Entrevistas

¡Sin miedo pero sin imprudencia!

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Por: Gabriela López / 12 de febrero de 2015

Entrevista a

Djamil Jassir, Consejero Universitario de la UCAB

07La convulsión política y económica en febrero de 2014 reforzó la participación en la agenda pública del movimiento estudiantil. A un año de los eventos, el consejero universitario de la UCAB se pasea por las dificultades, ventajas y nuevos desafíos de su papel como representante estudiantil

Djamil Jassir recorre pausadamente los pasillos de su universidad. Se detiene a saludar a conocidos, hace un gesto educado a aquellos cuyos rostros le resultan familiares  y sigue su camino por la Universidad Católica Andrés Bello: la casa de estudios que desde el año 2011 ha convertido en su pasión y lucha.

En el año 2007, Djamil encontró en los estudiantes que protestaban una inspiración para trabajar por su país. Cuatro años más tarde, comenzó a estudiar Economía y decidió que en la dirigencia estudiantil podía encontrar una herramienta para unificar la UCAB: “Sin una universidad unida, no puedes impactar o unificar algo en el país. Entendí que mi universidad estaba dividida y pasaba por una crisis de representación estudiantil”.

Jassir es actualmente consejero universitario, representante de la Cámara Ejecutiva Cogres y forma parte del grupo fundador del proyecto Gabinete. Define como prioridad la creación de instituciones y explica que para lograrlo ha trabajado paralelamente desde su posición como dirigente estudiantil y como participante en los modelos de Naciones Unidas Opep —de la Escuela de Economía— y Hnmun (Harvard National Model of United Nations).

¿Cuál ha sido el momento de mayor dificultad que has experimentado como representante estudiantil?

Todos. Ser representantes estudiantil de la generación 2014-2015 no es fácil porque no eres un representante común y corriente. La sociedad civil te ve como un estilo de héroe: súper poderoso, que no cometes errores, que debes avalar todas las medidas, que somos la solución de Venezuela; cargar esa presión a los 22 años no es fácil. Ha sido una experiencia muy bonita pero muy difícil y asumirla en el 2014 es una de las cosas más duras que me ha tocado vivir. En ocasiones decides convocar a marchas y la gente te sigue, pero algunos han salido heridos y otros han estado presos. Son decisiones duras y te preguntas, ¿dónde está el límite entre dirigente estudiantil y dirigente político? Yo siempre he creído que uno tiene que avocarse a lo que uno representa: la universidad. Hace poco hicimos una encuesta en  la cual se mostró que 87% de la comunidad universitaria cree que los estudiantes deberíamos estar en la agenda pública y dar la cara por los problemas del país.

¿Por qué la exigencia de este resultado?

En este momento nuestras carreras en Venezuela no tienen ningún tipo de futuro. Puedo estudiar economía, ingeniería, comunicación social; pero no tenemos oportunidades para crecer como personas, como familia, sino que tenemos que “matar tigres” en vez de asumir nuestras profesiones. Yo creo que en el momento en el que sientes que tu futuro está perdido, tienes que recuperarlo. La gente está saliendo a las calles para defender su futuro.

06¿Cuál es el futuro que tú defiendes?

Yo lucho por tres razones muy claras. La primera razón es para que mi familia esté unida otra vez: todos mis primos y tíos se fueron del país, somos muy unidos y me parte el alma no poder compartir con ellos regularmente. Más allá de lo bonito que suena “yo quiero luchar por Venezuela”, yo quiero luchar por mi familia.

En segundo lugar, los ucabistas. Yo no he visto en ningún país gente tan increíble como los de nuestra casa de estudios: lo que aquí se trabaja y se enseña, lo que significa Venezuela para la UCAB es algo por lo que vale la pena luchar.

La tercera razón es porque hay muchas personas que creen en mí y eso me hace asumir esta responsabilidad con todo el sacrificio. Hasta agosto, que termine mi gestión, procuraré ser el mejor representante estudiantil de la universidad; no creo que lo sea, pero siempre lucho por ser el mejor. Quiero que en 20 años pueda decir que di todo. De sacrificio, voluntad y trabajo no me voy a arrepentir.

¿Cómo equilibras tu papel como representante estudiantil con el de estudiante de economía?

No es fácil. Por eso hablo de sacrificios. No es un rol bonito ni de popularidad, eso fue en el 2007; ahorita ni siquiera hay medios de comunicación para hacerse popular. Es un rol de sacrificios, de miedo, de no estar con tu familia, con tus amigos o con tu novia. Por supuesto, tampoco dedicas el tiempo que quisieras a las materias. Pero el nivel de crisis que tiene Venezuela demanda sacrificios. Yo no creo que hay que inmolarse, matarse, ir preso; creo que se necesita mucha planificación, mucha estrategia, mucha coherencia al actuar; sin miedo pero sin imprudencia.

08¿Cómo se encuentra actualmente el movimiento estudiantil?

Después de la experiencia del 2014, no somos los mismos. Tampoco lo es el gobierno. Somos una generación que entiende los riesgos —algo que no hacíamos hace un año—, somos una generación que además sabe asumir los riesgos. Somos más fuertes de lo que fuimos antes y el movimiento está mucho más repotenciado. El movimiento de la UCAB da un ejemplo frente a cualquier organización social en este momento: la universidad es una sola, tiene los principios más claros que nunca y a mí como dirigente eso me llena de fuerza. Un dirigente no es nada sin su grupo. Detrás de las decisiones que se toman diariamente está un equipo increíble que yo no había visto desde que entré a la universidad.

