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Entre socialismo y capitalismo

Capitalismo y socialismo (1)


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Carlos Romero Mendoza / 30 de octubre de 2014

Finalizada la dictadura de Pérez Jiménez, por allá en el año 1960 se aprobó el Proyecto de Ley de Regulación de Alquileres, que vino a enfrentar la grave crisis de vivienda y en particular de alquileres que vivía el país en ese momento.

En el debate de la Ley de Regulación de Alquileres de 1960, un diputado de apellido Villaroel, advertía que ya desde 1939 el Estado a través de decretos y resoluciones venía intentando intervenir en esta materia. Esa Ley de 1960, tuvo una reforma parcial en 1987 y luego en el año 1999 resulta formalmente derogada a través del Decreto Ley de Arrendamientos Inmobiliarios del 25 de octubre de 1999; por lo tanto, la intervención del Estado en los alquileres es parte de nuestra cultura jurídica y política.

Según las actas del debate parlamentario de 1960, Venezuela era un país con un déficit de 700.000 viviendas, que mayor impacto generaba en la provincia. Caracas según la exposición de motivos de aquél texto legal, era una ciudad con un elevado costo de vida; se afirmaba que la ciudad superaba para 1958 el 53% del costo de vida en comparación con el año 1945, según cifras del Banco Central de Venezuela.

Era aquella Venezuela, en palabras del entonces diputado Rafael Caldera, un país que experimentaba una importante recesión, que además, según se desprende de la exposición de motivos, en materia vivienda había sufrido un incremento de 90%, los alimentos un 43% y las medicinas sumaban con otros rubros un 60%.

Para el diputado Villaroel los traficantes de influencias, el soborno, especialmente en la época de la dictadura, elevaron artificialmente los costos de los edificios y las viviendas a tal extremo, que falseando su valor real buscaban obtener escandalosas ganancias con el canon de arrendamiento.

Para el diputado Rodríguez Bauza, el proyecto de Ley debería golpear a los especuladores y en ese sentido argumentaba que había que ir contra aquellos capitalistas entregados al imperialismo, pues ellos eran un sector nocivo para el país. Bauza afirmaba que había sectores imperialistas que se llevaban todo el beneficio que obtenían en nuestro país, descapitalizando a Venezuela, entre ellos incluía a los banqueros, empresarios agrícolas nacionales y sector industrial.

También reconocía Bauza que aquél proyecto de Ley tenía como enemigos a quienes se habían favorecido de las políticas de la dictadura.  Caldera advertía, en sus palabras ante el Congreso, que parte de la crisis de la vivienda en esa época era producto de los errores de la dictadura y de la provisionalidad que experimentó Venezuela luego de la caída del régimen de Pérez Jiménez.

Para el diputado Bauza en la sociedad capitalista era imposible solucionar el problema de la vivienda.  En este mismo sentido, y en el debate ante el Senado, el Senador Farías, invitaba a mirar hacia Rusia, en donde el problema de la vivienda los solucionaba el propio pueblo sin la necesidad de una Cámara de Construcción, a quien responsabilizaba de la crisis.

Farías afirmaba en su discurso que el modelo socialista podía resolver los problemas, y para ello, no había que tenerle miedo, simplemente había que apelar al entusiasmo revolucionario de las masas trabajadoras.

El Senador Uslar Pietri, no sólo reconocía la existencia de diversos criterios en el debate ante la Cámara del Senado, sino que además, advertía que en el problema de la vivienda como en cualquier otro problema, nadie podía pretender que el Senador Farías, un socialista convencido, pudiera sostener puntos de vista que no fueren los estrictos y ortodoxamente socialistas.

Uslar además, advertía que para el senador Farías el problema no era la posibilidad de una sacudida social importante que paralizara momentáneamente la construcción y en consecuencia, el incremento del desempleo; por el contrario, su preocupación era la espera por que en Venezuela reine un régimen socialista al estilo soviético; al respecto expresamente Uslar Pietri advirtió no estar de acuerdo ni con el pensamiento, ni con esa perspectiva, ni con esa manera de encarar el problema nacional.

Uslar recordó en su intervención, que los propios comunistas reconocían que el país vivía en ese momento una etapa de desarrollo de la burguesía y del capitalismo; por lo tanto, en varias oportunidades, los comunistas advirtieron que Venezuela no estaba madura para ensayar una etapa socialista.  Y aun así, si lo estuvieran, advirtió Uslar Pietri, el sistema socialista no podría resolver los problemas de la vivienda, de hecho, recordaba que en Rusia, madre y vanguardia del socialismo, en 40 años no lo había logrado resolver.

El Senador Farías, respondiéndole a Uslar, le advierte que la situación revolucionaria podría madurar de la noche a la mañana y en tal sentido le dijo: “hoy nos ven ustedes por ahí sin nada y mañana podemos estar en el Poder, no se asusten, pero puede ocurrir.”

¿Qué dejamos de hacer como sociedad que hoy, luego de varias décadas, una generación de venezolanos tienen que encontrarse con el debate entre el socialismo, comunismo, libertad, justicia, igualdad y democracia, como lo hicieron en el pasado sus abuelos y bisabuelos?.

Han pasado más de 50 años, y nuevamente el capitalismo, calificado de excluyente y explotador se une a la mercantilización y especulación económica con la vivienda, para justificar en Venezuela la intervención del Estado a través de la Ley para la regularización y control de arrendamientos de viviendas, aprobada en el 2011.

La gran diferencia con aquél 1960, es que entonces existía un Congreso, que además de bicameral, toleraba y servía de espacio para el encuentro y el debate respetuoso entre varias visiones políticas. Hoy por el contrario, una generación de venezolanos, no han podido experimentar la práctica de un debate político plural sobre los temas de interés nacional, porque simplemente el espacio institucional para ese debate está disminuido, por no decir inexistente.

Referencia bibliográfica:

El Proyecto de ley de Regulación de Alquileres en las Camaras Legislativas.  Colección Monografías 3.  Imprenta y Publicaciones del Congreso Nacional. 1960. Pp.276

 

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