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La transición

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José Bucete – 26 de Febrero de 2016

En los últimos días hemos escuchado las múltiples formas de cómo salir del régimen que encabeza el presidente de la República, Nicolás Maduro. A diario son cantidades exorbitantes de rumores que agobian la psique del venezolano común que amanece diariamente pensando en cómo hacer para resolver los problemas básicos de subsistencia y que todo indicara que no encuentra la luz de la solución.

constituciondevzla-770x500Los venezolanos anhelan un cambio, pero un cambio real, un cambio no solo de gobierno sino de sistema, un cambio de modelo, un cambio de visión de país porque la mayoría del pueblo venezolano está consciente que este modelo fracasó, se agotó y esta visión que gobierna a Venezuela tiene que ser sustituida y de manera urgente para no incrementar y ahondar en la crisis que enfrentamos.

Cambiar a Venezuela requiere una reforma en todos los niveles del
poder público nacional. Reinventarnos como nación es una tarea que requiere sea tomada con la seriedad del caso, y es ahí, donde la Asamblea Nacional juega un papel preponderante en el desarrollo de un nuevo esquema para el país.

En días pasados, escribí sobre la reinstitucionalización del país, retomar, revisar, modificar, suprimir y hasta ampliar las capacidades de nuestras instituciones gubernamentales y sociales es de suma importancia para lograr el objetivo planteado. En esta oportunidad, sin embargo, propongo que sobrepasemos el límite de la institución y podamos observar otros horizontes de lo que puede llegar a ser nuestro país en un mediano plazo.

Fijémonos tan solo en los servicios de nuestras ciudades. Todos, sin excepción están absolutamente colapsados, la prestación de los mismos es deficiente en superlativo, no solo la cantidad que es muy baja, sino la calidad es pésima. A esta AN le toca una gran misión de empezar a desempolvar las leyes (que ya muchas existen) de transferencia de competencias, de descentralización, pero también hay que ahondar en oportunidades que nos brinda la Constitución Nacional para el desarrollo, y que pareciera que son inexistentes.

Tenemos un gobierno central que no puede con sus tareas básicas: educación, salud, seguridad, defensa del territorio y vivienda; aun así es un gobierno que no se conforma con tener toda esa tarea y su abroga muchas más: alimentación, luz, agua, entre otros servicios.

Hagamos un breve paseo de cómo sería si algunos de estos servicios estuvieran a manos de los municipios; No quiero significar que la prestación sea excelente pero seguro estoy de que es mucho más factible ejercer de manera eficaz y eficiente el control y las exigencias correspondientes para garantizar y planificar nuestro servicio.

Ahora bien: ¿es posible lograr la descentralización y desconcentración de estos servicios?, por supuesto que si. En otros países como Colombia las alcaldías metropolitanas tienen injerencia directa sobre estos y logran prestar un servicio de calidad y que genere una mayor movilidad económica en las localidades. ¿Qué tal si dejamos de ver a Venezuela como la ciudad de la capital y del “interior del país” y contemplamos reformas que logren la “metropolización” de las grandes urbes que permitan el descargo de servicios como este sobre entes gubernamentales que tengan capacidades técnicas y cercanía con el ciudadano? ¿Nos podemos imaginar que en Carabobo, por ejemplo, podamos tener un municipio metropolitano que tenga una alcaldía mayor que integre los servicios de 5 ciudades de las más pobladas del país que están en este estado?

descentralizacion-powerCreo firmemente que la descentralización, desconcentración y la creación de nuevos espacios de interacción pueden lograr varias cosas: 1. Reactivar la economías locales, influyendo notablemente en la nacional; 2. Ejercer control ciudadano sobre mayor cantidad de bienes y servicios que estén a cargo de las primeras autoridades civiles (alcaldes) y no sobre ministros y hasta el vicepresidente de la República; 3. Mejorar la calidad en el suministro y prestación de los servicios, producto del control ciudadano.
En 1999, cuando un teniente coronel del ejército apareció en la palestra política nacional, prometió que a través de una reforma constitucional se iban a cambiar los límites gubernamentales y las acciones de los ciudadanos, y ciertamente lo logró. Recogiendo los pocos aciertos de esos cambios e impulsando otros podemos proponer reformas profundas que requiere Venezuela.

Con este corto artículo tan solo pretendo sumergir temas al debate público que a todos nos puedan interesar y que puedan surgir nuevas propuestas para Venezuela. Sé y entiendo que primero lo primero; lo del día de hoy es consolidar la solución de los principales problemas sociales, cambiar al gobierno (pacífica y democráticamente) y lograr una transición con el menor trauma posible. Pero me atrevo a escribir esta propuesta con la mirada en un nuevo horizonte, en el futuro próspero que se nos viene encima muy pronto y a pesar de que señalamos la luna aún nos vemos es la punta de la nariz. Esa Venezuela que viene va a requerir de respuestas rápidas y oportunas que nos hagan un país más eficaz.

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