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Marco Licini: “Las protestas de 2017 nos tienen que enseñar la importancia de la estrategia”

Diseño sin título (23)

FOTO: El Ucabista

Alejandro Benzecry

05 de noviembre de 2018

 

Marco Licini es estudiante de Ingeniería Informática en la Universidad Católica Andrés Bello. En el período 2016-2017 fue presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ingeniería, actualmente ejerce el cargo de Consejero Universitario para el período 2018-2019, luego de haber quedado electo en los comicios del pasado mes de junio.

Comentó el consejero que es cinta púrpura en  jiu-jitsu y que practica ese arte marcial desde hace seis años, al menos dos veces a la semana. No tiene intenciones de irse de forma definitiva de Venezuela porque no se ve “haciendo vida” en otro lugar, pero no descarta la posibilidad de estudiar un posgrado en el extranjero, pues, afirmó, maneja relativamente bien otros tres idiomas: el inglés, el italiano y el alemán.

“Estas actividades de liderazgo y la política estudiantil me han abierto mucho los ojos para saber qué quiero hacer con mi vida, y es ayudar a construir el país mediante la educación y la formación”, explicó Licini.

-¿Te gustaría ejercer la docencia?

­-Sí. Creo que es un espacio de crecimiento y esa pedagogía te sirve para el resto de tu vida. Soy fiel creyente de que el liderazgo es débil si no es capaz de dejar una buena generación de relevo. Si tú estás en un espacio que no puede funcionar bien sin ti, hiciste mal tu trabajo.

-¿Cuál de tus proyectos se está llevando a cabo en esta gestión?

-En esta gestión le estamos dando un peso importantísimo al Consejo General de Representantes Estudiantiles (COGRES), pero no es mi proyecto, pues ya lleva tiempo en la universidad. Consta de asambleas entre los dirigentes de las distintas escuelas, en las que se busca la recopilación de todos los problemas que surgieron en cada carrera y cómo se atacaron. La idea es que registremos todo, que lo tengamos por escrito en un cuaderno y podamos pasárselo a los próximos dirigentes para que tengan noción de cómo tratar los diferentes contratiempos que surjan en su período de gestión. De esta manera, también los líderes estudiantiles podrán denunciar con las autoridades de la universidad qué se está dejando de lado, y el estudiantado podrá tener respuestas más claras de cómo se están atendiendo sus problemas. El objetivo es que COGRES se convierta en una especie de institución creíble y segura para los alumnos.

-¿El proyecto de Estudiantes Asesores lo desarrollarán?

-Eso sí es algo que queremos ampliar Fabi (Fabiana Gias) y yo. Queremos llevarlo a nivel macro, a todas las escuelas, porque como consejero universitario entendí que ya no podemos velar solo por la Facultad de Ingeniería, donde ese programa sí caló y tuvo grandes resultados. Por ende, nos reunimos con los dirigentes de las demás escuelas para que agruparan a sus estudiantes asesores y crearan un conglomerado con identidad propia, una plataforma capaz de difundir información sobre las diversas clases que vayan a proyectar cada uno de sus integrantes como refuerzo a las clásicas dinámicas de profesor-alumno. Esto, además de complementar el conocimiento del estudiante que recibe las clases, enriquece al alumno que las brinda, y al cabo de dos años y medio en este programa, recibirá un diploma que certifique su accionar de “docente” y le sirva para su currículo.  De esta manera, ayudamos a disminuir la deserción estudiantil. Estos son dos de mis tres pilares.

-¿Cuál es el tercero?

-El pilar administrativo. Va de la mano con COGRES, buscamos hacer encuestas que develen cuáles son los problemas que la gente considera que existen en la universidad y las consecuencias que estos inconvenientes generan. Una vez registrados y documentados, se discutirán en COGRES para plantear soluciones y emitir un comunicado a las autoridades donde se explique cómo se podría actuar para resolver dicho problema. Es básicamente un diagnóstico.

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Marco Licini. FOTO: El Ucabista

-Si crees en todo esto, Marco, en la formación, en construir, en quedarse y luchar por el país, es porque crees que el cambio político en Venezuela vendrá más temprano que tarde, ¿no?

(Ríe) Sí, lo creo

-¿Lo crees o lo quieres creer?

-Lo creo, porque en esto de la política estudiantil me he dado cuenta de que hay mucha gente trabajando por Venezuela. Gente que tomó lo decisión de quedarse, de apostar por el país. Si estas personas increíblemente preparadas lo hacen, ¿por qué yo no? El tema es aprovechar las oportunidades que nos da esta coyuntura para poder salir.

-Oportunidades que hasta ahora no se han aprovechado…

-Exactamente. Creo que las protestas de 2017 nos tienen que enseñar la importancia de la estrategia. En ese momento dejamos todo en manos de la dirigencia política y eso no puede ser así.

-¿No crees que las protestas se estancaron porque la dirigencia política no supo canalizar el poderío popular?

-Así es. No había un entendimiento claro de lo que se quería y tampoco había articulación entre los partidos. Si es que la hubo, fue porque la movilización la obligó. El error fue desmovilizar para negociar, si negocias es porque tienes la delantera, tienes que aprovecharla.

-¿Teníamos la delantera?

-Claro, al Gobierno no le convenía tener al país en protesta.

-Pero siendo el Gobierno un régimen autoritario, represivo y militar, ¿qué tenían para negociar? ¿Estaban perdiendo algo verdaderamente?

-Sí, porque estaban arrinconados. La negociación era para que recularan, para ofrecerles una salida.

-Y eso es algo que hoy en día pareciera no estar en la mente del opositor. Por lo que ha vivido el país, las ansias de que el Gobierno pague son mayores que las ansias por una salida…

-Eso es lo que el venezolano tiene que entender. Lastimosamente, las negociaciones son para eso. Prefiero negociar y que salgan libres varios del Gobierno, a convocar movilizaciones en las que prácticamente se tengan que sacrificar miles de vidas. Hay que entender que muchos saldrán libres. Y ese fue el error de la oposición, creo, que no se tomó en cuenta que en las negociaciones los dos bandos deben salir ganando, porque para eso se hacen. La sed de justicia a veces se trastorna en venganza.

-Tomando en cuenta que por ahora no hay movilización, tampoco negociación, y tenemos una oposición totalmente dividida, prácticamente en dos bandos: los que apuestan por una intervención como única estrategia, y los que apuestan por elecciones pero con un Consejo Nacional Electoral (CNE) para nada confiable, ¿qué crees que se debería hacer en estos momentos?

-Aquí se abre una oportunidad y la sociedad civil debe meter las manos en el asunto. Las empresas, los estudiantes, las universidades, la Iglesia, las ONG, los sindicatos, deben unirse para darle sentido a las protestas. Eso sí, esperando que los partidos políticos se unan. Debemos crear una movilización que no dependa de ellos, pues no tienen la confianza de la gente.

-¿Qué se están proponiendo en el Movimiento Estudiantil?

-No tenemos acciones definidas por los momentos. Nos estamos preparando, organizando, hablando con distintos sectores de la sociedad civil para que cuando llegue el momento, estemos listos para aprovechar la oportunidad. En estos momentos hay mucha desesperanza en la sociedad. Tenemos que ser pacientes y esperar el momento indicado, pero primero debemos estar preparados.

-¿Qué estamos esperando en Venezuela para tomar acciones?

-Por los momentos hay que organizarnos y prepararnos. Las oportunidades llegan, son momentos puntuales

@Alebenzecry es estudiante de Comunicación Social en la UCAB.

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