Bitácora del Poder

Trump

sin-titulo-1

Fernando Arreaza Vargas – 11 de noviembre de 2016

“America chose hate”.

Es la frase que me encuentro en una pizarra cuando entro a una oficina en el corazón de Washington DC. Hay un ambiente raro, un silencio punzante. El shock es más fuerte en la capital, puesto que 93% votó Hillary Clinton aquí. Lo que todo el mundo temía, pero nadie esperaba: ganó Trump.

Cuando esta mañana me subí al metro, me puse en el lugar de un extraterrestre. Analizo la actitud de cientos de personas que acaban de conocer el desenlace de una elección que cambia mucho de lo que se creía en la política. Yo soy un visitante internacional, lo que me da cierta perspectiva. Algunos individuos leen frenéticamente el periódico para encontrar la respuesta que medio mundo busca ahora: ¿Cómo demonios ganó Donald Trump?

Sin embargo, muchos actúan como cualquier miércoles. Cuando miran al vacío no sé si piensan en su país o en llegar tarde al trabajo. Un tipo juega Candy Crush en la esquina y otro lee su novela. Quizás me imagino el silencio, quizás Venezuela me enseñó a preocuparme demasiado. Este es el inexplicable mundo que descubrimos luego de estas contiendas históricas que sacuden a países desarrollados… la vida sigue, let´s move on.

En la otra cara de la moneda, luego me encuentro a varios profesores que estudian y trabajan en política. Aquí sí veo caras destrozadas, semblantes preocupados. Ellos sienten que entraron en un período crucial de su país, con mucha incertidumbre. ¨Hay mucho dolor, si sienten dolor no lo escondan. Estén atentos a sus amigos cercanos. Estamos juntos en esto¨, dijo uno a un grupo de estudiantes nativos. Nobody saw this coming.

Me invitan a una vigilia frente a la Casa Blanca y voy esperando ver una muchedumbre en pena. Pero cuando llego, me encuentro con un ambiente enrarecido y menos de 150 personas. Muchos se miran entre ellos, un estadounidense musulmán llorando, una chica con la bandera de la red LGBT y un grupo de cinco personas con un megáfono llamando a estar unidos. 150 almas consternadas y los demás podían ser turistas. Incluso los consternados a veces decían algún chiste y se reían. La tristeza iba y venía, yo no lo entendía.

elecciones_ee-uu-_2016-donald_trump-hillary_clinton-eeuu_161995007_18619654_1706x960Cuando lo pienso, siento cierta frialdad en la reacción de la gente. Hay tristeza, sí, pero no esa clase de tristeza que se genera de perder algo que luchaste con pasión. Lo que la gente siente -por encima de todo-  es miedo. Un miedo que se mezcla con una especie de expresión que dice ¨nos lo merecemos¨. Si aquí en DC, donde la política tiene sus pilares y la gente apoyó a Hillary en una relación de 9 a 1, no siento más que una tibia tensión, miedo y resignación: ¿Dónde la gente se involucra? ¿A quién de verdad le preocupa?

Esas preguntas me parecen parte de la explicación del éxito de Trump. Los cambios de fondo en la política estadounidense se han vuelto tan lentos, que en los últimos 30 años la gente no recuerda el momento en el que las cosas comenzaron a hacerse de una manera y el día en el que dejaron de hacerse de otra. Luego de vivir los 90 en el tope del mundo, los problemas posteriores y su lenta solución los han dejado con la sensación que la política y los políticos no sirven para nada. Mucha gente quería un cambio, cualquiera que fuese.

Aunque los titulares se los lleva la desigualdad económica, hay una desigualdad política abrumadora en este país. Autores que repasamos en anteriores columnas lo decían: el sistema político está diseñado y controlado por las clases A y B. Hay dos clases de ¨descontentos¨ en Estados Unidos: los que no quieren saber más nada de nada y los que salieron a votar por el que prometiera golpear más duro en DC. La diferencia esta vez fue que los primeros son en su mayoría demócratas y los segundos republicanos.

