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¿Volver a las aulas?

Tomada de Alianza nacional Todos por la Educación

Tulio Ramírez

«Entre agostooctubre vamos a una aceleración de la vacunación en Venezuela (…) vamos a los 500 mil vacunados diarios». Así comenzó el presidente Maduro su alocución en una cadena nacional transmitida en los primeros días del mes de  julio de este año, a propósito de la posibilidad de comenzar clases presenciales en todos los niveles para octubre de 2021.

Después de un período escolar truncado por la pandemia (2019-2020), otro dictado totalmente de manera virtual (2020-2021) y varios anuncios frustrados de reinicio de clases presenciales, el mandatario aseguró que para el inicio del año escolar 2021-2022, estarán dadas las condiciones para el retorno a clases presenciales.

Pero allí no se agotó el anuncio. El presidente colocó como condición para este retorno a la presencialidad, que el 70% de la población haya sido inmunizada contra el COVID-19. En ese sentido, el France 24, el 16 de agosto de 2021, recoge las siguientes declaraciones de Maduro: “Dios mediante y vacuna mediante entre el mes de agosto y septiembre debemos estar acercándonos al 70% de la población vacunada con sus dos dosis”.

De acuerdo con este anuncio la condición expresada en julio, se concretaría para finales de septiembre. Se daría por descontado que una vez verificada la cifra de un 70% de inmunizados, se haría efectiva la orden presidencial del retorno a las aulas. En la misma reseña se lee: “Tenemos un cronograma de llegada (de vacunas) que nos hace ser muy, pero muy optimistas, para el logro de este objetivo”.

Por otro lado, el Ministerio del Poder Popular para la Salud indicó que el día 07 de junio que la vicepresidente Delcy Rodríguez aseguró en el Centro de Vacunación habilitado en la Universidad Bolivariana que, “por más poderes imperiales que pretendan impedirlo, el compromiso del presidente Nicolás Maduro es que haya vacunas para el pueblo venezolano. Así que estamos en esta etapa, la meta es el 70% de la población. En estos días estamos ya abarcando casi un 11 % de la población vacunada”.

Si diéramos por ciertas esa cifra, se debería cumplir con la meta del 59% restante, durante los meses de julio, agosto, septiembre y octubre. De tal manera que si la población a vacunar asciende a 22 millones (excluimos a los menores de 14 años), faltarían por vacunar unas 13 millones de personas. Un sencillo ejercicio aritmético nos informa que para lograr la meta del 70%, se tendrían que vacunar por los próximos 4 meses la bicoca de 3.250.000 personas diariamente.

Lograr esos números pareciera poco probable. No solo por la inexistencia de un Plan de vacunación coherente, sino por la inexistencia de suficientes vacunas. El infectólogo Julio Castro en una entrevista radial, de fecha 17 de agosto de 2021, ha señalado, que de 500 mil a 600 mil venezolanos solo han recibido la primera dosis de la vacuna rusa Sputnik-V, lo cual es muy poco, pero la situación se agrava porque  «no hay vacunas rusas y no va a haber».

Fuentes diversas desmienten a las cifras oficiales. La Academia Nacional de Medicina y la Organización Panamericana de la Salud advierten que solo ha sido vacunado el 7% de la población, unas 1.540.000 personas. De estas, menos 1% tendrían las dos dosis inoculadas.

Nos encontramos con un panorama que coloca una vez más en situación de suspenso el retorno a las aulas. Los gremios manifiestan que ni siquiera la tercera parte los maestros ha sido vacunada, también denuncian que las escuelas no han sido acondicionadas con sistemas de bioseguridad y los servicios de agua y electricidad siguen siendo inestables y en muchos casos inexistentes.

Complica más la situación el reconocimiento por parte de los voceros del gobierno acerca del ingreso  a suelo venezolano de la llamada variante Delta. Según los expertos sanitaristas esta es mucho más agresiva que la cepa que nos azotó desde marzo de 2020. Era cuestión de tiempo. En varios países de Europa, así como en Estados Unidos, ya se habla de una tercera dosis de vacunas y de nuevas restricciones para evitar que esta nueva versión del COVID-19 diezme a una población que estaba volviendo a la normalidad.

Nuestro temor es que el ocultamiento de las cifras reales de contagios y vacunados, puede generar la falsa ilusión de que el temporal está siendo superado por la acción “oportuna” del gobierno. Esto puede justificar expectativas sobre un retorno a clases presenciales, aún con unas tibias medidas de bioseguridad que, más allá de lo que diga el gobierno, no despejarán el peligro latente que representa la nueva variante.

La sensación de normalidad que se pretende crear es políticamente conveniente para el gobierno pero excesivamente riesgosa para los venezolanos. Ya se ha comentado mucho sobre la relajación de las normas de seguridad. Los sitios públicos como mercados populares están abarrotados de gente, el transporte público, las playas, el Metro y centros nocturnos son potenciales fuentes de contagio. Es común observar a las personas usando incorrectamente la mascarilla e inclusive sin ella. Esto indica una percepción generalizada de que el peligro ya pasó.

El oscurantismo de la información sobre el COVID-19, ha propiciado esta situación de relajamiento colectivo, mientras las cifras de contagio y muertes no disminuyen o francamente aumentan. Creo que ese llamado a clases presenciales hay que evaluarlo bien para evitar errores que pueden costar vidas. Una política pública de tal envergadura debería contar con la aceptación del sector social más afectado por los riesgos que corren. Me refiero a los docentes.

Obligarlos a incorporarse al trabajo en el aula, sin haber sido en su gran mayoría vacunados, los empujaría al uso del transporte público para el traslado a unos planteles que no poseen condiciones de bioseguridad. El rechazo generalizado puede ser la reacción lógicamente esperable. Si a esto le sumamos el hecho de que los docentes devengan sueldos que rondan, en el mejor de los casos, los 10 dólares mensuales, se aumentaría la posibilidad de plantearse una de las situaciones que el gobierno más teme, a saber, la desobediencia civil por parte del gremio magisterial.

Categorías:Destacado, Noticias

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