Opinión y análisis

¿Qué podemos hacer el 6D?

El Faro portada

Benigno Alarcón Deza – 30 de noviembre de 2015

Hemos visto a muchos analistas y políticos repetir el mantra de que estamos en un proceso de transición… en realidad estamos en la encrucijada en donde se definirá el rumbo hacia una transición democrática o una autocratización del régimen. Hacia dónde vayamos, dependerá, en buena medida, de todos y cada uno de nosotros.

 

 

Las condiciones electorales

 

El pasado lunes 16 de los corrientes, la Misión UCAB-IDEA[1] presentó al país las conclusiones de su Informe Preliminar sobre condiciones del proceso electoral 2015. En el mismo se destaca, después de dos semanas de entrevistas durante innumerables reuniones y revisiones de documentos y evidencias que ocuparon la agenda de los miembros de la misión desde las 8am hasta las 8pm de cada día durante más de dos semanas, una conclusión fundamental: “si la fortaleza del proceso electoral venezolano se encuentra en el sistema automatizado de emisión y escrutinio del voto, su mayor debilidad está en la equidad de las condiciones de la competencia electoral”.

Tratando de ser constructivo, el informe centró sus aportes en 10 recomendaciones fundamentales que, de haberse acogido, habrían contribuido a fortalecer la muy deteriorada confianza que los electores tienen en el sistema electoral. Estas recomendaciones eran:

  1. Evitar el ventajismo, garantizando las condiciones de equidad para todas las organizaciones políticas. Garantizar el acceso equitativo a los medios públicos de comunicación;
  2. Realizar una intensa campaña publicitaria por parte del CNE sobre el secreto del voto;
  3. Derogar o suspender el estado de excepción que rige en municipios de estados fronterizos;
  4. Realizar una campaña dirigida a evitar confusión entre los votantes sobre la oferta en el tarjetón electoral;
  5. Fortalecer la capacitación de los miembros de mesa;
  6. Exigir el estricto cumplimiento de las normas que regulan las competencias del Plan República y los coordinadores de centros de votación;
  7. Impedir el uso indebido del voto asistido;
  8. Aplicar de forma estricta la normativa sobre el funcionamiento y el horario de cierre de mesas.
  9. Fortalecer y ampliar la observación electoral internacional;
  10. Que el CNE establezca, previo a la jornada electoral, un procedimiento preciso de resolución de controversias electorales;

A lo que se sumaba la siguiente reflexión: “Si estas elecciones se llevan a cabo en condiciones confiables para todos, se reducirán los temores, generando un ambiente favorable para la credibilidad del proceso y la aceptación de sus resultados, todo lo cual contribuiría a crear condiciones propicias para restablecer el diálogo y favorecer la reconciliación.”

El informe, entregado el mismo día de su presentación al CNE, con quien jamás hubo la oportunidad de reunirse, pese a las múltiples solicitudes de audiencia enviadas desde Estocolmo por el Secretario General de IDEA Internacional y el Rector de la UCAB, finaliza haciendo una exhortación a la buena fe: “La Misión exhorta al CNE para que, en su carácter de ente rector, ejecute estas recomendaciones previamente al 6D, con el fin de contribuir a garantizar las condiciones de integridad, transparencia y equidad del proceso electoral. Si hay voluntad, hay tiempo”.

Lamentablemente no hubo la voluntad, y por lo tanto tampoco el tiempo para implementar estas recomendaciones, con las cuales difícilmente se puede estar en desacuerdo, y llegamos al 6D en medio de las peores condiciones de integridad electoral que el país haya visto en toda su historia, gracias a un CNE que:

  1. No ha hecho nada para evitar el ventajismo ni la inequidad entre las organizaciones políticas. Lo cual se reflejó en el uso ilegal de recursos públicos, tales como la monopolización de los medios de comunicación del estado, las cadenas presidenciales, la censura de mensajes en los medios privados, el uso de vehículos oficiales para actos de campaña e incluso entrega de bienes e inauguración de obras públicas con la participación de candidatos oficialistas;
  2. El CNE no solo no realizó la intensa campaña que recomendamos sobre el secreto del voto, sino que además abrió una averiguación contra la Universidad Católica Andrés Bello y prohibió las cuñas de nuestro Proyecto Integridad Electoral que buscaban incentivar la participación electoral y aseguraban que el voto es SE-CRE-TO;
  3. El gobierno nacional no solo se negó a derogar o suspender el estado de excepción, sino que amplió el número de municipios afectados y extendió su duración;
  4. No se realizó ninguna campaña ni se tomó ninguna medida efectiva dirigida a evitar confusión entre los votantes sobre la oferta en el tarjetón electoral, como es el caso de las tarjetas UNIDAD y Min UNIDAD o el de los dos Ismael García;
  5. Y no se amplió ni se fortaleció la observación electoral internacional, sino que por el contrario se impuso al acompañamiento internacional condiciones que la colocan muy lejos de lo que debe ser una observación electoral internacional seria e independiente y la convierte en un instrumento a la medida de quien no quiere ser observado ni cuestionado (lo que en internacionalmente se conoce como Zombie Observers), a un punto tal que algunos de los países miembros UNASUR declinado su participación en la misión y se tuvo que buscar a un expresidente caribeño, Leonel Fernández de República Dominicana, para que pusiera su nombre al frente de esta misión de acompañamiento electoral. Toca preguntarse si los gobiernos que han puesto funcionarios en esta misión están conscientes de lo que esta en juego en esta elección.