Algunos podrán argumentar que Hillary ganó el voto popular. A estas horas sigue arriba por muy poco; y aunque no ganase, la diferencia será mínima. Algunos dirán que el sistema benefició a Trump, ese mismo que el tipo lleva meses destrozando. Aun así, mucha gente que votó por Hillary lo hizo con resignación. Las instituciones y muchos políticos de carrera tienen más escépticos que simpatizantes. El hecho final es que un personaje que se burló de un discapacitado, de un héroe de guerra, un tipo abiertamente machista, un poco racista y de temperamento irregular ganó el apoyo de medio país simplemente porque era diferente. Todo esto sin el apoyo de su partido, de grandes figuras, con menos recursos y un equipo de campaña infinitamente menos armado para buscar votos.

El tipo partió detrás de la ambulancia y terminó montándose en ella para pasarle por encima al resto. Shock mundial.

Esta desconexión entre la gente que administra y los ciudadanos es un fenómeno mundial. La gente joven, al igual que en el Brexit, apoyó la opción que a todas luces era más normal. Son aquellos que han vivido los últimos 30 años frustrados con la política los que decidieron darle las claves de las bombas nucleares a un tipo que se preguntó varias veces por qué no se usan si se tienen.

160926211106-trump-first-debate-03-full-169Yo soy de los que piensa que Trump va a agarrar mínimo. Soy de los que piensa que en la campaña se dejó llevar en busca de votos, y que cuando le pregunten en su primer brief si deberían bombardear una célula de ISIS con una guardería al lado va a entender que bombing the hell out of them no era una propuesta, sino una frase estúpida para el aplauso fácil. A nivel mundial son muchos los que buscan el aplauso fácil, lamentablemente.

Lo que me preocupa no es lo que haga Donald de aquí a 4 años. Quizás su campaña fue todo un show y resulta que Trump es el próximo Ronald Reagan, puede ser. Los que toman las cosas como absolutas son los primeros que no entienden cómo funciona la vida. Con todos los poderes a favor y nuevo líder del partido, Trump tiene en sus manos las herramientas para dejar huella. Puede salir bien o puede salir mal, como siempre.

Lo que sí me preocupa es que, si la gente apoyó a un personaje así, está dispuesta a aceptar muchas cosas. Lo que me preocupa son los miles de racistas que se levantaron el miércoles en el mundo sintiendo que tenían razón. Lo que me preocupa son los miles de machistas que hoy creen que la actitud del tipo con las mujeres es una gracia. Lo que me preocupa es que las nuevas condiciones políticas se explotan mejor cuando se apela al miedo antes que a la esperanza. Necesitamos como estrategas asumir esta realidad y luego enfrentarla.

Las encuestas

Parte del shock del resultado viene porque las encuestas pronosticaron una consistente ventaja de Hillary durante casi toda la campaña. El asunto con el FBI a pocos días de la elección es un factor a considerar, pero no termina de justificar el error en las mediciones. La metodología de las encuestas está quedando obsoleta y vimos varias señas recientemente en otras elecciones.

¿Por qué están fallando las encuestas de repente?

Primero hay que hablar de los tipos de encuesta que se pueden usar en elecciones: telefónicas, internet, por correo o en persona. A veces son mixtas. La clave de todas es que el muestreo sea realmente aleatorio y que la muestra contenga 2500 personas, más o menos.

Las más fiables son las encuestas en persona. El control sobre las preguntas, los encuestados y el análisis de las respuestas es mucho mejor. El problema es que son extremadamente costosas. Estas encuestas son más que ir a 2500 hogares y hacer unas preguntas; hay que entrenar muy bien al personal que se encarga de entrevistar, hay que ir a diferentes sectores demográficos, hay que ir a más de 2500 hogares puesto que muchas veces no contestan. Para asegurar la representatividad de la muestra hay que invertir mucho dinero. Una encuesta de calidad puede costar medio millón de dólares. Ahora tome en cuenta que lo ideal en una campaña es hacer el estudio todas las semanas.

