas con la misma naturaleza que Venezuela, haciendo analogía de ello y con su caso a los venezolanos. Tomando solo algunas situaciones particulares y puntuales que bastan revisar.

Tal es el caso de por supuesto, la Primavera Árabe, donde algunos analistas los identifican como el período en que  varios países del Norte Africano y también del medio oriente se manifestaron en contra de sus regímenes autoritarios. La primavera árabe tuvo como sus principales exponentes del movimiento a Túnez, Egipto, Libia y Siria. Pero especial mención requieren para este análisis el caso tunecino y egipcio por cuanto se desenvolvieron con menor violencia que los dos últimos, tenían objetivos más claros y, como la situación que actualmente está en Venezuela, no desembocó en una guerra, aunque sí en un conflicto severo.

También requiere evaluación en este aspecto el caso de las protestas en Ucrania, que pese a su gran preponderancia respecto a la injerencia de Rusia con respecto a su territorio, también se dirigieron con negación hacia el Presidente Víctor Yanukóvich por su política exterior con respecto a la Unión Europea y Rusia, su política económica y la situación de inestabilidad política reinante. Que si bien, no hay un papel protagónico de los estudiantes, lo hay de la sociedad civil en sí.

También se evalúa superficialmente el caso de Chile, que pese a no tratarse de una manifestación a la situación política, se trato de la relevancia que tuvo el Movimiento Estudiantil Chileno para presionar al gobierno a una reforma constitucional y también de una reforma educativa en que la educación ya no representase una forma lucrativa, sino responsabilidad gubernamental.

El caso tunecino.

Túnez entró en período de protestas tras el decaimiento de las condiciones de vida por su crisis económica de 2008, que tras el suceso de la autoinmolación y suicidio del estudiante de 26 años Mohamed Bouazizi, la ondeada de la sociedad civil se manifestó a favor de nuevas medidas económicas que favorecieran al país y no a un grupo pequeño del Estado. En la serie de protestas, se estableció el régimen típico del Estado represor, ocasionando que el día 18 de diciembre, día después de la autoinmolación, dos personas murieran; el 8 de enero nueve muertes y el 13 de enero con 13 muertes más, haciendo una escalada de violencia cada vez más grande por los cuerpos policiales. Se colocaron muchos detenidos y finalmente privados de libertad, quedando vistos como presos políticos. Las constantes marchas realizadas así como también la intervención por parte Anonymus en páginas del gobierno tunecino. Se declara toque de queda en más de tres ciudades del país, finalizando con tanta presión sobre el Estado en la renuncia del gobierno por Ben Alí. Se instaura un gobierno provisional de transición con Mohamed Ghannouchi que no prosperó y también tuvo que renunciar, hasta que finalmente se instauró un nuevo gobierno electo por la población con la Asamblea Nacional Consituyente en octubre de 2011 y Presidente en diciembre.

El caso egipcio.