Siendo el caso de que IDEA Internacional y el Centro de Estudios Políticos de la UCAB no han recibido repuesta alguna a este informe y a las múltiples comunicaciones que desde ambas organizaciones se han enviado al CNE, debo confesar que no son muchas las expectativas que nos hacemos sobre decisiones de último minuto que vayan a traducirse en un mejor proceso electoral.

En este sentido, aunque no es nuestra apuesta, visualizamos una jornada electoral difícil y de mucha tensión en la que la violencia que hemos visto durante esta campaña electoral podría instrumentalizarse en determinados circuitos para evitar, justamente, la presencia de testigos en algunas mesas e impedir que algunos electores puedan votar, mientras se fuerza a otros a ir a las urnas contra su voluntad. Una jornada en la que prácticas irregulares como el mal uso del “voto asistido” podría generalizarse, el horario de cierre de mesas extenderse una y otra vez, lo cual puede originar una espiral conflictiva, y en la que el anuncio de resultados se retrase injustificadamente crispando los ánimos de todo el país, para cerrar con cuestionamientos sobre los resultados en varios de los circuitos electorales que colocarían en entredicho quien es mayoría en la asamblea y, a los que de no dárseles respuesta oportuna, podrían originar una espiral conflictiva cuyo desenlace será responsabilidad del Consejo Nacional Electoral.

¿Transición democrática o autocratización revolucionaria?

 

Como decíamos en nuestra última entrega, existen tres variables que determinan la viabilidad de una transición democrática por la vía electoral. Estas tres variables son: Primero, el balance político entre gobierno y oposición, lo que se refiere básicamente a quien tiene mayor apoyo, y sobre lo cual todos los estudios dan hoy una considerable ventaja a la oposición. Segundo, la existencia de condiciones que permitan una elección que goce de integridad, lo cual es quizás la condición que menos se cumple en Venezuela, tal como lo hemos venido denunciando en nuestro Proyecto Integridad Electoral Venezuela y en el Informe UCAB-IDEA Internacional. Y en tercer lugar el balance entre costos de tolerancia y de represión, sobre lo cual continuamos en un escenario poco proclive a favorecer a una transición debido a que los costos de tolerancia, tras la apertura de varios investigaciones a personeros del gobierno y sus familiares, se han elevado significativamente, mientras que los costos de represión continuar siendo relativamente bajos ante la desmovilización de la oposición.

La situación actual implica que mientras las probabilidades de que la oposición gane la elección son muy altas, siempre que tengamos elecciones y la gente salga a votar el 6D, las probabilidades de juego limpio en lo electoral y posterior reconocimiento de resultados se ponen más cuesta arriba, y las de pasar de un triunfo electoral al inicio de una transición democrática es solo posible si la oposición logra materializar un triunfo y hacer respetar los resultados en esta elección, porque a partir de allí se generarían condiciones que harían muy difícil el mantenimiento del poder por la vía represiva y se abrigan espacios de recomido y dialogo político que permitirían administrar los costos de la tolerancia, lo cual es un tema mucho más complejo que ameritaría mucho más espacio para explicarlo adecuadamente.

Hemos visto a muchos analistas y políticos repetir de manera constante que estamos en un proceso de transición. La expresión puede ser acertada, aunque no correcta, si utilizamos transición como cambio político pero, en sentido estricto, una transición implica un cambio de régimen, por los que todo cambio en el poder o en la forma en que se ejerce no implica, necesariamente, una transición. En realidad estamos en un momento de cambio que nos ubica en la encrucijada, a la que inevitablemente llegan todos los autoritarismos competitivos cuando pierden la base electoral que les da la ventaja competitiva para ganar elecciones, y en donde el rumbo se define entre permitir su derrota electoral, lo que implica el inicio de una transición democrática, o amararse al poder por la fuerza, lo que implicaría la autocratización del actual régimen. Hacia dónde vayamos, dependerá, en buena medida, de todos y cada uno de nosotros.

¿Qué puede Ud. hacer el 6D?

 

Si bien es cierto que ganar la elección del 6D no nos garantiza una transición democrática, el ganarla es mandatorio para poder iniciar tal proceso mientras que no lograr un triunfo en esta elección que permita materializar y hacer evidente el cambio en el balance político del país, nos alejaría, significativamente, de la posibilidad de un cambio por la vía electoral y nos colocaría en la dirección hacia una autocratización o cierre político que sería muy difícil de revertir. En por ello que esta elección, tal como la mayoría de la gente lo percibe, es un evento clave que tendrá efectos trascendentes en el futuro político del país.

