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Transformaciones políticas: caso peruano

Tomada de Conexión Esan

Félix Arellano

La dinámica política está experimentando en los últimos años complejas transformaciones, se están revisando y modificando prácticas tradicionales de ejercer la política, una de las manifestaciones de los cambios tiene que ver con la progresiva reducción de los grandes partidos de masas y las sólidas filosofías. En los últimos años encontramos una diversidad de grupos políticos, concentrados en temas muy puntuales o girando en torno a líderes y personalismos, algunos de ellos sin mayor liderazgo y con una existencia limitada. Vivimos la política bajo el dominio de las nuevas tecnologías y resaltando los efectos mediáticos en los ciudadanos.

Pudiéramos asumir que las nuevas visiones postmodernas se van proyectando y generando efectos en la esfera política y, en Perú, se pueden apreciar con especial intensidad algunos de esos cambios que también se experimentan en diferentes latitudes y a escala global.

Al entrar en el escenario peruano podemos observar cómo se han debilitado, fragmentado e incluso están en proceso de extinción varios de los tradicionales grupos políticos. En este contexto destacan los casos del APRA, o del partido socialdemócrata Acción Popular y la creciente fractura de la izquierda peruana. El caso del APRA, partido fundado por Víctor Raúl Haya de la Torre en 1924, referencia en la lucha por la consolidación de la democracia, y que progresivamente fue perdiendo apoyo, resulta muy ilustrativo. Logra una recuperación con el triunfo del joven político Alan García en la presidencia de la Republica, y se va extinguiendo al ritmo de sus fracasos. García decidió suicidarse (2019) ante una nueva investigación judicial en su contra.

Por otra parte, el partido Acción Popular fundado por Fernando Belaúnde en 1956, si bien sigue presente en el juego político, se ha debilitado sensiblemente en los últimos años, no obstante, de haber llevado a la presidencia a dos ilustres peruanos a Belaúnde, su fundador y Valentín Paniagua. Cabe destacar que en estos momentos la organización mantiene una débil mayoría en el Congreso, pero en legislaturas anteriores apenas ha logrado 3 representantes. Adicionalmente, en estos momentos no cuenta con liderazgo nacional con miras a las elecciones generales del 2021.

En el caso de la izquierda, en los últimos años ha enfrentado una gran fragmentación y pérdida de confianza, tal situación se inscribe en una tendencia global, donde ha perdido capacidad de propuesta, credibilidad y liderazgo. En la actualidad, la izquierda peruana se caracteriza por un abanico de grupos de limitado alcance y con marcados enfrentamientos internos; encontramos: la verde, la rosa, la roja, la tradicional, el nuevo Perú, el Perú social, y tierra y libertad.

Otra de las tendencias de cambio que se evidencia en la dinámica política peruana tiene que ver con la conformación de movimientos políticos en torno a personalismos, sin mayores filosofías de sustentación. Dirigentes con poco liderazgo nacional, pero con sus movimientos, para lograr control a escala local o alguna posición en el poder legislativo, y desde allí utilizar sus votos en las diversas componendas políticas.

En este contexto uno caso emblemático ha sido Alberto Fujimori, un ingeniero que incursiona en la política, sin mayor tradición y con un partido recién conformado a la carta, la Fuerza Popular, con el que logra llegar a la presidencia, desplazando al universalmente conocido Mario Vargas Llosa. Cabe destacar que los dos candidatos promovían el pensamiento liberal, pero Fujimori atrae a las masas por desconocido, popular y populista; luego, el movimiento político se trasforma en un partido de la familia.

Al caer en desgracia por investigaciones judiciales, el partido es controlado por su hija Keiko, con alto grado de autoritarismo y osadía política. Logra votaciones históricas para llegar al Congreso y, en varias oportunidades, el partido alcanza la mayoría y aprovecha el poder para promover la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski (PPK); e intentar la destitución del presidente Martin Vizcarra (2019), pero no solo fracasa en el intento, también pierde la mayoría en las elecciones parlamentarias extraordinarias que logró imponer Vizcarra. Adicionalmente, ha enfrentado varias investigaciones judiciales.

Otro líder que ha construido su partido para una contienda electoral ha sido Pedro Pablo Kuczynski y su grupo Peruanos Por el Kambio (PPK), con el que logra ganar las elecciones presidenciales, al desplazar en la segunda vuelta a Keiko Fujimori, quien tenía una mayoría, pero no logró los apoyos necesarios para la segunda vuelta. El partido prácticamente se extinguió luego de la renuncia del presidente Kuczynski por una investigación judicial, ha cambiado de nombre (Alianza por el Gran Cambio) y no tiene mayor relevancia en los actuales momentos.

En esta línea, pero sin mayor relevancia se inscribe el caso de Kenji Fujimori, hermano de Keiko, quien al ser expulsado del partido de los Fujimori, ha creado un nuevo grupo llamado Cambio 21. En este caso nos encontramos con un líder sin mayor liderazgo, que aspira lograr alguna curul en el Congreso Nacional.

Otra de las manifestaciones de cambios en la dinámica política es la conformación de grupos políticos diversos concentrados en temas muy específicos, en su mayoría de poco alcance nacional, en tal sentido se ven, entre otros, los grupos que promueven asuntos ecológicos, de género y diversidad sexual, religiosos, entre los que resalta el creciente avance del movimiento evangélico. En ese contexto, en la más reciente elección parlamentaria destacó el apoyo que recibió el Frente Popular Agrícola (Frepa), grupo ultra conservador vinculado a la Misión Israelita del Nuevo Pacto Universal, con fuerza en algunas regiones y que sorprendentemente ha logrado la segunda débil mayoría en el Congreso Nacional vigente.

Más recientemente está entrando en el escenario político peruano un ambiente de xenofobia, ante la creciente presencia de migrantes venezolanos. Buena parte de tales grupos participan más activamente a escala local o en las elecciones legislativas, donde logran protagonismo para la conformación de frágiles mayorías.

Finalmente, conviene resaltar otra tendencia novedosa, donde casi la totalidad de los diversos grupos políticos convergen en el pensamiento liberal, con particular énfasis en la defensa de la propiedad privada, el libre mercado y la apertura comercial internacional; incluso, algunos de los grupos de la atomizada izquierda respaldan plenamente estos valores fundamentales.

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