¿Cuáles son las fortalezas de este equipo?

Dejamos al lado los protagonismos y entendemos que hay una causa mayor. Es impresionante como en este momento ya no se discuten vocerías o malentendidos en la comunicación. Además, esta generación tiene formación porque nos dedicamos todas las semanas a capacitarnos; tiene formación y planificación. Buscamos constantemente fortalecer las fallas de cada equipo para escapar a las improvisaciones. La idea es que este sacrificio sea fuerte y que las próximas generaciones no nos vean como yo vi a los del 2007, sino que piensen en que no quieren pasar por esto, que quieran estar mejor.

¿Cuál es la prioridad del movimiento estudiantil de la UCAB?

Tratar  de hacer que la institución prevalezca frente a toda la crisis de Venezuela. Nosotros somos un oasis de conocimientos, un oasis de valores, somos una esperanza muy grande para el país, somos una institución autónoma y eso no es fácil. La autonomía y esta institución, que representan tanto para los venezolanos, tienen que mantenerse vivas y de pie. Mi prioridad es defender la institución hasta el final, para eso hay que ser muy prudentes, hay que saber cuáles batallas pelear y cuáles no, entender cuáles son las trampas. A veces la gente no entiende el nivel de crisis por el que pasamos: para este Gobierno las universidades son un problema y cada vez las ahorcan más para eliminarlas. Eso, en mi año, en mi gestión, no va a pasar; me rehúso a que pase y punto.

09Se acerca el 12 de febrero, una fecha que el año pasado tuvo un impacto para los estudiantes. ¿Cuál es el plan del movimiento estudiantil para recordar este día?

Ese no es un día para llorar, es un día para honrar y dedicárselo a los que no están con nosotros por pensar distinto. Entendemos los riesgos, pero ese día no puede haber miedo; no se le perdona a la sociedad el miedo al 12 de febrero. Al final, no hay mayor miedo que permitirle al gobierno manejar nuestras vidas a su juicio. Iremos desde la Plaza Las Tres Gracias hasta la Iglesia de San Pedro con los familiares de las víctimas, con la iglesia y otros sectores de la sociedad para honrar a los caídos. Haremos una misa en la iglesia y creo que ese simbolismo le dará mucha fuerza al país. Significa que no tenemos miedo, que estamos unidos como sociedad y que la lucha no es de un pueblo contra el pueblo, ni del guardia nacional contra el pueblo; es una lucha de toda la sociedad víctima en contra de aquellos que creen que tienen el poder absoluto, cuando en verdad le corresponde a los venezolanos. Cuando entendamos que el poder está en nosotros, el cambio será inminente.

¿Hace falta mayor participación de la sociedad civil?

Yo creo que la sociedad civil participó mucho en el 2014, no creo que haya sido un movimiento meramente estudiantil. Mi mamá sacrifica mucho tan solo apoyándome. En todas las casas de familia hay un joven y el hecho de que nosotros estemos en las calles es el sacrificio más grande que puede hacer  una sociedad. Creo que tal vez sí hace falta mayor acompañamiento de los padres a sus hijos, pero entiendo que en este momento hay que llevar la comida a la casa, luchar por mantener la familia unida y estable en una situación tan compleja; entiendo que hay riesgos, miedos y que nadie quiere perder un hijo. La sociedad civil ha sacrificado muchísimo.

10Muchas personas se abstienen de participar por temores, por falta de motivación, por indecisión. ¿Algún mensaje para ellos?

Siempre se dice que alguien tiene que hacer algo, pero ese alguien somos nosotros y debemos asumirlo. Si no lo hacemos ahorita, el riesgo es que no tengamos oportunidades en el futuro. El riesgo es perderlo todo. Yo tengo miedo a salir, todos lo tenemos, pero me da más miedo permitir que Venezuela siga hacia el precipicio cuando sé que puedo sacarla de ahí. He visto en esta universidad que somos capaces de hacer cosas impresionantes por los venezolanos, pero necesitamos que todos estén en el mismo barco.

¿Dos modelos que tengas como referencias personales?

Una persona que admiro mucho es Lorenzo Mendoza: su ejemplo, la manera en que actúa y ha manejado la crisis. Es un ser que ha logrado llevar su empresa por caminos muy duros sin perder su nivel de excelencia y su aporte a la sociedad.

El otro modelo es mi abuelo. Es una persona que viene de una familia muy humilde de 11 hermanos que vivían en un pueblo en Táchira, pero él se trazó su camino: llegó a Caracas, estudió, trabajó y construyó su familia; gracias a su esfuerzo, a su constancia yo estudio actualmente en la Universidad Católica Andrés Bello. Por eso yo creo que no existe eso de que si naces pobre, terminas pobre. Es mentira. Mi abuelo me ha demostrado que con perseverancia y sacrificio tú logras lo que quieres.

¿Venezuela en una palabra?

Sacrificio… Me encantaría decir esperanza, futuro. Pero necesitamos sacrificio para tener esperanza y futuro. Los venezolanos deben entender que esta es la base y que no podemos seguir hablando de paz y amor porque si no hay sacrificio, el amor y la paz no significan nada; y no me refiero a vidas, hablo de sacrificar tiempo, prejuicios formas de pensar, colocar al otro antes que a ti. Ese es el sacrificio que necesita Venezuela.

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