Egipto entró en su oleada de crisis con inspiración tunecina, 21 días después de haberse iniciado en el caso anterior, dado esto, las quejas similares: se buscaban mejores condiciones de vidas, mejores salarios, la carencia de vivienda y de alimentos. La Ley de Emergencia a la que está sometido Egipto le da amplia facultad de actividad a las fuerzas policiales, no se garantizan los derechos constitucionales y genera un estado completo de inseguridad jurídica, al no haber forma ni manera de ejercer libremente los derechos, casi como un estado anárquico, bajo una autoridad plenipotenciaria. Lo cual desembocó en las oleadas de protestas que se ejercieron por todo el país y fue ampliamente estudiado por el Instituto Albert Einstein, por la envergadura de este acontecimiento, que en un país como Egipto, las protestas eran cosa frecuente, hasta el año 2011 que se tornó de gran relevancia. En similitud y analogía al caso venezolano, el gobierno de Hosni Mubarak buscó dispersar las manifestaciones a través de cañones de agua, gases lacrimógenos mientras se enfrentaban a los piedrazos de los manifestantes e irónicamente, cerraron la red social de Twitter al acceso egipcio. Durante estas protestas fallecieron alrededor de 30 personas, mientras el gobierno bloqueaba todo tipo de acceso a internet con los servidores egipcios para acortar la comunicación y las convocatorias de los manifestantes, pero proponía nuevas reformas para un mejor sistema.  Sin embargo, los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes continuaron, hasta que Suez se militarizó. Reuters menciona que la cifra de fallecidos a causa de la violencia y otros accidentes llegó hasta cien. Las reacciones de los manifestantes eran similares a las de Táchira y Caracas, puesto que atacaron sedes de comisarías de policías liberando a manifestantes, dispersaron los tanques militares dejándolos graffiteados. El resultado de las manifestaciones fueron progresando en cuanto tanto militares de las Fuerzas Armadas como jueces del país se integraron y unieron con los manifestantes, negándose de tomar las armas contra su propio pueblo. Persistió la situación de enfrentamientos entre adeptos al gobierno de Mubarak con los manifestantes hasta que finalmente fue anunciado por la jefatura la dimisión del gobierno de Mubarak, dejándolo en manos de una Junta Militar dirigida por Mohamed Hussein Tantawi de la cual no se prosperó, convocándose a los comicios electorales en el que resultó electo en 2011 Mohamed Mursi, que instaurando un gobierno absolutista en torno a la figura del presidente, sufrió un golpe de Estado y fue tomado preso, instaurándose el gobierno de Adli Mansur, en un clima que propició el declive de las protestas y la aceptación del nuevo gobierno.

El Euromaidán.

Es así como se le conoce al conflicto ucraniano-ruso, que ha sido de gran relevancia internacional por lo que respecta hoy día, contra el gobierno prorruso de Yanukóvich. La oleada de protestas en Ucrania fungió como expresión del descontento poblacional respecto a las decisiones manadas de la figura de quien fuera presidente de Ucrania Yanukóvich. Se considera de suma importancia estas manifestaciones por la influencia que tuvieron sobre Venezuela por diferentes razones, la población de tendencia europea en Ucrania luchaba por la libertad de su país de toda injerencia rusa, como también buscaron resistir a cualquier tipo de represión policial y militar con lo cual se buscaron armar por cuenta propia, desarrollaron y mejoraron el uso de las barricadas (que también tuvieron aplicación en Serbia durante el gobierno de Milosevic). El conflicto, iniciado durante noviembre de 2013, se extendió hasta la relativa finalización que tuvo en febrero. Durante este tiempo, los enfrentamientos entre los cuerpos de seguridad del Estado como también de los grupos de resistencia dejó un saldo de 82 fallecidos por la resistencia y 16 por los cuerpos de seguridad, aunque un número mucho menor de detenciones que en Venezuela, registrándose 234 detenciones y 140 privativas de libertad contra las 2864 detenciones registradas por el Foro Penal Venezolano como se indica[6].  Así como también la Rada –parlamento- dictó las famosas leyes “antiprotestas” que limitaban el derecho de manifestar, expresarse y reunirse públicamente que en esencia, algunas de sus disposiciones violentaban las de la Declaración Universal de Derechos Humanos, aunque se prestarían para distintas interpretaciones en cuanto a su posible violación del Pacto Internacional de Derecho Civiles y Políticos. Sin embargo, varias de estas leyes terminaron por ser derogadas. Finalmente, el conflicto parcialmente cesó cuando en febrero se reunieron los Ministros de Exterior de Polonia, Francia y Alemania con el presidente Yanukóvich y que a través de su mediación se llegó a un nuevo acuerdo con la oposición ucraniana con el cual se adelantaban el proceso de elecciones en Ucrania, se proponía un gobierno de coalición y asimismo, una reforma constitucional. Sin embargo fue el 22 febrero, que se tomó posesión del poder cuando Yanúkovich se retiró de la capital ucraniana por un Congreso y el Parlamento declaró su destitución sin previa investigación según lo que dispone la Constitución ucraniana. Sin embargo, esto no significó la finalización de las protestas en Ucraniana, sino que la situación continuó en polémica y con resolución que rechazaba la anexión de Crimea y Sebastopol a Rusia[7], además de la intervención militar rusa en el territorio de Ucrania, situación que no ha podido detenerse, pero no es línea de interés al ensayo.

