Editorial

Editorial N° 47: ¿Cuál soberanía?

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¿Cuál soberanía?

Gustavo L. Moreno V. / 11 de diciembre de 2014

Si algo se percibe en la prensa nacional de esta semana es una especial angustia gubernamental generalizada. Por un lado, el Presidente sale advirtiendo del terremoto que podría acabar con Estados Unidos “por el uso de las técnicas de fracturación hidráulica (fracking, por su sigla en inglés) para extraer petróleo, método que, aseguró, “destroza” la corteza terrestre”[1]. Una advertencia un tanto sospechosa, cuando se pone en el contexto de las sanciones impuestas por el Senado norteamericano a funcionarios venezolanos por violación a los DDHH durante las protestas del primer trimestre del año; y del descenso de los precios del petróleo que hoy ronda los 55-53$, tras haberse aprobado un presupuesto 2015 en base a 60$.

Pero esta escena tenía que completarse con el persistente discurso de identificar a Venezuela con los funcionarios del gobierno y con el Proyecto Revolucionario. Por un lado el Ministro Ramírez salta a decir que la decisión de Senado Norteamericano es un atentado contra la soberanía de nuestro país, como si no tener atamel para palear la chicungunya, o hacer horas de colas para comprar la bombona de gas, o cualquier artículo de primera necesidad, no fuera una señal de que somos mucho menos soberanos que nunca, porque ni nuestras fiebres nos las podemos bajar. Por otro lado,  el Presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, declara que las sanciones del Senado Norteamericano a funcionarios socialistas del gobierno fueron sanciones contra el “pueblo de  Venezuela”, como si el pueblo llano de Venezuela invirtiera en dólares en el imperio, y tuviera visa para viajar cada vez que quiera al norte, como cualquier socialista de la quinta.

El tema de la “soberanía” y el tema del “pueblo”, son como los “monos” en los juegos de carta: un comodín en el discurso que tenemos 15 años escuchando, para completar cualquier “seguidilla” que se necesite, pues la verdad es que ni soberanía ni pueblo le importan a este gobierno.

En primer lugar, la soberanía, en el marco de la globalización y las nuevas relaciones geopolíticas y geoeconómicas, es un concepto difícil de digerir, ambiguo, complicado y complejo. La soberanía no es “hago lo que me da la gana”, ni mucho menos es “autarquía”. Cualquier definición de “soberanía” debe pasar hoy por la negociación, por el reconocimiento de la interdependencia, de la complementariedad, de la convivencia en un mundo complejo y diverso. Sin embargo, lo que sí no se puede obviar de la idea de “soberanía”, es un mínimo nivel de autonomía desde la cual insertarse en el concierto de naciones para garantizar las condiciones fundamentales que permitan al ciudadano y a la sociedad desarrollar sus potencialidades. Entonces, no podemos hacer otra cosa que preguntarle a los principales voceros del gobierno: ¿es soberano un país que ni siquiera cuenta con los insumos mínimos para palear enfermedades que acabaron con poblaciones enteras hace más de dos siglos?, ¿es soberano un país que ni siquiera puede salir a la calle sin que su vida y sus bienes estén en riesgo?, ¿o un país quebrado?, ¿o un país sin ningún adelanto tecnológico, porque hasta los centros de investigación como el IVIC se pretenden destruir?, ¿o un país que en otro momento fue pionero en la lucha contra la malaria y hoy “empaña la lucha contra la malaria en Latinoamérica”, como reseña el Nuevo Herald[2]?. Entonces, ¿de cuál soberanía habla Ramírez?, en todo caso, si la idea de “soberanía” que tiene este gobierno es de decisiones unilaterales y violación de las leyes, entonces ¿por qué hay tanto desespero por volver a convocar otra cumbre de la OPEP, y suplicar a nuestros socios, que sí supieron ahorrar durante las vacas gordas, que bajen la producción para que el precio del barril suba?… subamos unilateralmente el precio del barril y ya está… total, somos “soberanos” con nuestros recursos.

Por otro lado, las sanciones al “pueblo” venezolano no las ha puesto el Senado Norteamericano, pues “pueblo” no es lo mismo que los “funcionarios oficialistas”. Las verdaderas sanciones al “pueblo” las ha puesto un gobierno que se extravió en su propio laberinto de poder y de desconocimiento de la realidad y del diferente, las sanciones son las penurias en materia de salud y alimentación, la incapacidad para solventar el problema de la delincuencia, del agua, de la electricidad, de las enfermedades, de las vías, del transporte público… las sanciones al pueblo son los presos por protestar, por disentir, por informar… entonces, no podemos más que preguntarle al Diputado Cabello… ¿quiénes realmente han sancionado a este país para llevarlo a vivir de una manera tan miserable?

