Opinión y análisis

Agotamiento del poder rojo y la diplomacia de los jarrones chinos

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Fernando Arreaza Vargas – 13 de Mayo de 2016

Las últimas semanas dejaron dos lecciones importantes sobre el momento que atraviesa el gobierno venezolano. Por un lado, todo lo que alguna vez los sostuvo en el poder se muestra resquebrajado. Por el otro, pareciera que esto no es suficiente para que los países de la región tomen una posición más fuerte.

Comencemos por el agotamiento del poder rojo.

El poder se puede usar a través de diferentes caminos. Moisés Naím los categorizó mediante el esquema del poder de Ian Macmillan: el Código, la Fuerza, el Mensaje y la Recompensa. Son las diferentes maneras en la que puedes mover voluntades; llevar personas a que tengan una conducta que de otro modo no tendrían.

descargaEl chavismo en su máximo apogeo tuvo todas estas vías en la mano. El control era casi total. Hoy esas columnas que sostenían el modelo fallido y los engaños ya no soportan el peso; se erosionaron las bases.

Cuando Naím habla del código, hablamos de la obligación moral. A un creyente se le puede ejercer poder cuando se le convoca el código que predomina sus creencias. Antes, el chavismo cohesionaba su gente con la revolución como filosofía; pero ya muchos otrora seguidores no creen en el código.

Cuando habla de fuerza, hablamos de la coacción. La fuerza bruta. En ese apartado los militares eran la respuesta. Desde hace meses se escucha que buena parte de esa fuerza está cansada del gobierno.

Cuando habla del mensaje, hablamos de la persuasión. En esta columna el gobierno aún cuenta con la hegemonía comunicacional. Sin embargo ¿De qué sirve toda la maquinaria si ya el mensaje se desgastó y las excusas no alcanzan? El mensaje puede alterar la realidad, no desmontarla.

Cuando habla de la recompensa, hablamos del dinero y lo material. El gobierno está quebrado. Lejos quedaron los años donde tenían los recursos para comprar tiempo.

Las cuatro patas de la mesa están fracturadas. A diferencia de 2014, la gente, la constitución y las circunstancias están a favor del cambio.

¿Qué vas a dialogar si eres mayoría clara y quieres expresarla con un Revocatorio que avala la constitución para este año?

Los Jarrones Chinos

Muy valiosos, muy bonitos… pero nadie sabe darles un lugar. Los jarrones chinos en la cultura popular son símbolo de lo preciado pero fútil, lo lujoso pero pueril.

Días atrás, la Organización de los Estados Americanos (OEA) alineaba posiciones para dar una de las mayores muestras de influencia democrática en la región. Mediante la solicitud del secretario general Almagro, comenzaron los pasos para iniciar un proceso de vigilancia y presión en miras de restablecer el orden democrático en Venezuela. Libertad de presos políticos, libertad de expresión, respeto al poder legislativo y Revocatorio este año. Nada que la Constitución no contemplase desde antes.

maduro_18feb2014_1Algo pasó. Rumores van y vienen. El hecho es que el embajador de Maduro, dado que la opinión de 80% de la población venezolana no fue tomada en cuenta en la voz de ese señor, lanzó algunas piedras para ralentizar el proceso y funcionó. Favores de Petrocaribe y algún interés de Argentina. Resulta inquietante como un gobierno agobiado por problemas y claramente incapaz de garantizar los derechos básicos a su población, puede todavía ejercer una influencia en la región.

La excusa más insólita fue la siguiente: querían dar una resolución por consenso, el primer comunicado se hizo sin Venezuela presente. Querían dar sentencia con el juzgado siendo parte del jurado, en términos legales. El representante de Canadá estaba anonadado. Venezuela si sabía del comunicado, no estuvo presente físicamente pero sabía de los términos. El embajador de Maduro y algunos de sus socios alegaron que eso no fue una reunión oficial. Canadá no entendía nada “si eso no fue una reunión oficial entonces no sé qué es una reunión”, dijo su embajador.

El momento tragicómico lo vimos cuando el representante de Maduro terminó una de sus intervenciones. Dio tantas vueltas y buscó tantas razones absurdas, que al finalizar el moderador tuvo que darle la palabra nuevamente pues no entendió lo que quería decir.

La diplomacia y las organizaciones internacionales siempre han tenido las manos atadas, unas veces más, otras menos. La mezcla no es sencilla, tienen que ser abiertas y poco punitivas para que los países no tengan miedo de unirse, pero al mismo tiempo deben tener mecanismos vinculantes para que tengan algunas reglas. Por otro lado, los intereses son naturales, son parte del juego.

No obstante, la demostración de la OEA fue otro argumento a favor en el debate de la futilidad. Acordaron acompañar el diálogo y vigilar el progreso; en pocas palabras, no van a hacer nada por ahora. No le costó mucho a un país claramente inestable, represor y quebrado ralentizar una sentencia. Pareciera que estas organizaciones están ahí solo porque son adecuadas y nada más, para dar decisiones desabridas que no los comprometa demasiado. Jarrones chinos que nadie sabe colocar.

 

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