En cuanto al caso de Chile, tiene especial interés la participación que tuvo el Movimiento Estudiantil sobre la toma de decisiones que se ha realizado en Chile, dicho movimiento cobró importancia durante el año 2011 y 2012, que como el M.E venezolano, continuó siendo reprimido por el gobierno. Se llegaron a presentar gran cantidad de denuncias frente a las respuestas violentas realizadas por los Carabineros de Chile como fuerzas de seguridad del Estado, pero que fueron desestimadas. La primavera chilena (que en verdad fue durante el invierno chileno) perseguía unos objetivos claros: la reforma del sistema educacional chileno y posteriormente de la Constitución. La relación aquí consiste pues, en que al M.E se le integraron posteriormente parte de los gremios y sindicatos de trabajadores de Chile en calidad de apoyo y soporte de sus decisiones igualmente que miembros de las Universidades, profesores, liceos públicos y privados, instituciones, acrecentándose cada vez más el movimiento. Este movimiento presentaba su propio plan de reforma concreto, dirigido por la Confederación de Estudiantes de Chile, similar en su estructura al Manifiesto de Mérida. Sin embargo, el M.E chileno tuvo la necesidad y la obligación moral de reunirse en varias ocasiones con el Presidente Piñera y también con el Ministro de Educación (los dos que hubo en ocasión) para discutir los planes de reforma, los cuales los estudiantes rechazaron varias veces por no contemplar los puntos perseguidos por ellos o ser insuficientes, también el MinEduc se limitaba a rechazar la propuesta de la Confech (Confederación de Estudiantes de Chile). Fue habitual la dispersión de las manifestaciones con el Guanaco, los carabineros y las bombas lacrimógenas. Se convocaron a paros nacionales tanto en escuelas y liceos como en los puestos de trabajo, generando gran conflictividad con las gobernaciones como por ejemplo con el Alcalde Cristián Labbé y de Sabat.

Conclusión: Una mirada a la protesta en Venezuela.

Como pudimos observar entonces en los casos anteriores, que sirven de fundamento para comprender con mayor sabiduría el por qué de las manifestaciones en Venezuela, su influencia, sus prácticas, sus propósitos e incluso, un vaticinio de lo que podría ser su éxito a su futuro.

La protesta en Venezuela, como vemos tiene sus raíces en el descontento social de un grupo, como ha sido el caso de Túnez y Egipto, pero que posteriormente, durante el Gobierno de Nicolás Maduro, que la situación se agravó de una forma descalabrada y con una demagogia evidente, que el descontento se esparció e incrementó entre varios sectores diferentes de la misma población venezolana, hasta el punto de lo vergonzoso, propiciando una oleada de protestas apoyadas por un gran sector como en Ucrania (aunque este sector sea cada vez menor en el oriente de su país) y dirigida por los estudiantes como en el caso de Chile. La realidad es que el M.E en Venezuela es una noción histórica que no es una novedad para la comunidad internacional por cuanto los gobiernos autoritarios tienden a reprimir la disidencia y más aún cuando pareciera una enfermedad esparcible, pero es por ende prueba que la fórmula de más represión, menos protesta, no es real, sino que por el contrario, incentiva más a protestar. Que las leyes antiprotestas terminan por ser evadidas y desconocidas por la sociedad por no tener un fundamento axiológico del Derecho, como es el caso de Ucrania y que también llegó a darse en Chile, como hoy en Venezuela ocurre por la Sentencia del TSJ respecto a la interpretación del Art. 68 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela[8] que si bien, el ejercicio de la protesta no es un derecho absoluto que se imponga por encima del amparo a la propiedad pública o a la seguridad ciudadana, el Estado no puede prohibir una manifestación sino al contrario, dar garantía de que se pueda desenvolver en plenas condiciones de paz y resguardada por la seguridad del Estado, la única obligación de los manifestantes por ley para su acto es “participarlo con veinticuatro horas de anticipación cuando menos”[9] . Vemos históricamente, en Venezuela y en el mundo, que los estudiantes han ejercido un rol fundamental para el desarrollo de una mejor política para el país como se dio en los años pasados de Venezuela cuando el M.E impidió la reforma constitucional, independientemente que después el gobierno se las arreglara para imponer una enmienda en su lugar, y como también a lo largo de la historia, los estudiantes han conformado ese sector estabilizador de la política que cuenta con gran respaldo popular de muchos partidos, del sector privado, de la comunidad internacional y de la sociedad civil per sé.

