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Editorial Nº 102: La FANB y la crisis

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La FANB y la crisis

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Daniel Fermín Álvarez – 26 de Febrero de 2016

Que vivimos una crisis sin precedentes es ya lugar común. Cada sector de la sociedad ha ido adaptándose, refugiándose, administrando la nueva realidad que impuso la resaca post-bonanza, que en realidad es post-administración irresponsable de la bonanza petrolera, post-festín de la corrupción, post-fracaso del modelo. Los panaderos ya no hacen pan, no tienen con qué. Los comerciantes ya no venden, no sólo porque no hay quien compre, sino porque no hay reglas claras y no saben a qué precios hacerlo ni a qué precios podrán, si es que se puede, reponer los inventarios. Se ha redoblado la matadera de tigres, el resuelve, el bachaqueo. En medio de todo esto, ¿Qué hacen los militares?

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana no aparece por ningún lado en la Constitución. Sí aparece, en cambio, la Fuerza Armada Nacional. De más está decir que el “Bolivariana” no obedece a Bolívar sino a Chávez y al chavismo. Pero esa FANB es la que existe hoy. Así decidieron llamarse, a pesar de la Constitución, los que hoy gobiernan con un peso que no se veía desde las dictaduras militares de antaño. Así que así la llamaremos, para diferenciarlas de esa FAN profesional, sin militancia política, patrimonio de toda la nación, que es la que propugna nuestra Carta Magna.

En medio del torbellino, aparecen informaciones muy preocupantes que involucran a la FANB. Comentaremos brevemente tres de ellas. En primer lugar, la creación de una compañía militar, que ya ha recibido el mote popular de ser una PDVSA paralela. Sin entrar en otras consideraciones, como que el gobierno ha decidido “superar el rentismo petrolero” con el rentismo minero, esta tarea, la explotación de recursos naturales, no es función de la Fuerza Armada. ¿Qué intención tiene, entonces, esta medida?

En segundo lugar, el informe que ubica a Venezuela como el país que, en medio del colapso estrepitoso de la economía y las condiciones de vida, más armamento militar compró en 2015. ¿Como para qué? Venezuela se encuentra entre los 18 países que más gastaron en armas en todo el mundo. De nuevo, ¡¿Para qué?! 162 millones de dólares se destinaron a este fin. Inmediato resulta el ejercicio mental de pensar, ociosamente, cuántos problemas le solucionarían a la gente esas decenas de millones de dólares. Desde 1999, según este informe del Instituto de Investigaciones de Paz de Estocolmo (Sipri), la revolución ha gastado 5,6 millardos de dólares en equipamiento de guerra. ¿La única guerra? La de la gente para sobrevivir el día a día…

Por último, se conocieron documentos en los que el Ministerio de la Defensa ordena entregar armas largas a las Milicias bolivarianas para combatir amenazas internas. Sumamente grave. Las milicias no aparecen, tampoco, en la Constitución, no son un componente de la FAN. Pero lo son de la FANB, y ahora contarán con el armamento que es para la defensa de todos los venezolanos, para “ser usados cuando la amenaza lo imponga”. La amenaza a la revolución. Comentaremos más al cierre de este Editorial…

Anunciamos que ya están abiertas las postulaciones a nuestro XIV Diplomado de Gobernabilidad, Gerencia Política y Gestión Pública. Para el lector involucrado en lo público, este programa, certificado por la UCAB, la CAF y The George Washington University, es ideal. Los invitamos a postularse aquí.

Presentamos también el Reporte Especial Nº 26 del Proyecto Integridad Electoral Venezuela. El boletín analiza los distintos informes sobre las elecciones parlamentarias del pasado 6 de diciembre y aborda conclusiones que sirven como punto de partida para impulsar una necesaria reforma electoral en Venezuela.

En la Carta del Director, Benigno Alarcón escribe una “Carta abierta a los líderes de oposición” y, tras llamar la atención sobre la gravedad de una crisis que no hace más que acentuarse cada día más, propone siete criterios que, a su juicio, deben regir la discusión sobre la urgente propuesta de cambio político en el país.

Luis Salamanca regresa con Testigo de Época. En “2016: Escenarios políticos y vías constitucionales”, el profesor Salamanca realiza un muy completo trabajo sobre la situación política actual y los distintos escenarios que pudieran darse en 2016 en el terreno político.

En Cable a Tierra, Guillermo Ramos Flamerich escribe “Los tiempos por venir”. Este artículo dibuja nuestro drama actual, pero sobre todo hace una apuesta importante por la construcción republicana, que implica la superación de los personalismos.

En Debate Ciudadano, Carlos Romero nos trae “De Municipios, Comunas y Cambio Climático”. Romero relata la experiencia municipal en cambio climático en distintas partes de la región, y contrasta con la realidad venezolana, en la que el tema está ausente del debate.

Finalmente, en el Espacio Plural, José Bucete escribe “La transición”, un artículo de propuestas en las que la descentralización adquiere relevancia singular. Sobre todo, es un escrito que permite pensar en la Venezuela que viene.

No importa que el presidente sea civil. Este es un gobierno militarista. Militares son gobernadores, alcaldes, ministros, viceministros, directores, coordinadores, burócratas de todo tipo. Controlan puertos, aeropuertos, impuestos, medios de comunicación, hospitales, contrataciones. Y esto solo a nivel oficial. Cualquiera sabe lo que ocurre debajo de la mesa: alcabalas, comisiones, trácalas. Son ciudadanos de primera. Si llega un carro (tristemente es todo un acontecimiento hoy en día), va directo a la oficialidad. Si hay un VIP en la sociedad venezolana, definitivamente lleva uniforme y, orgullosamente, exhibe la B al final de FANB.

11 son las empresas militares creadas en el gobierno de Nicolás Maduro. Crearon una Zona Económica Militar Socialista, que abruma como una ráfaga de contradicciones hecha rimbombancia. Los militares tienen bancos, aseguradoras, agropecuarias, empresas de transporte, televisora, y hasta agua mineral propia. De más está decir que todo esto se lleva a cabo en una caja negra.

Entonces, ¿Qué hace la FANB en medio de la crisis? Compra armas, fortalece su poder económico y político, avanza en la consolidación de milicias privadas/partidistas (eso es lo que son). Y todo esto en el polvorín en el que se ha convertido la República. El país va por un lado, la FANB por otro. La Constitución indica un camino, la FANB transita otros senderos que, además, destrozan a su paso la vía constitucional. La Fuerza Armada Nacional es muy importante para la reconstrucción de la institucionalidad republicana. Pero eso implica un apego a la Constitución y a las leyes que hoy no existe. Implica una subordinación sin complejos al poder civil. Implica, además, poner en perspectiva que, con actitudes como estas, lejos de ponerse de lado del pueblo, en su empeño por sostener a un régimen deslegitimado violan la Constitución y le dan la espalda al país entero. El cambio que quieren los venezolanos es pacífico, democrático, electoral y constitucional, es ajeno a las armas y a la violencia. La Fuerza Armada debe volver la mirada a la legalidad. Si hiciera lo contrario, la patria y el soberano se los demandarán.

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