Destacado

Rectificar es una forma de confesarse

Tomada del Espectador

Alonso Moleiro

Los asesores ecuatorianos han venido a explicarle al chavismo aquello que lleva años diciendo la Oposición: que la economía es una ciencia social que tiene unos parámetros, y que los problemas de la gente no se resuelven bajando precios y subiendo sueldos por decreto

Cercado, ante lo inapelable de los hechos, ya certificado el derrumbe de la economía nacional, el gobierno de Nicolás Maduro finalmente ha decidido adoptar una estrategia para extinguir las llamas de la hiperinflación, y ha dejado en paz al empresariado para reanudar la actividad económica en el país.

Con la nueva política monetaria se ha tenido mayor cuidado en racionalizar el gasto público para no continuar estimulando el crecimiento de los precios. El Banco Central de Venezuela inyecta recursos a la economía para defender el precio del bolívar en el mercado, y la moneda nacional, luego de la segunda reconversión en diez años, ofrece las primeras señales de moderada estabilidad.

El crecimiento del ámbito del dólar le ha devuelto un mínimo de coherencia a la gestión económica. Se repliegan intermediarios, gestores y bachaqueros. Las libertades cambiarias, cercenadas por la burocracia y la corrupción oficial, han aliviado el asfixiante problema del desabastecimiento.

La propia producción petrolera ha logrado recuperarse, aún con el impacto de las sanciones internacionales, una vez que el Estado venezolano fomentara opciones para el capital nacional y redujera la tutela de Petróleos de Venezuela sobre algunas de las operaciones neurálgicas de la industria. Son los elementos que fundamentan la tímida recuperación económica vigente en el país luego de la hecatombe política y social del tiempo reciente.

En esta ocasión, Miraflores se ha dejado asesorar por un grupo de expertos en economía provenientes del Ecuador, cercanos al gobierno de Rafael Correa. Ellos han venido a explicarle al chavismo aquello que lleva años diciendo la Oposición: que la economía es una ciencia social que tiene unos parámetros y unos mandatos, y que los problemas de la gente no se resuelven bajando precios y subiendo sueldos por decreto.

Finalmente, luego de muchos años, el gobierno venezolano ha decidido prescindir de sus torpes ministros y sus cuadros sin calificación para asumir una política económica que pueda ser llamada como tal.

Las decisiones de la llamada Vicepresidencia del Área Económica del gobierno chavista de Maduro se concretan luego del derrumbe de casi toda la estructura productiva del país, el naufragio de cualquier concepto de seguridad social y de la pérdida total del valor del salario. La devaluación del bolívar en los años de Nicolás Maduro alcanza un récord histórico que será difícil de igualar.

Durante los catorce años anteriores, estimulando la confrontación de clases y traficando con las necesidades ajenas, la plana dirigente del chavismo se dedicó a fomentar la toma de empresas, a castigar con la cárcel las distorsiones económicas, a obligar a los empresarios a vender a pérdida y a inyectar irresponsablemente dinero a la economía  en forma de subsidios, para conferir a la formación de los precios la condición inflamable que han tenido estos años.

Mientras se dedicaba tesoneramente a problematizar, debilitar y penalizar la actividad privada, el gobierno chavista de Nicolás Maduro intentó consolidar fórmulas alternativas de desarrollo económico, estatizando activos y fomentando la creación de unidades de gestión colectiva. Todas han cerrado el círculo de un vergonzoso fracaso. De esta forma, el futuro de Venezuela quedó en veremos gracias a la corrupción, la impunidad y la mediocridad.  

La circunstancia ha ocasionado la emigración de millones de venezolanos, que hacia 2013 todavía se contaban por miles, pero cuyo número se fue precipitando en la misma medida en que a la gente le quedó claro que el alto gobierno no tenía la menor intención de rectificar. Fue después de las protestas de 2017, violentamente reprimidas por militares y policías, y de la discutida elección presidencial de 2018, que desembarcaron en el país las sanciones internacionales. El rancho ya tenía rato en llamas.

Políticos opositores, empresarios, economistas, periodistas y activistas sindicales llevan años, décadas, pidiendo al chavismo que comprenda lo que hace. De esta forma, como nunca antes en el país, las  garantías sociales que debe ofrecer cualquier Estado moderno a sus ciudadanos se vaciaron por completo de contenido.

Al gobierno de Maduro le ha tomado unos siete años reaccionar ante el maremoto social que ha provocado junto a su antecesor, Hugo Chávez Frías, su mentor y jefe político. La clase dirigente chavista lleva años desestimando los reclamos sobre el auge de la delincuencia, la grave crisis de los servicios públicos, la evaporación de los ahorros nacionales, la parálisis de las obras de infraestructura, el penoso estado del sistema de salud y la insolvencia de la educación pública como derecho ciudadano.

En las manos de un gobierno paralizado entre la ignorancia y el fanatismo, se vino abajo la estructura de la república. Se habló de que los empresarios escondían los productos, se dijo que la inflación era inducida, se argumentó que la especulación del dólar criminal producía trastornos, se responsabilizó a la guerra económica, y ahora a las sanciones internacionales.

Las medidas que toma el gabinete de Maduro por supuesto que no son prueba de que “Venezuela se arregló”. Indican que el pasado y el presente de los venezolanos pudo haber sido otro, si se obraba con criterio y rectitud, y se procedía con probidad.

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s