El efecto del M.E fue detonador en Venezuela, porque incentivó la presión sobre el gobierno para un régimen que cumpliera con la Constitución: se convocó los preparativos para una nueva selección de los próximos rectores del CNE, después de 11 años del último diálogo se instauró una nueva mesa de diálogo donde la oposición por primera vez en varios años tuvo la oportunidad de aparecer en televisión por un tiempo prolongado y decirle directamente las deficiencias al gobierno en cadena nacional, aunque esto fuera criticable por haber omitido la participación de los estudiantes, quienes son los protagonistas, en definitiva, de la protesta en Venezuela. A lo cual se sumaron dirigentes políticos, partidos, sociedad civil, sectores, como nos dice la historia y han permanecido en la llama de presionar al gobierno por mejores condiciones de vida para todos los venezolanos. Mientras han aguantado el asesinato de más de 20 estudiantes, también han muerto civiles, policías y cada víctima le guardan su debido respeto e invitan a seguir luchando, contra un Estado represor que no garantiza la imparcialidad de los demás poderes, el cumplimiento de la Constitución, ni tampoco pareciera tolerar la disidencia. Es por eso que los estudiantes y el resto de los venezolanos permanecen en las calles, con una propuesta específica y no proponiéndose sentarse a dialogar con el gobierno en tanto se cumplan con las exigencias específicas de liberar hasta el último estudiante y venezolano detenido arbitrariamente, la selección de los nuevos magistrados y rectores, la liberación de los presos políticos, entre las demás. Sin embargo, considero pues, que para evitar extender las protestas y evitar el desgaste físico de la protesta, el M.E prontamente deberá plantearse un mínimo de exigencia, con lo cual puedan a partir de ello cumplido, sentarse a dialogar con el gobierno, pero con las condiciones garantizadas para ello y discutir otras más imperiosas.

¡Venezuela está en manos de los estudiantes!

[1] Véase: Pronunciamiento de la Academia Nacional de Ciencias Económicas del 29 de enero de 2014.

[2] López Maya, Margarita (2006) Novedades y continuidades de la protesta popular en Venezuela. Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales. 12. (1) .

[3] López Maya, Margarita (2002) Protesta y cultura en Venezuela: los marcos de la acción colectiva. Buenos Aires: Editorial CLACSO. Pp 111 y 112.

[4] Constitución de la República Bolivariana de Venezuela: Art. 58 Sobre el debido proceso, numeral 4 sobre el derecho a un juez natural.

[5] Junta Patriótica Estudiantil y Popular (2014) Manifiesto de Mérida. [Documento en línea] Disponible en: http://www.noticierodigital.com/2014/03/manifiesto-de-merida-estudiantes-conforman-junta-patriotica-y-aseguran-no-querer-dialogar-con-el-gobierno/

[6] Gráfica personalizada de informe de detenciones. Foro Penal Venezolano. [Disponible en línea]: http://foropenal.com/chart/detenidos?fechaDesde=12/02/2014%2021:18&fechaHasta=18/05/2014%2021:18&

[7] Resolución 68/262 (2014) Organización de las Naciones Unidas.

[8] Véase Sentencia de la Sala Constitucional (2014). Caso Gerardo Sánchez Chacón. [Sentencia en línea] Disponible en: http://www.tsj.gov.ve/decisiones/scon/abril/163222-276-24414-2014-14-0277.HTML

[9] Ley de partidos políticos y reuniones públicas (2010) Artículo 43. Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela. Extraordinario. N° 6.013.

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