Opinión y análisis

La crisis identitaria del chavismo

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Luis Salamanca – 31 de julio de 2015

Identidad es una palabra de origen latino que significa lo que es igual a sí mismo, o la relación de un ser con otro con el cual se identifica.  Identidad es aquello que me hace a mí mismo y me diferencia de otro.  En política, es la definición de un actor por sí mismo, construida en su peculiar manera de ejercitar la política y de dar su lucha.  Algo de esto venía construyendo Hugo Chávez, como una tarea suya, personal, que no delegaba en otro.  Sólo él sabía lo que quería y a dónde quería llevar al país.  Los demás, entendiendo por los demás, tanto los suyos como los opositores, eran una audiencia; una cautivada y la otra crispada.  Chávez se regodeaba en su talk-show identitario en el cual podía dar diferentes definiciones de algo tan fundamental a su proyecto como fue el socialismo.

Testigo 2 (1)Tras su muerte, Nicolás Maduro optó por imitar a Chávez en lugar de buscar su propia manera de gobernar y de darle continuidad a la identidad que Chávez venía construyendo.  Pero la identidad no se puede lograr con copias pues tienen que ver con la autenticidad de una persona.  Al tiempo, el país y, sobre todo, el chavismo, entraron en una nueva etapa que no está para muchas identidades.  La crisis que se nos vino encima es la del modelo político-económico que creó Chávez y Maduro ha continuado, lo que no lo exime de responsabilidad.  Llegará el momento en el cual se pueda ver el gobierno de Maduro como un período distinto a los de Chávez.  De momento “disfruta” de lo que logró su mentor que es, al mismo tiempo, su principal adversario, a decir de los chavistas, que ven perdiéndose todo lo legado por Chávez.  Al margen de que esto sea cierto o no, esa percepción está instalada en la mente del chavista del pueblo.

La gran catástrofe social que estalló tras la muerte del líder único ha provocado un sismo en los seguidores de Chávez que ya no tienen la fuente de la identidad.  Los hechos del gobierno de Maduro son poco potables como para seguir alimentando el proceso de identificación iniciado por Chávez.  Antes, por el contrario, los chavistas de diversas procedencias sociales comenzaron a negar una relación de identidad con Maduro.

Testigo 3 (1)“Soy chavista pero no madurista” fue la manera del pueblo llano y de la clase media chavista, de verbalizar sus sentimientos frente a lo que empezó a vivir en el gobierno de Maduro. Hoy, eso que era un débil riachuelo de escozor, es una fuerte corriente de rechazo, tal como lo ha detectado una encuesta de la UCAB.  EL PSUV (tema de un próximo artículo) no ha logrado detener esa crisis de identidad del chavismo y más bien sufre una crisis de identificación partidista.

A Maduro se le atribuye lo malo del chavismo mientras que Hugo Chávez sale ileso de la atribución de responsabilidad histórica.  Los chavistas piensan que con Maduro se perdió lo conquistado con Chávez.  Esto habla de una herida en el seno del chavismo con la cual llega al 6D; la peor manera de llegar a unas elecciones que, por otra parte, no debería ser una tragedia perder pero, para el chavismo por su aspiración al poder total y perpetuo, resulta ser una debacle.

Los más afectados por la muerte de Chávez fueron las grandes masas seguidoras del otrora líder único de la revolución.  Líder en el cual esas masas se reconocían, con lo dicho y con lo hecho, por aquel militar que se ganó su corazón.  Algunos cayeron arrobados como se cae ante el primer amor; otros se conectaron por la vía de las políticas utilitarias puestas en práctica con un lenguaje emotivo y nada técnico.  Chávez se dio cuenta del efecto electrizante que producía en mucha gente y se dedicó a cultivar su cerebro emocional.  Sin embargo, la conexión emocional de la que tantas veces se habló, ya no tiene el imán que atraía a diversos sectores sociales, sobre todo, a los populares.

Testigo 4 (1)Al morir Chávez, no sólo perdió su eje el régimen político que él venía construyendo y que se aprestaba a entrar en una fase de relativa consolidación, sino que perdieron su eje las masas identificadas con él en un proceso de identificación que aún no había concluido pero que era alimentado todo el tiempo, manejado como un talk-show ideológico, diario o semanal, en el cual Chávez le daba a conocer al pueblo una idea de justicia y de igualdad que éste traducía en viviendas, pensiones, becas, alimentos de PDVAL, sueldos que la inflación no se comía en su totalidad, entre otras traducciones.

