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¿Vale más un hombre que todo un pueblo?

Tomada de El Mundo

Eglé Iturbe de Blanco

El equipo negociador  del régimen, en boca del jefe de la delegación, Jorge Rodríguez, informó que no asistiría a la tercera ronda de la Mesa de Negociación en Ciudad de México que debía celebrarse a partir del 18 de octubre como protesta por la extradición de Alex Saab a los Estados Unidos y cuyo temario, era el problema social de Venezuela para tratar de buscar algunas soluciones o disminuciones de los problemas de servicios públicos, que hacen invivibles la vida cotidiana. Adicionalmente el régimen ordenó tomar prisioneros de nuevo a los cinco gerentes americanos de CITGO que tenían casa por cárcel, y llevarlos al Helicoide, igualmente en represalia.

Alrededor de este caso hay muchas “leyendas miraflorinas” que señalan que el régimen gastó enormes sumas de dinero en el pago de abogados y sobornos; algunos hablan de 130 millones de dólares,  para evitar la extradición de su hombre de confianza en los negocios de comida, vivienda, oro y petróleo; pero nada de eso dio resultado, y parece no haber doblegado a los jueces de Cabo Verde.  Tampoco fueron muy eficientes abogados como Baltazar Garzón, al cual se le pagó mucho dinero, ni el nombramiento diplomático de un no venezolano, ni el viaje del entonces canciller Arreaza al archipiélago.

Se aplicó la ley de Cabo Verde y AS fue trasladado por la DEA en vuelo especial a la ciudad de Miami. Está en una cárcel del sur de Florida, desde el sábado 17 de octubre, donde le espera un largo juicio por blanqueo de capitales y cinco delitos más. Su esposa vino de Rusia a Caracas a abogar y movilizar a venezolanos afectos al régimen en favor de su esposo, sin éxito.

La última jugada del régimen fue designar a AS como miembro del equipo negociador en la mesa de negociación de México, jugada que no aceptó la oposición, y creo que tampoco los noruegos,  porque no cumple los requisitos para negociar por el pueblo venezolano y no tiene credenciales creíbles. La decisión del régimen de no asistir a la mesa de negociación que se iniciaba el 17 de este mes, es una malacrianza y desconsideración con los 28 millones de venezolanos que padecemos por falta de servicios públicos, por comida decente y sueldos de miseria. Maduro ha puesto su seguridad personal por encima del bienestar del pueblo y eso significa, desde mi punto de vista que no puede ser la persona que gobierne esta nación, porque ha mostrado que su interés es el poder y los recursos del país que pasan a sus arcas y las de sus cómplices, especialmente los militares.

Si se contabiliza la cantidad de dinero que el régimen ha invertido en la defensa del personaje mencionado, y las que eventualmente invertirá en la defensa del personaje durante el juicio, con seguridad se hubieran podido resolver la gran mayoría de las deficiencias en educación y salud del país, y mejorar las remuneraciones y pensiones de los ancianos, al menos por un tiempo, mientras se reconstruye la actividad económica y se mejoran los servicios públicos.

No solo se ha puesto dinero efectivo para apoyar a AS, sino que además se ha obligado a los militantes del partido de gobierno a realizar actos para reconocer al empresario como un héroe de la revolución y no lo que ha sido, un testaferro del régimen para poder enriquecerse, él y los altos mandos gubernamentales.

Ojalá, esos actos de apoyo y reconocimiento se hubieran realizado para la gran cantidad de personas que laboran en el sector salud (médicos, enfermeras, asistentes, trabajadores en hospitales, entre otros), que han dejados sus vidas atendiendo a pacientes de covid-19, sin los recursos de protección personal adecuados, sin agua y cortes de luz en los hospitales.  Aumentó el número de defunciones, número que pudo evitarse de haber invertido una pequeña porción de los dineros dedicados a salvar el pellejo de un testaferro del régimen, en la salud de los venezolanos frente a esta pandemia.

Me pregunto:

¿Cuánto vale la vida de un niño venezolano o una madre en pobreza extrema, que de acuerdo con las cifras de Encovi, supera el 97%? 

¿Cuánto valen venezolanos sanos y educados para el futuro del país? Para que sean el “hombre nuevo” que proclamó la revolución.

¿Cuánto vale proteger la vida de los ancianos que con pensiones de $1 al mes no pueden sobrevivir?, cuando gran parte  de ellos, tienen hijos que se han ido a buscar nuevas oportunidades de vida a otros países; y solo envían dinero cuando pueden. Dinero que no les alcanza para mejorar la dieta daría y comprar las medicinas necesarias.

¿Cuánto vale haber permitido que seis millones de venezolanos se hayan ido y que el país haya perdido  “el bono demográfico”,  gran cantidad de personas bien formadas  y en la mejor etapa de su vida productiva? Esto será muy difícil de recuperar aún en el mediano plazo.

¿Cuánto vale reconstruir la industria petrolera, el sistema de dotación de agua a nivel nacional, reconstruir el sistema eléctrico de Guri, las industrias básicas de Guayana, la mayoría de las industrias expropiadas ,en especial las de alimentos para que el país pueda retomar la senda del crecimiento?

¿Cuánto vale capacitar en oficios y dotar de empleo a las personas, en lugar de dádivas inadecuadas y enseñarles que el camino no es vivir de limosnas, sino de la dignidad que da un trabajo, para con esfuerzo propio?

En fin, ¿cuánto vale  dedicar recursos para mantener a alguien, que además no es venezolano, y cuyo éxito ha sido el enriquecimiento personal y de los jefes del régimen, que ha traído al país comida de mala calidad para los pobres, sin importarle el efecto en la salud; que ha colaborado con la violación de las sanciones, con el transporte del oro extraído, y con el engaño en la oferta de casas para las personas de bajos ingresos?

Seguro que con lo que se ha gastado, y tal vez se siga gastando, podría el país mejorar en algo  varias de las cosas que se han destruido en 22 años. La salud y educación, se hubiesen beneficiado significativamente si el régimen estuviera comprometido con los ciudadanos y no con el poder y la corrupción.

El régimen ha “pateado la Mesa de Negociación” que se celebraba en México bajo la coordinación de los noruegos, con el objetivo de buscar una salida para la crisis de Venezuela, procurando la restitución de la democracia, la libertad y la reconstrucción económica, política y social del país. Esta oportunidad parece haberse perdido, por ahora, aunque era algo que se esperaba, y la excusa perfecta, ha sido proteger a una persona,  no proteger al pueblo. La historia lo cobrará…

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