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Editorial N° 41: Como vaya viniendo vamos viendo…

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Como vaya viniendo vamos viendo…

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Gustavo L. Moreno V.  / 30 de octubre de 2014

Una de las grandes dificultades que se nos han presentado durante toda nuestra vida republicana ha sido la construcción de instituciones sólidas y confiables. Tal vez la institucionalidad no sea algo fácil de construir por estas tierras caribeñas, en donde la improvisación, el “como vaya viniendo vamos viendo” que puso de moda Eudomar Santos en “Por estas Calles”, es el resumen práctico de nuestra cotidianidad nacional. Leyes, organizaciones, instituciones, etc; pasan muchas veces a ser un “comodín” para terminar de ganar una partida de barajas, pues pueden adoptar la función o el sentido que se le quiera dar, según las necesidades del momento. Esto ha dibujado un panorama volátil, una institucionalidad cada vez más frágil que, con la llegada del Socialismo del Siglo XXI roza el límite del absurdo. Hoy la anarquía reina en el país. Se desconfía de que el gobierno realmente tenga el poder, pues ante un Presidente que cambia a ministros claves como es el de Interior y Justicia tras la presión de los colectivos, la sociedad se pregunta ¿quién manda realmente en el país?. Las FANB se quedan en silencio ante este hecho y ante muchos otros. Los cuerpos policiales están huérfanos de institucionalidad, y como ellos, los empresarios, los comerciantes, los médicos, los enfermos, los trabajadores, los buhoneros… en fin, todos los ciudadanos.

En nuestras relaciones cotidianas muchas veces nos topamos con un discurso “oculto” que parece sentirse orgulloso de que aquí “no nos tomemos nada en serio”, de que no “nos enrollemos”, “de que nos lo tomemos con soda”…. En fin, ¡por algo somos uno de los países más “felices del mundo”!. Pero en el fondo, esta “soda” se está volviendo cada vez más en contra nuestra, cada día las cosas más simples de la vida se convierten en una tragedia, en una especie de reality show de sobrevivencia en condiciones extremas. La hostilidad cotidiana se empeña en mostrarnos que sin instituciones, sin confianza, sin compromiso público, como dicen los chamos “si no somos serios”, somos social y políticamente inviables.

Hoy debemos terminar de entender que, o construimos instituciones fuertes, sólidas, confiables y transparentes, o estamos condenados a ese estado de naturaleza, anárquico, en donde el hombre es el lobo del hombre, del que hace más de trescientos cincuenta años nos hablaba Thomas Hobbes. Entre las instituciones que hoy más que nunca reclaman la reconstrucción de institucionalidad, de la confianza y la transparencia es el CNE, pues su rol como garante de la viabilidad democrática y de la gobernabilidad es determinante.

El día de ayer 29 de octubre se presentaron a la prensa nacional y a través de ellos al país, los resultados del estudio cuantitativo sobre Percepciones de la Ciudadanía sobre el Sistema Electoral, que realizó el Centro de Estudios Políticos de la UCAB en conjunto con la Consultora Delphos. Desde el mismo momento de su presentación han estado en la sección Integridad Electoral de nuestra revista los resultados de este estudio que muestra la necesidad de reconstruir la confianza en el CNE, para lo cual es fundamental que los nuevos rectores que se nombren gocen de ciertas cualidades éticas que claramente reconoce la ciudadanía. De igual forma en esta misma sección les ofrecemos el Dossier N°09 del Proyecto Integridad Electoral Venezuela, así como algunas noticias nacionales que reseñaron la presentación del estudio anteriormente nombrado.

En la sección Opinión y Análisis les ofrecemos dos interesantes lecturas. Por un lado Juan Manuel Trak en su columna Enfoque Político ofrece su artículo titulado ¿Confianza en el CNE?, en él nos plantea la necesidad de que existan instituciones que gocen de la confianza de la sociedad para poder solucionar sus conflictos. Una de estas instituciones es el CNE, pues es la organización encargada de garantizar la transparencia de los procesos electorales, lo cual se traduce en fortalecimiento de la gobernabilidad y viabilidad política del país. Por otro lado, Carlos Romero, en su columna semanal Debate Ciudadano nos trae su artículo “Entre capitalismo y socialismo”, en donde recurriendo a las discusiones que desde el siglo pasado se han venido dando en materia de regulación de alquileres, nos muestra cómo aun el país parece anclado en discusiones bizantinas entre socialismo y capitalismo, discusiones que tenían lugar en tiempos de nuestros abuelos, pero que hoy tienen poco sentido ante las inmensas necesidades que se le plantean a la sociedad. Romero se pregunta: ¿Qué dejamos de hacer como sociedad que hoy, luego de varias décadas, una generación de venezolanos tienen que encontrarse con el debate entre el socialismo, comunismo, libertad, justicia, igualdad y democracia, como lo hicieron en el pasado sus abuelos y bisabuelos?”.

Finalmente en la sección Recomendados, Edgiannid Figueroa nos presenta un pequeño dossier sobre las próximas películas que se estrenarán en el cine y que posiblemente sean galardonadas con los premios Oscars.

La profunda crisis institucional en la que estamos sumergidos nos obliga a trabajar, cada quien desde sus espacios, por la reconstrucción de las instituciones. Hay que exigir transparencia y confiabilidad de todas ellas, y especialmente del CNE. Ese “como vaya viniendo vamos viendo” resulta ser una trampa en donde hoy pareciera que estamos ensartados.

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