Pero como decíamos que el desenlace depende, en buena medida de todos y cada uno de nosotros, me permito enumerar, brevemente, algunas tareas sencillas sobre que hacer el 6D:

  1. Verifique en la página del CNE, antes del 6D, cual es su centro y mesa de votación;
  2. Hable con sus familiares y amigos, y explíqueles la importancia de esta elección. Haga una lista de aquellas personas sobre quienes tiene dudas de que irían a votar o de quienes necesitan alguna ayuda para poder ejercer su derecho al voto. El 6D comuníquese con estas personas, bien sea para recordarles la importancia de su participación o para brindarles el apoyo que puedan necesitar.
  3. Si es miembro de mesa, no olvide colocar su despertador la noche anterior de manera tal de que pueda presentarse en su centro con suficiente anticipación a la apertura de las mesas para evitar que se le sustituya. Recuerde llevar consigo toda la normativa relacionada con las responsabilidades de cada actor del centro de votación para ser capaz de demostrar, defender y establecer los limites en las atribuciones de cada actor de la mesa de votación, incluido lo relacionado con la decisión sobre el cierre de las mesas y otras incidencias. Es importante que tenga a mano, y con los artículos claves resaltados, la Constitución Nacional, la Ley Orgánica de Procesos Electorales y los reglamentos vigentes que Usted podrá encontrar en la página web del Consejo Nacional Electoral (http://www.cne.gob.ve/web/index.php)
  4. No hemos encontrado en nuestras investigaciones ninguna evidencia de que el voto no sea secreto, por lo cual el elector no tiene razones para votar atemorizado por las consecuencias posteriores de su decisión, y debe hacerlo atendiendo solo a los dictados de sus conciencia.
  5. Asimismo, hemos detectado en nuestros estudios e investigaciones que el voto asistido es usado en forma general como una estrategia de presión y vigilancia sobre el votante, llegándose a utilizar, en algunos casos, incluso a menores de edad para que fotografíen el voto sin dejar registro de su acompañamiento. Si Usted es empleado público o dependiente de algún plan asistencial, no se deje acompañar y trate de votar a primera hora ya que este tipo de tácticas se ejercen, principalmente, al final del día y sobre aquellos votantes registrados por las UBCHs que no han ido a votar.
  6. Después de votar, mantenga un rol activo, sin esperar que partidos u otras personas se lo asignen, tratando de ayudar tanto a votantes como a testigos y miembros de mesa. La presencia activa de los votantes ese día en la calle y los centros de votación es importante. Votar y abandonar los centros de votación dejando los espacios públicos vacíos generaría, tal como sucede con otros actos delictivos, las condiciones ideales para que se generalicen delitos electorales, tales como la presión sobre electores, la movilización de personas contra su voluntad, la sustitución de votantes, el desalojo de testigos, etc.
  7. Denuncie cualquier irregularidad, incluyendo imágenes y toda la información relevante a través de sistemas como el de Guachimán Electoral (http://guachimanelectoral.com/info/). A través de nuestra página web de PolitiKa UCAB (http://politikaucab.net) y Guachimán Electoral podrá hacer seguimiento de las incidencias y su localización.
  8. A las 5pm acérquese a su centro de votación a los fines de poder garantizar su participación en la auditoria ciudadana que se realizará a partir del cierre de las mesas a las 6pm. Si no hay electores en cola, exija el cierre de la mesa a la hora reglamentaria.
  9. Al momento del cierre de la mesa exija la inclusión de tantas personas como la capacidad del sitio lo permita, tal como lo garantiza la Ley Orgánica de Procesos Electorales, para presenciar las auditorias ciudadanas y percatarse de que el conteo de votos coincide con lo expresado en el acta emitida por la máquina. De no ser así, exija el asentamiento de la irregularidad en el libro correspondiente y en el acta emitida por la maquina de votación que será entregada a lo testigos de cada partido político.
  10. Esté atento por todos los medios posibles, y en especial por las redes sociales, de las informaciones emitidas solo por actores confiables, que se producirán entre el cierre de las mesas y las declaraciones de los diferentes partidos tras el anuncio de los resultados por el CNE.

Los derechos políticos son parte integral y esencial de los derechos ciudadanos y son la esencia de la soberanía de la que cada ciudadano es titular, y por lo tanto no son negociables. Su respeto depende de todos y cada uno de nosotros, tal como señala nuestra Constitución vigente en su artículo 5: “La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público. Los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos”.

[1]IDEA es una organización internacional e intergubernamental constituida por 28 países miembros, con sede en Estocolmo, Suecia, cuya misión es apoyar la democracia sostenible en todo el mundo. www.idea.int

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s