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Pero muchachos… ¿Qué hacen?

A Venezuelan student stands in front of riot police during a protest against the government of President Nicolas Maduro, in Caracas on March 12, 2014. A young man was shot dead in a confused event during protests in the city of Valencia, in northern Venezuela. About 3,000 Venezuelan students marched Wednesday to mark a month since the first deaths in anti-government protests that have now claimed at least 22 lives.  AFP PHOTO/LEO RAMIREZ

AFP PHOTO/LEO RAMIREZ

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Werner Corrales Leal / 07 de mayo de 2015

Casi todos comprendemos que los jóvenes de esta generación que se están formando o están concluyendo sus carreras, muchachos entre los veinte y los treinta y piquito de años, están viviendo el presente más duro y más pobre que le ha tocado transitar a cualquier universitario venezolano hoy vivo. Los jóvenes que se quedan pasando trabajo para subsistir y buscando oportunidades que escasean, los muchachos recién graduados que se van, y aquellos que asumen la confrontación permanente contra quienes ellos consideran culpables de la estrechez de su porvenir están viviendo la misma circunstancia de futuro clausurado. Sin embargo, a pesar de entender que todos los jóvenes universitarios se enfrentan a lo mismo, en muchos compatriotas hay actitudes injustamente desiguales frente a los muchachos que han optado por cada una de las tres vías.

estudiantes venezolanos durante las protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro. REDACCION LC (Rosario - Argentina - Tags: Internacionales)

Son lugares comunes lamentarse por la “diáspora de jóvenes venezolanos muy preparados”, culpar al gobierno por destruir el futuro de los muchachos y aplaudir cuando un joven investigador nuestro es galardonado en la universidad europea en la que se está doctorando, o cuando un novel chef nacido en Maracaibo es entrevistado por La Tribune de Geneve celebrando sus platos innovadores en un restaurant 2 estrellas Michelin.  Hace ya rato no se critica la decisión de las jóvenes parejas que se van y se elogia su apego a la patria cuando se las ve con sus bebés en fotografías de las concentraciones de emigrados venezolanos en el Central Park, en Las Cibeles o en la Piazza Venezia. La lucha de los jóvenes profesionales emigrados que decidieron buscar su futuro en otro lugar pareciera ser comprendida, aceptada y hasta celebrada. No se les espeta… ¿Qué hacen muchachos?

An opposition demonstrator gives flowers to a police officer as demonstrators block the city's main highway during a protest against Nicolas Maduro's government in Caracas February 14, 2014. President Maduro's government kept dozens of student protesters behind bars on Friday as unrest still rumbled across Venezuela following this week's violence at political rallies that killed three. Demonstrators gathered again in various cities, blocking roads and burning tires in some cases, to denounce the repression of protests and make a litany of complaints against Maduro ranging from rampant crime to shortages of basic products.  REUTERS/Carlos Garcia Rawlins (VENEZUELA - Tags: POLITICS CIVIL UNREST)

Pero la inmensa mayoría de nuestros jóvenes estudiantes y profesionales no tiene los medios para irse de Venezuela, ni siquiera contando con apoyo de sus familias que por el contrario necesitan de su concurso para vivir aquí. Para muchos de ellos existe incluso un freno cultural que inhibe la decisión de arriesgarse a despegar y que los amarra al futuro declinante de empleos que no tienen el estímulo ni la retribución que les permita avizorar un futuro de realización. La senda por la cual se han visto constreñidos a caminar estos jóvenes ni siquiera les permite imaginar la vida que tendrían razones para valorar. No veo francamente que la mayoría de los venezolanos que están preocupados por la crisis digan algo sobre ellos, parecieran ignorarlos, ni siquiera se preguntan… ¿Cómo estarán haciendo estos muchachos?

An opposition demonstrator sits blocking the city's main highway during a protest against Nicolas Maduro's government in CaracaY algo mucho peor pasa con los jóvenes estudiantes que se involucran día a día en Venezuela, en la protesta activa y arriesgada contra quienes han oscurecido el futuro de todos. En realidad a ellos dedico este artículo, por ver cómo son injustamente señalados y maltratados, por ver que se los hiere con un condenatorio “Pero… ¿Qué hacen muchachos?”

Las luchas de estos jóvenes en la política, en cualquiera de las formas que ellas han tomado, tienen la misma motivación que ha llevado a irse a quienes se van pero no pareciera ser comprendida. Muchas personas no parecen entender que estos jóvenes, más que otros, son absolutamente conscientes de tener cerrado el futuro, y por eso deciden luchar en lo público para abrirlo, haciéndolo como la mayoría de los muchachos de todo el mundo y de toda las épocas lo han hecho, protestando con irreverencia, tratando de “imponer a los viejos” aquello que barruntan como el futuro y que creen que más nadie ha visto… ¿O es que alguna vez ha sido tranquila, modosa y delicada la protesta política de los jóvenes estudiantes?

National guards detain a group of anti-government protesters during a protest against Venezuelan President Nicolas Maduro's government in Caracas May 14, 2014. Venezuela's opposition warned that talks with Maduro's government are "in crisis" due to repression of student demonstrations and officials' refusal to grant concessions that could defuse three months of street protests. Ramon Guillermo Aveledo, head of the opposition umbrella group MUD, said Socialist Party leaders have undermined the dialogue with constant insults and a refusal to consider amnesty for opposition-linked prisoners. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins (VENEZUELA - Tags: POLITICS CIVIL UNREST) VENEZUELA-PROTESTS/

Algunos líderes democráticos  pretenden imponer sobre estos muchachos que juzguen como obstáculo principal a su realización la escasez de leche o de harina; no entienden que ellos tienen derecho a un futuro sin que se les enrostre como un estigma la pregunta “¿Dónde están los pobres?”; no parecieran comprender que su llamado a la calma y su petición de confianza a los jóvenes en el “buen juicio de los dirigentes” no tienen asidero en lo que los muchachos los ven a ellos hacer.

Cuando uno tiene veinte años y se siente ahogado por la inseguridad, cuando uno sabe que es un “sujeto” (lenguaje GNB-PNB) de tercera categoría que puede ser agredido por el hecho de llevar una pinta distinta, cuando lo que uno estudia no pareciera tener relación con las oportunidades de futuro, cuando la novia (el novio) y uno no ven la posibilidad de irse a vivir juntos sin depender de otros, uno tiene poco espacio para esa calma en su cabeza y casi ningún rincón para esa confianza en su corazón.

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… Y lo que es peor, esos espacios prácticamente desaparecen cuando a uno se lo acusa de pertenecer a grupos de malandros o de ser instrumento de “radicales” y conspiradores golpistas, mientras esa dirigencia democrática calla y asiente; hasta los rincones se le cierran a uno cuando a los amigos se los llevan presos y uno no ve de esos líderes una solidaridad que trascienda el comunicado formal para la prensa.

Por todo esto, y porque no veo fácil que la comprensión deseada se logre en el futuro cercano, le reitero dos mensajes a los muchachos que luchan en política: un llamado de quien ya es viejo, a no exponerse más allá de lo que ustedes mismos juzguen necesario; y una invitación de quien fue joven: Venezuela es de ustedes, desplieguen sus alas y vayan a por ella, no se dejen domar por quienes ya tienen el corazón cansado.

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