Tanto las de correo físico como las de internet tienen el inconveniente de no poder controlar la representatividad. Uno no sabe realmente quién llenó la encuesta, los porcentajes de respuesta menores y la gente suele llenar las preguntas que no sabe con lo primero que se le ocurra. Son más baratas y mucho menos fiables.

Entonces, el teléfono se volvió el instrumento ideal. Son baratas también y relativamente confiables. Las páginas amarillas y la selección de números al azar te aseguraban el proceso aleatorio, y las proporciones de respuestas/llamadas eran aceptables. Sin embargo, con la llegada del smartphone y el desuso de las líneas domésticas, el número de respuestas bajó. La gente que sí contestaba las encuestas comenzó a ser cada vez más homogénea y las muestras menos representativas. Hasta aquí hablamos de lo que dicen los expertos.

Otro factor que coloco yo es que el abuso de las encuestas como instrumento ha hecho que la gente esté demasiado consciente del proceso. Las personas optan por mentir con más frecuencia e incluso opinan sobre cosas que no tienen idea. La medición de ¨votantes probables¨ se está volviendo una ilusión: mucha gente dice que irá a votar solo para que dejen de llamarlo.

El mundo de la data política recibió una estocada profunda esta vez. En el país donde se hacen más encuestas, se sigue el proceso electoral más de cerca y se invierte más dinero… casi nadie vio venir el resultado.

 

2 replies »

  1. “Lo que sí me preocupa es que, si la gente apoyó a un personaje así, está dispuesta a aceptar muchas cosas. Lo que me preocupa son los miles de racistas que se levantaron el miércoles en el mundo sintiendo que tenían razón. Lo que me preocupa son los miles de machistas que hoy creen que la actitud del tipo con las mujeres es una gracia. Lo que me preocupa es que las nuevas condiciones políticas se explotan mejor cuando se apela al miedo antes que a la esperanza. Necesitamos como estrategas asumir esta realidad y luego enfrentarla.”
    Creo que te preocupas por lo mas superfluo de todo. Debes preocuparte, más bien, de porque la mayor parte de las personas, incluidos medios de comunicación y encuestas oficiales, no esperaba que ganase Trump. No quiero que pienses que yo apoyo a Trump.
    Pero he aquí la cuestión: la opinión publica no es igual a la opinión publicada El mundo entero esta constantemente recibiendo basura de medios de comunicación con mensajes de la nueva izquierda: machismo y violencia de genero desmedida a tal punto de sentirte avergonzado de tener un pene, racismo hasta que sientas vergüenza, desigualdad social hasta que pienses que es importante votar por el político que mas “izquierda” ofrezca, etc. Todo esto con el fin de que te sientas avergonzado de admitir que no eres izquierdista-socialista. Por lo que has expuesto en este execrable articulo puedo notar que también sigues esa onda, que todavía no has caído en cuenta de esto, que no te has enterado todavía de lo que significa políticamente correcto.
    Sobretodo lo último, el régimen de lo políticamente correcto gobierna en gran parte de occidente. Esta mal pensar en contra de lo que piensa la opinión publicada, en su mayoría con tendencias socialistas, y muy leída por la juventud, ya que esta escrita de tal manera que parece dirigida a retrasados. Si no me crees, busca los artículos de Huffington Post, Playground, Vice, Upsocl, y veras de lo que te hablo. Ademas, la prensa tradicional tiene la misma tendencia(CNN).
    Trump recibió el 42% del voto femenino, 10% del voto afroamericano y 30% del voto latino; y no como piensas tu, donde un montón de los WASP incultos, aficionados a las armas y posibles miembros de KKK fueron como borregos a votar.

    Por lo demás, admiro tus esfuerzos en este artículo, aunque no me gusto nada.

    Me gusta

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s