Sin embargo, el egocentrismo de Chávez no permitió trascender de lo personal a lo institucional; y ese proceso quedó en el camino y hoy está desintegrándose.  Las imágenes del pueblo saqueando mercales es una metáfora de un proyecto derrumbándose por la pretensión de que el Estado se sobraba y bastaba para alimentar a la sociedad.  Su muerte y la crisis trastocaron la identidad que se venía formando.  Las masas dejaron de tenerlo como el elemento de referencia,  como el eje del carro nacional, dirigido por el soldado popular, y entraron en un proceso de dispersión, de descentramiento, pues, era ese liderazgo fuerte y penetrante el que los aglutinaba.  La crisis ha terminado de apartar a muchos y de ellos sabremos el 6D.

Testigo 5 (1)¿De qué identidad estamos hablando?

¿Qué era ser chavista? Era creer, seguir y apoyar a Chávez como persona.  Lo que decía, lo que hacía, lo que pensaba.  Era una Identidad personalista que necesitaba el contacto, el cara a cara y su medio por excelencia, la televisión.  Era identidad para llevar y consumir al instante.  Nunca se estructuró definitivamente pero dejó sembrada una noción de igualdad en su gente que choca con la situación dramática de hoy, pero de la cual es responsable.

Chávez no creía en la igualdad de oportunidades sino en una sociedad igualitaria, donde todos fueran iguales de acuerdo con un criterio impuesto por el Estado, en su caso, por él mismo.  Por eso, se centró en el aumento del salario mínimo con lo que transmitía la idea de una vida vivida con poco, con lo indispensable.  Por eso, impuso una ley de emolumentos para evitar que unos sectores ganaran mucho más que otros; y desatendió a todos los sectores profesionales porque eran unos privilegiados.  Istúriz sacó como conclusión de lo predicado por Chávez, su doctrina anti-meritocrática.

Lo pensado y lo dicho por Chávez nunca fue sistemático, fue mediático, improvisado en talk-shows políticos, pero dejó una estela que se disipa en el aire catastrófico que se respira hoy.  Chávez no dejó una obra escrita que pudiera fungir de biblia para sus seguidores.  El Libro Azul es un escrito de 1991, antes del golpe y no expresa la evolución posterior de su pensamiento que cambió a lo largo de 15 años de gobierno. El Plan de la Patria es quizás su obra más importante pero no pasa de ser un programa de gobierno. Pudiera ser una guía ideológica pero quien lo tome en serio tendrá que aceptar la situación actual como el ideal de Chávez.

La principal característica de la identidad chavista es que ella responde a la admiración e identificación con una persona, no con un proyecto político-ideológico. Y su drama es que Chávez no pudo pasar de lo personal a lo institucional porque el capital político lo tenía él (tenía los votos, tenía la auctoritas) y tenía un gusto particular en cultivar su personalidad que anuló todo lo demás: al partido, a sus colaboradores y al propio proyecto.  Al morir, tuvieron que asumir el mando unas personas con las cuales la gente no se identificaba sino que las veía como aquellos que no cumplían lo que Chávez ordenaba hacer por el pueblo.

Testigo 6 (1)Chávez cultivó la fama de un militar que usó la fuerza para liberar a su pueblo.  Un tipo “cuatriboliao”, capaz de arriesgar su vida por los pobres.  De hecho su muerte natural se conceptúa como una inmolación de aquel hombre que dio su vida por ti y frente al cual tú tienes que dar tu cuota ahora.  El chavismo obtuvo su identidad, inicialmente, del golpe militar del 4F, visto como políticamente correcto por los pobres y la clase media, molestos con AD y COPEI, pues, trataba de acabar con aquel estado de cosas que vivía la población hacia 1992, bastante benévola comparada con la de hoy.  La construcción de la identidad siguió con la satanización del pasado, especialmente, el democrático, al cual Chávez consideró una farsa a pesar de haber ganado unas elecciones.  Es una identidad basada en la crítica irracional de lo anterior donde no hay nada que rescatar salvo Simón Bolívar y, por supuesto, Chávez y su gente.  Se alimentó de una relectura de la historia nacional en clave guerrera, militar, heroica, invisibilizando los movimientos civiles y prodemocráticos.  Después se condenó a la clase dirigente a la cual pretende liquidar por el presunto daño que habrían causado.

Atribuyó un papel fundamental a los militares en la conducción del país, dentro de los cuales, él era imprescindible. Y concluyó con el proyecto de una Venezuela diferente, socialista y estatizada. Una vez en el gobierno va profundizar en estos elementos.   En este caldo de cultivo se nutrió el chavismo.  A todos estos elementos le agregó un componente anticapitalista, anti-burgués, que desarrolló después de ganar las elecciones de 1998. Este elemento no había surgido con claridad en el periodo 1998-2004, sino que se va a ver más claramente a partir de 2005, sobre todo, a partir del estrechamiento de la amistad con Fidel Castro.