En la edición de esta semana, última por este año 2014 que tanto dolor le ha causado a este país, les ofrecemos el inicio de una nueva columna quincenal: PolitiKa de Calle, que nos ofrece el sociólogo Daniel Fermín, y que encontrarán en la sección Opinión y Análisis a partir de hoy. Se inicia con un extraordinario artículo titulado “La urgencia del cambio”. En él nos presenta cómo ese pueblo llano, sencillo, que hoy se siente defraudado por un sueño incumplido, percibe su realidad local, vive su día a día, espera, late repleto de vida debajo de una Venezuela que se hace cada vez más hostil, desigual, excluyente… a la que le urge un cambio. Este artículo, va acompañado con un video testimonial de la experiencia de su autor por el barrio El Limón.

En su columna semanal Debate Ciudadano, Carlos Romero nos ofrece cuatro reseñas interesantes de cómo desde el Municipio se compromete una sociedad con el ambiente. Su artículo “El Municipio en la construcción de una mayor cultura ambiental” nos invita a pensar cómo “recuperar el valor del Poder Público Municipal, la descentralización como política de Estado y una institucionalidad política ambiental que responda al reto que hoy nos impone los efectos del cambio climático (y) asumir efectivamente nuestra responsabilidad como custodios de la naturaleza”

En Otras Opiniones, les presentamos tres interesantes propuestas. Pedro González Caro, nos ofrece el artículo “Síndrome de la rana hervida”, en donde se pregunta si “están los venezolanos conscientes de la realidad o están sumidos en un letargo que no les permite reaccionar debido al “síndrome de la rana hervida”, es decir que se van acostumbrando a la temperatura del agua hasta que sus fuerzas les hace imposible saltar del olla.

También, Adriana Ponte nos dibuja con un ejemplo concreto, la tragedia de la polarización en la que estamos sumergidos, que impide ponernos de acuerdo de una buena vez para salir de este atolladero y rescatar la calidad de vida perdida durante estos quinquenios. Su artículo “Caracas sonó a polarización”, es un ejemplo de la polarización que significó el Festival Suena Caracas. Debe servirnos de espejo, para mirarnos, reconocernos, y evaluar en qué medida estamos siendo parte del problema o parte de la solución.

Finalmente, Miguel Moll, nos presenta un artículo llamado “OEA, democracia y petróleo”, en el nos dibuja el escenario de las próximas elecciones del Secretario General de la OEA que se hará en el 2015 y el papel de Insulza durante estos 10 años ocupando el cargo.

En la sección Recomendados, Edgiannid Figueroa nos invita a revisar el libro Shirley El periodismo continúa, de la periodista Shirley Varnagy.

Oficialistas, chavistas, opositores, pobres, ricos, de derecha, de izquierda, todos… no es fácil desear una feliz Navidad y un feliz año 2015 ante el panorama político y económico que se nos viene encima, como tampoco fue fácil la vida de quien es el sentido y la verdadera fiesta de la Navidad: Jesús; sin embargo cada año de su vida tuvo sentido, su nacimiento tuvo sentido, su crucifixión tuvo sentido… Sentido de resurrección. Por eso, aquel que nace por estas fechas es el mejor ejemplo para encarar la responsabilidad que tenemos que asumir, el futuro difícil que no espera y el presente de desconcierto en el que estamos. La esperanza de esta Navidad es que nos apropiemos de nuestra propia historia como lo hiciera en su tiempo Jesús, esa es la única forma de esperar la resurrección de este país y en él la de todos nosotros.

Desde PolítiKa UCAB agradecemos a todos nuestros colaboradores, nuestros lectores, a las autoridades y a la comunidad ucabista por este año que termina. Deseamos que esta Navidad signifique más que nunca el renacimiento de la luz, la reconstrucción de la esperanza y el reencuentro con el diferente, para asumir esa “soberanía” de la que tantos hablan y pocos comprenden.

Que tengan la mejor Navidad y el mejor 2015 posible.

Gustavo L. Moreno V

@gustavoleon70

[1] http://elcomercio.pe/mundo/latinoamerica/maduro-predice-gran-terremoto-estados-unidos-noticia-1777546

[2] http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/venezuela-es/article4374317.html

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