Por eso era importante el tema de los medios de comunicación, área donde se ve mejor lo que tenía Chávez (y ahora Maduro) en mente.  Su gobierno desarrolló una labor de destrucción sistemática de los medios de comunicación de la democracia venezolana, esa que le permitió alcanzar la Presidencia de Venezuela. Y lo hizo porque entendió que los medios son una de las vías fundamentales para la creación de identidades políticas. Ningún mandatario venezolano usó los medios de comunicación como lo hizo Hugo Chávez y ningún gobierno tuvo una relación tan pugnaz y destructiva con ellos.  Este es un elemento clave por cuanto los medios, al ser formadores de identidad política, se convirtieron en opositores a un gobierno que traía su propia idea de la identidad que quería crear.

Testigo 7 (1)Si bien los medios podían estar inclinados por una determinada manera de ver el mundo, sin embargo, no impedían la formación de otras identidades. Formaban identidades múltiples de lo cual la aparición de Chávez es una prueba contundente. Los medios vieron con entusiasmo al Chávez del golpe y al de las elecciones de 1998. Lo que demuestra también que la democracia es la única forma de gobierno que se pelea consigo misma en cuanto a sus fines y en cuanto a las mejores vías para lograrla. Los medios continuaron, en el gobierno de Chávez, con su comportamiento crítico de los gobiernos que aprendieron tras la muerte de Juan Vicente Gómez.

Chávez arremetió contra los medios no porque rechazara la idea de la comunicación sino por todo lo contrario, por la gran posibilidad de llegar a la conciencia de la gente mediante la radio, la televisión y la prensa escrita.  Era una identidad mediática En tal sentido, en lugar de los medios abiertos a la pluralidad de paradigmas, Chávez impuso un solo paradigma comunicacional: el que le diera voz sólo a él y a su proyecto, el único que valía la pena, según su criterio. Chávez quería que en Venezuela hubiera una sola identidad política y por ello atacó a los medios de una forma que ningún mandatario democrático ha hecho en nuestra historia y en el mundo. Era, pues, una identidad hegemónica y autoritaria ya que les negaba la posibilidad a otras, a la alteridad del adversario a los cuales había que liquidar o tener en un gueto.  Maduro ha continuado en esta labor de deforestación comunicacional dejando prácticamente al país oyendo una sola voz: la del gobierno y la del Estado madurista.

Más allá de Chávez, una serie de hechos se han convertido en factores adicionales de crisis en la identidad de los chavistas.  En primer lugar, la inicial auto-negación de Nicolás Maduro como alguien sin nivel para sustituir a Chávez. Es decir, su auto-descalificación como el líder sucesoral. Esto lo hizo tanto en la campaña electoral de 2013 como en los primeros meses de su gestión (empañada por las denuncias de la oposición acerca de los resultados y de su nacionalidad) hasta noviembre de 2013 cuando lanzó la política económica llamada “dakazo”[1].

Testigo 8 (1)En segundo lugar, la crisis económico-social de 2014 que Maduro no ha detenido, ni sabemos si está interesado en detener. La inacción del mandatario frente al recrudecimiento y el estímulo a una crisis mayor con la expropiación, el 29 de julio, del centro de distribución de la POLAR, nos llevan a pensar que el oficialismo pareciera interesado en llevar esta crisis hasta sus últimas consecuencias e ir construyendo el modelo alternativo: el de la alimentación y la salud regimentada por el Estado.

Quizás estamos entrando en una etapa en la cual la creación de una identidad chavista importe menos que la fuerza. Porque la crisis de identidad tiene un efecto electoral muy poderoso y pone en riesgo político al madurismo gobernante.  No sabemos cómo van a manejar una eventual derrota el 6D.  Se aproximan tiempos aún más difíciles de bregar con ellos, tanto en lo social como en lo político.  Lo importante es que los venezolanos no pierdan el sentido de la identidad democrática que más de 50 años de práctica han inoculado en los ciudadanos.  Y ese sea el muro infranqueable a cualquier intentona.

Ya no está el gran dramaturgo de la revolución, el que con su verbo y su figura, llegaba a las mayorías proponiéndoles cualquier cosa que él quisiera lograr y lo lograba.  Desde el “Con hambre y sin empleo con Chávez me resteo” hasta el “Desde mi corazón, voten por Maduro”.  ¿Qué pensarán y sentirán los chavistas de hoy con esa solicitud de Chávez en 2012?

[1] Se llama dakazo porque fue una orden dada por Maduro a los consumidores de que fueran y vaciaran los anaqueles del establecimiento de electro-domésticos seguido por una orden de fiscalización de los precios de los productos vendidos en la cadena comercial al mayor llamada Daka, situada en Caracas y en otras zonas del país, imponiendo una rebaja de precios por decreto de la mercancía que fue adquirida masivamente por la población. A esto siguió el mismo procedimiento de baja de los precios por orden presidencial lo que provocó en pocos semanas el agotamiento del inventario de estos negocios y de todos los sometidos a la política de precio por decreto.

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